Entre las estrafalarias y robustas pinturas, Salvador Dalí fue considerado uno de los artistas más reconocidos por su influencia en el surrealismo europeo.

Nacido una madrugada durante la primavera de 1904 en Figueras, España, en el seno de una familia burguesa, «a los 3 años quería ser cocinero. A los 5 quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer y ahora es la de llegar a ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja de mí», tal como lo reseña en su autobiografía La vida secreta de Salvador Dalí (1942).

Con una infancia muy precoz, Dalí a los 12 años descubre el estilo del impresionismo francés y se convierte en impresionista, posteriormente a los 14 ya tenía conocimiento del arte de Picasso y a los 15 se había convertido en editor de la revista Studium, donde dibujó brillantes pastiches para la sección titulada «Los grandes maestros de la Pintura».

En 1921 abandona la ciudad natal de Cataluña para iniciar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en la capital de España, Madrid. Abriendo otros caminos hacia el conocimiento, Dalí vestía un extraordinario atuendo fuera de lo común, con el cabello largo, amarrado con una liga, una corbata desproporcionadamente grande junto a un sobretodo que arrastraba hasta sus pies hacía del pintor una apariencia que difícilmente pasaba desapercibida.

Salvador se caracterizó por ser un místico narcisista, lujurioso exhibidor de todas las circunstancias íntimas de su vida y quizás uno de los más reconocidos pintores del siglo XX.

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