La arquitectura regenerativa da un paso más allá en los objetivos de sostenibilidad del sector. Si la misión de la arquitectura sostenible tradicional es reducir el impacto ambiental de los edificios, esta nueva corriente lo que propone es revertir ese impacto que ya hemos provocado. Se trata de concebir los edificios como parte de un gran sistema proveedor de recursos y reconectar con él, recuperando la armonía entre lo construido y lo natural. Partiendo de esta idea, el objetivo de la corriente regenerativa es contribuir positivamente al bienestar de las personas y al futuro del planeta.

En línea con las nuevas tendencias en arquitectura sostenible, recuperamos en nuestro blog la filosofía de la arquitectura regenerativa como visión imprescindible para el futuro de la construcción.

Fuente: Pexels.

Los principios de la arquitectura regenerativa

El término arquitectura regenerativa fue acuñado por William McDonough y Michael Braungart en su libro Cradle to Cradle: Remaking the Way We Make Things (2002), el mayor exponente de la economía circular aplicada a la arquitectura.

El término “regenerativo” es muy ilustrativo en cuanto a lo que esta corriente propone: la capacidad de restaurar, renovar o recuperar el estado original de algo tras haber sido dañado o agotado. Para ello, los expertos en esta filosofía, como Emmanuel Pauwels, pionero en España del diseño regenerativo y cofundador del colectivo A Regenerative Place, tienen claro que el primer paso es abandonar la visión antropocentrista de la construcción. Esto no significa que la arquitectura deba olvidarse del ser humano, sino que debe encontrar el equilibrio entre las necesidades de la sociedad y el respeto por la naturaleza, hasta el punto, incluso, de formar parte de ella. Según Pauwels, en la arquitectura regenerativa el proyecto se ve como parte de la comunidad ecológica y no como una imposición en el paisaje.

Rambla Climate House, proyecto regenerativo de Andrés Jaque/Offpolin y Miguel Mesa del Castillo en Molina de Segura, Murcia.

Los arquitectos del estudio español Slow Studio identifican nueve principios de esta rama de la arquitectura:

  • Integración de la naturaleza: la naturaleza es partícipe de los proyectos no solo como elemento dinamizador, sino como un factor capaz de mejorar la vida de los usuarios. Una forma de conseguir dicha integración es aplicar los conceptos de la arquitectura biomimética, aquella que imita los procesos y sistemas naturales.
  • Uso responsable del suelo: encontrar soluciones que optimicen la ocupación del terreno, permitiendo que sus procesos naturales se mantengan sin mayor impacto. Es decir, permitiendo que el agua de lluvia siga su camino y sea absorbida por el terreno natural o que la fauna y flora existente se mantenga, entre otros.
  • Utilización de materiales naturales: uno de los principios fundamentales de cualquier rama de la arquitectura sostenible es priorizar el uso de materiales ecológicos y de origen local, que requieran la mínima transformación, consumo de energía y transporte, promoviendo su circularidad.
  • Diseñar en base a las condiciones climatológicas: al implementar estrategias bioclimáticas como orientar los edificios para aprovechar la captación solar y el viento, se reduce el consumo de energía y recursos.
  • Gestión responsable de los recursos hídricos: la arquitectura regenerativa pone el foco en la gestión de los recursos hídricos, y esto pasa por clasificar los distintos tipos de agua y distribuirla en diferentes redes en función de sus usos, así como instalar sistemas de almacenamiento de aguas pluviales.
  • Alimentación sostenible: la arquitectura regenerativa propone que los sistemas constructivos puedan contribuir a auto sostenibilidad alimentaria, alejándonos del modelo agrícola de monocultivo y apostando por alternativas como la permacultura. Por ejemplo, diseñando jardines comestibles.
  • Preservación de la salud: favorecer aspectos como la iluminación y la ventilación natural son algunas medidas que las construcciones pueden incorporar para conseguir espacios saludables y confortables.
  • Integración de la comunidad: el concepto de ecosistema interconectado, como no podía ser de otra manera, plantea una arquitectura colaborativa que integre el espacio público con el privado.
  • Generación de culturas regenerativas: estos principios de la arquitectura regenerativa pueden culminar en una filosofía vital que nos permita avanzar como sociedad hacia un futuro más sostenible.

En definitiva, estudiar e implementar los principios que esta corriente propone puede ayudarnos a entender y sentir que nuestra existencia está intrínsecamente relacionada con la naturaleza y que, por ende, es nuestra responsabilidad buscar un futuro más sostenible para las próximas generaciones.

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