Ante el reto de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, el Parlamento Europeo y los Estados miembros de la UE llegaron a un acuerdo el pasado mes de diciembre que obliga a estos últimos a adoptar medidas en muchos sectores, entre ellos el de la construcción, uno de los mayores responsables de la emisión de gases invernadero a la atmósfera. La principal obligación fija como objetivo la neutralidad de emisiones para todos los edificios de nueva construcción a partir de 2030.

El acuerdo también establece que los Estados miembros deberán garantizar que, como mínimo, el 55% de la reducción del uso de energía en la construcción se lleve a cabo mediante la rehabilitación energética de los edificios más antiguos y menos eficientes. En este contexto, la mejora del aislamiento y la hermeticidad de la fachada y la cubierta de las construcciones es una de las principales intervenciones que permiten crear o rehabilitar una vivienda sostenible.

Existen numerosos aislantes térmicos ecológicos y sostenibles que resultan idóneos para contribuir a la rehabilitación energética de los edificios. Uno de ellos es el corcho, entre cuyas principales ventajas se encuentran la baja conductividad térmica y la impermeabilidad.

Fuente: Unsplash.

Principales pasos para la rehabilitación energética de los edificios

La rehabilitación energética de un edificio comprende una serie de ejecuciones encaminadas a reducir su consumo y a mejorar el bienestar de sus inquilinos. Este proceso comprende cuatro etapas principales:

  1. Estudio energético del edificio: La auditoría energética de una construcción permite otorgarle una calificación que describa su situación (nivel de consumo, gasto energético, impacto ambiental…) y defina la hoja de ruta que se debe seguir para incrementar su eficiencia. Las puntuaciones abarcan desde la A, que hace referencia al mayor grado de eficiencia, hasta la G, que se utiliza para distinguir a las edificaciones menos eficientes.
  2. Actuaciones sobre los componentes del edificio: Tras el análisis energético del edificio, se detectan los puntos de mejora y se identifican las actuaciones concretas que se deben llevar a cabo para lograr la reducción del consumo, desde sistemas de aislamiento térmico de la construcción y prevención de fugas de aire hasta instalar un correcto sistema de ventilación u optimizar la iluminación, entre otras.
  3. Solicitud de ayudas a la rehabilitación energética: Existen numerosas subvenciones a nivel europeo encaminadas a cubrir los costes del proceso de rehabilitación energética de un edificio. Una de ellas es la proporcionada por los fondos Next Generation EU, que cubren medidas como el aislamiento térmico, la instalación de sistemas de energía renovable o la modernización de sistemas de climatización. También en el ámbito europeo, el Programa Horizonte Europa 2023-2024 ofrece ayudas para fomentar el desarrollo de tecnologías energéticas más sostenibles y promover nuevas estrategias de innovación.
Fuente: Fundación MAUDE.

¿Cuál es el papel del corcho en la rehabilitación energética de viviendas?

El corcho es un material sostenible de rendimiento excepcional, con un amplio abanico de propiedades que hacen de él una excelente alternativa a los aislamientos convencionales. Su uso permite reducir el consumo de energía de los edificios entre un 40% y un 60%.

En España, más de la mitad de los edificios están construidos sin la protección térmica adecuada, es decir, sin el necesario aislamiento técnico, como informa el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en la Guía práctica de la energía para la rehabilitación de edificios. El aislamiento, la mejor solución. Esto otorga a los aislantes térmicos, como el corcho, un papel fundamental en la mejora de la eficiencia energética de las construcciones.

Como detalla esta guía, una buena rehabilitación térmica puede conseguirse actuando en distintas partes del edificio: fachadas, cubiertas, suelos y techos, tabiques interiores y de separación entre viviendas y paredes y/o separaciones con zonas comunes del edificio, e instalaciones como tuberías. La aplicación de un buen aislamiento térmico en estas zonas resulta un punto clave para mejorar su eficiencia energética.

El corcho proyectado es un revestimiento idóneo para aplicar en paredes, techos y suelos, proporcionando aislamiento térmico y acústico, además de una capa protectora frente a la humedad y la climatología adversa. Por otro lado, este material se caracteriza por su capacidad para aislar acústicamente las viviendas, amortiguando la transmisión de ondas sonoras y atenuando los ruidos. Además, tiene una gran durabilidad y apenas requiere mantenimiento, pues conserva prácticamente intactas sus propiedades aislantes durante todo el ciclo de vida.

Este material, que es muy ligero y maleable, se fabrica a partir de corteza de alcornoque, árbol que se encuentra esencialmente en el Mediterráneo occidental. Con el paso del tiempo, su tronco se va engrosando por la acumulación de células muertas y huecas generando una capa de lo que conocemos como corcho. Esta capa aísla y protege las zonas más sensibles del árbol y es capaz de regenerarse. Es decir, una vez extraído, se crea de nuevo sin perjudicar al árbol.

Una vez extraído el corcho, se le añade celulosa, resinas y aditivos para mejorar sus propiedades. Se integra en las superficies mediante una pistola aerográfica o compresor de aire, lo que permite cubrir grandes zonas de forma rápida y uniforme.

En definitiva, este recurso de la naturaleza constituye una opción de gran potencial para mejorar la eficiencia energética de las construcciones, mejorar el bienestar de los inquilinos y cumplir con los objetivos acordados por las instituciones europeas para 2050.

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