El próximo 21 de mayo dará comienzo la 23ª edición de los Premios Construmat, una de las grandes citas internacionales de la arquitectura sostenible, que se celebra de forma bienal desde el año 1985. Por sus convocatorias han pasado obras y proyectos de arquitectura e ingeniería de excelencia, basados en una construcción respetuosa con el medio ambiente, la transversalidad de los servicios profesionales y la innovación. En esta edición, que se celebra en el espacio del recinto Gran Vía de la Fira de Barcelona, cinco proyectos españoles han sido seleccionados como finalistas al prestigioso galardón.

Primera edición que cuenta con un comité científico

La convocatoria de este año está centrada en la sostenibilidad. Por tanto, a diferencia de ediciones anteriores y debido a la especialización del premio, se ha contado, además de con el jurado, con un comité experto para la nominación de las obras. Este está formado por representantes de instituciones, organizaciones y asociaciones nacionales e internacionales vinculadas a la investigación, la práctica y el fomento de la arquitectura sostenible: L’Architecture d’Aujourd’hui, Asociación Sostenibilidad y Arquitectura (ASA), Agrupación de Arquitectura y Sostenibilidad (AUS), Bauhaus Earth y GBCeGreen Building Council España (GBCe).

El compromiso profesional en la creación de entornos y espacios sostenibles, eficientes, saludables y asequibles que promuevan el bienestar de las personas y el planeta ha sido el principal criterio para la selección de los finalistas.

La decisión final será escogida por un jurado de renombre en el sector, compuesto por Marie-Hélène Contal, directora de la Escuela de Arquitectura de París (ESA-París); Olaf Grawert, arquitecto del estudio bplus.xyz y profesor en la Escuela Politécnica Federal (ETH) en Zúrich; y Jordi Pagès, fundador de SUMO Arquitectes y profesor en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB-UPC).

Además, el público general también tendrá la oportunidad de elegir el que considera el mejor proyecto participando en la votación popular habilitada hasta el 25 de abril.

Los finalistas

Los proyectos seleccionados comprenden edificaciones completadas y operativas entre 2019 y 2023, que sobresalen por su integración en el entorno, diseño arquitectónico, uso eficiente del espacio, así como por la adopción de materiales y técnicas de construcción sostenibles e innovadoras. Son un total de 17 obras de países de todo el mundo, incluyendo Alemania, España, Ecuador, Francia, Ruanda, Senegal, Sudáfrica, Suiza, Tailandia y Uganda, entre otras.

Estos son los cinco proyectos españoles que optan al galardón:

Polideportivo Turó de la Peira

El Polideportivo Turó de la Peira, ubicado en Barcelona, es un proyecto firmado por los arquitectos Anna Noguera y Javier Fernández que combina innovación y sostenibilidad para dar una nueva vida a un espacio urbano inhóspito y desestructurado.

Fotografía: Enric Duch y Sandra Pérez Nieto.

La eficiencia energética es uno de los aspectos fundamentales que se tuvo en cuenta para el planteamiento del edificio, incorporando estrategias de arquitectura pasiva y bioclimática. Así, el polideportivo presenta una orientación estratégica que aprovecha la luz natural, dispone de un sistema de ventilación cruzada y está compuesto de materiales como la madera de producción ecológica que regulan la temperatura interior. Además, incorpora fuentes de energía renovables como paneles fotovoltaicos, y sistemas de reutilización del agua de lluvia para usos como el riego de sus zonas verdes.

85 Viviendas Sociales en Cornellà de Llobregat, Barcelona

El proyecto de 85 Viviendas Sociales en Cornellà es obra del estudio de arquitectura Peris + Toral arquitectes, ubicado en Barcelona. Su diseño se caracteriza por el enfoque innovador en cuanto a la distribución del espacio y el rigor constructivo en el uso de la madera laminada, material protagonista en toda la estructura y que contribuye a la eficiencia energética del conjunto.

Fotografías: José Hevia.

El esquema del edificio está organizado alrededor de un patio central, que funciona a modo de plaza para todos los vecinos, que pueden acceder a él a través de sus terrazas. La planta general del edificio se organiza en una matriz de habitaciones comunicantes. Se trata de 114 espacios por planta, y 543 en el edificio, de dimensiones semejantes, que eliminan pasillos tanto privados como comunitarios para obtener el máximo aprovechamiento de la planta.

Al tratarse de vivienda social, para lograr la viabilidad económica se ha optimizado el volumen de madera necesario por metro cuadrado de construcción hasta llegar a 0,24 m3 por m2 de superficie construida. Esta gestión de los recursos ha permitido disminuir la huella del edificio en un 55% en comparación con un edificio convencional.

Además, la ventilación cruzada es una prioridad: las viviendas se distribuyen en cuatro agrupaciones, cada una con orientación dual, asegurando una buena circulación de aire y luz natural. Todo ello ha contribuido a que el edificio disponga de una calificación energética A, con un consumo de energía primaria de 20KWh/m2 al año y emisiones de CO2 durante su uso de 3kgCO2/m2 al año.

19 Viviendas Sociales en Palma de Mallorca

Este proyecto, desarrollado por el Instituto Balear de la Vivienda junto con los arquitectos Carles Oliver, Antonio Martín, Xim Moyá y Alfonso Reina, ha sido valorado por el comité científico de Construmat por ser un experimento pionero en cuanto a sostenibilidad y por la perfecta integración con el entorno.

Fotografías: José Hevia.

Resultado de un concurso de ideas celebrado en 2008, la propuesta de viviendas sociales en el municipio balear toma como punto de partida un conjunto de elementos próximos como el clima, el carácter de la gente, la manera de vivir, y se inspira en rasgos que se pueden observar al pasear por el lugar.

La propuesta arquitectónica se centra en la utilización de piedra arenisca de carga, conocida como marès, como material de construcción sostenible. El empleo de sistemas de construcción tradicionales combinados con métodos contemporáneos e innovadores, como el aislamiento con algas Posidonia, da como resultado un modelo de vivienda pasiva que respeta la cultura de la zona y el medioambiente, con una huella de carbono mínima.

Colegio Reggio, Madrid

El Colegio Reggio, diseñado por el arquitecto Andrés Jaque, es un proyecto sostenible y low cost con una propuesta estética vanguardista que desafía todas las convenciones: una envolvente que parece hecha de plastilina amarilla y ventajas que imitan ojos son algunos de sus llamativos elementos. Se le ha dado tanta importancia al espacio porque es considerado el tercer educador, después de los niños y los docentes. Así, el diseño escapa del planteamiento habitual de los centros educativos y está pensado para que los niños desarrollen su acceso a la complejidad social, medioambiental, material y cultural del mundo.

Fotografías: José Hevia.

El recubrimiento de la fachada está hecho en un 80% base de corcho denso, que al tratarse de un aislante natural consigue reducir el consumo energético del edificio en un 50%. La optimización de la cantidad de materiales es total, alcanzando una reducción del 48% de elementos utilizados al prescindir de revestimientos y utilizar un sistema de fachada ventilada.

Además, la vegetación es un elemento protagonista del proyecto, que incluye diversos jardines regados con agua reciclada.

Centro Integral de Transporte de Metro Madrid

El comité destaca la propuesta del Centro Integral de Transporte de Metro Madrid, proyecto de Nexo Arquitectura que destaca por su gran eficiencia energética y la permeabilidad visual y física, que articula la relación entre el espacio construido y la ciudad.

Fotografías: Fernando Alba.

El conjunto recupera el solar de una antigua instalación obsoleta, las cocheras de Plaza de Castilla, para reconvertirlo en un espacio habitable tanto para trabajadores de Metro Madrid como vecinos y visitantes. Uno de sus elementos principales es el jardín central, construido a partir de la estructura existente de los garajes.

Mediante la implementación de energías renovables y estrategias pasivas de reducción de consumo se ha logrado un consumo de energía casi nulo. Concretamente, el edificio está dotado de 56 pozos geotérmicos y 512 módulos fotovoltaicos solares, además de cuidar aspectos como la orientación y forma del edificio para favorecer la entrada de luz y el aislamiento.

Por todo ello, el proyecto ha recibido la certificación ambiental VERDE del Green Building Council.

Enfoque sostenible y social

Los nominados españoles no solo comparten sus altos estándares de sostenibilidad, sino que también son el reflejo de la creciente preocupación en el sector por promover espacios de carácter social, que propicien el bienestar de la comunidad y que además se integren a la perfección con el entorno urbano, sus usos y costumbres.

La ceremonia de entrega de los Premios Construmat está programada para el 22 de mayo como parte de las actividades del salón, que se llevará a cabo del 21 al 23 de mayo.

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