Esta semana hemos conversado con Eduardo Martín del Toro, arquitecto especializado en Medio Ambiente y Arquitectura Bioclimática, y propietario de Del Toro & Antúnez ARQUITECTOS. Este estudio está formado por un equipo de arquitectos expertos en Arquitectura Bioclimática, Eficiencia Energética y Urbanismo Sostenible. Aunque han liderado proyectos de obra nueva y remodelación interior, la mayor parte de su trabajo está enfocado a la rehabilitación de viviendas en las islas Canarias, donde se sitúan sus oficinas.

Entrevista

¿Cómo y cuándo nace el estudio de arquitectura?

Inicié mi andadura profesional en varios estudios locales, con diferentes características, tanto de tamaño como de tipo de trabajos que realizaban, donde aprendí esas cosas que no se enseñaban en la carrera, como la gestión de un estudio de arquitectura o las relaciones con los clientes y la Administración. En 2010, aprovechando la crisis de la construcción, tomé la decisión de emprender por mi cuenta, siempre de la mano de mi mujer y socia de vida/negocios.

En ese momento, las Directivas Europeas anunciaban que un nuevo paradigma de la construcción estaba por venir y aspectos como la eficiencia energética, la certificación energética o la rehabilitación energética se presentaban como un nuevo horizonte en la manera de hacer la arquitectura. Dado que, durante mis estudios universitarios, estos mismos aspectos me llamaron mucho la atención, a pesar de haberse dado «de refilón», me pareció una gran oportunidad para desarrollarme en un campo que me apasionaba y que se presentaba como una gran oportunidad laboral.

Por tanto, los comienzos de la andadura en Del Toro & Antúnez ARQUITECTOS, combinó la dificultad de emprender un nuevo negocio, junto con una intensa formación en el ámbito de la eficiencia energética y la arquitectura bioclimática.

¿Cómo es vuestra metodología a la hora de afrontar los proyectos?

Nuestros trabajos se centran en la búsqueda del confort en el cliente. El usuario del edificio se sitúa en el centro del proyecto. Aquellos que van a «padecer» lo que proyectamos deben amar el objeto arquitectónico que creamos o que transformamos -ya que el grueso de nuestro trabajo se basa más en las rehabilitaciones que en obra nueva-, convirtiendo los espacios en lugares donde den ganas estar y permanecer, no sólo por sus aspectos estéticos, sino por sus características funcionales y, sobre todo, de confort.

¿Existe algún material sostenible por el que sintáis predilección? ¿Por qué?

En general, optamos por materiales naturales y poco transformados, pero, sobre todo, cercanos. Al trabajar en Canarias, el empleo de materiales está muy limitado y su huella de carbono varía con respecto a la de otros lugares. Por ejemplo, poco sentido tiene el trabajar con un material natural, como la madera, si ésta tiene su origen a cientos de kilómetros, como Brasil o Finlandia.

Vuestro equipo está formado por profesionales especializados en arquitectura bioclimática, ¿cómo se aplican en las islas Canarias los criterios de este modelo de construcción?

Canarias, por sus condiciones climáticas, permite que, con un correcto diseño basado en estrategias pasivas, se pueda lograr una situación de confort en el interior de las viviendas situadas en las zonas costeras del archipiélago durante la mayor parte del año, evitando o minimizando el uso de equipos de climatización. Este dato es altamente relevante cuando descubrimos que el 80% de la arquitectura residencial está situada en estas zonas.

Sin embargo, esta ventaja se ha entendido mal, y el hecho es que los edificios se han diseñado sin ninguna preocupación por las condiciones higrotérmicas interiores, lo que ha llevado a que nuestra comunidad se sitúe entre las regiones de España con las peores temperaturas en sus viviendas. Esta situación genera que la rehabilitación energética de la gran mayoría de los edificios canarios sea prioritaria, no sólo para reducir sus costes energéticos sino, sobre todo, para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

¿Consideráis que la arquitectura bioclimática es un campo en auge?

Desgraciadamente, no. La arquitectura bioclimática puede definirse como la arquitectura diseñada sabiamente para lograr el máximo confort dentro del edificio, con el mínimo gasto energético. Para ello, optimiza las condiciones climáticas y los recursos naturales de su entorno (sol, vegetación, lluvia, viento…), transformando los elementos climáticos externos en confort interno, gracias a un diseño inteligente, con soluciones apropiadas y adaptables a las condiciones climáticas del lugar. Por tanto, su implantación es resultado de un estudio detallado del lugar donde se va a situar el edificio y de las condiciones de uso que va a tener.

Sin embargo, la tendencia general entre los proyectistas es buscar «recetas» que sirvan para todos los casos, independientemente de dónde se encuentre el inmueble o cuál sea su uso, aunque conlleven una mayor demanda de materiales –y, por tanto, de dinero- y, en las condiciones particulares de Canarias, incluso de energía. En este sentido, el estándar Passivhaus está teniendo mucho éxito.

¿Qué proyecto o proyectos destacaríais especialmente? ¿Por qué?

Normalmente, el trabajo que tenemos entre manos es el que, en cada momento, nos despierta mayor emoción. Actualmente, estamos trabajando en unos proyectos muy gratificantes, ya que se trata de rehabilitar energéticamente varios grupos de edificios pertenecientes al Instituto Canario de la Vivienda (ICAVI) que, por tratarse de Viviendas de Promoción Pública (VPP), van destinados a mejorar la calidad de vida de personas con bajos ingresos económicos.

En cuanto a uso no residencial, estamos muy orgullosos de unos estudios que hemos realizado en los últimos años en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) para conseguir, mediante estrategias pasivas, el ahorro de energía y la mejora del confort en la rehabilitación de los edificios del Campus Universitario.

Redacción de estudio estrategias pasivas y ahorro de energía en los edificios para su aplicación en los proyectos de rehabilitación energética de los edificios de la ULPGC.
Mejora del comportamiento térmico de los edificios del Campus de San Cristóbal de la ULPGC.
Mejora del comportamiento térmico de los edificios del Campus de Tafira de la ULPGC.

¿Cuáles son los principales desafíos del sector constructivo actual? ¿Qué papel juega la arquitectura sostenible?

Hay tres cuestiones principales que afectan de manera primordial al futuro de la arquitectura: el aumento del coste de la construcción, la reducción de los consumos energéticos en la fase de uso de los edificios y, en breve, la minimización de la huella de carbono a lo largo de todo su ciclo de vida.

En la actualidad, se están quedando licitaciones de obra pública desiertas, ya que la rápida escalada de los precios de los materiales provoca que el coste de construir un inmueble aumente de forma acelerada. Por otro lado, además de que construir un edificio es más caro, hay que hacerlo de tal manera que sea más eficiente, lo que suele conllevar más aislamiento, mejores tecnologías y la instalación de energías renovables, sobrecostes que se suman a lo anterior. En breve, el análisis del ciclo de vida del proceso constructivo, si no se hace de forma adecuada, puede suponer un nuevo incremento de precios.

La solución para todos estos aspectos está íntimamente relacionada con la arquitectura sostenible, puesto que es aquella que, utilizando estrategias arquitectónicas, es capaz de optimizar los recursos y materiales; disminuir al máximo el consumo energético; promover la energía renovable; reducir al máximo los residuos y las emisiones; reducir al máximo el mantenimiento y el precio de los edificios; y mejorar la calidad de la vida de sus ocupantes.

¿Existe un conocimiento real y extendido entre los profesionales del sector sobre la importancia de la sostenibilidad en la construcción?

Rotundamente no. La sostenibilidad es el nuevo concepto de moda en la arquitectura, como lo pudo ser antes eficiente, verde o funcional. Es un término que, en la mayoría de los casos, se repite como un mantra, pero sin estar cargado de contenido.

La idea de sostenibilidad arquitectónica es compleja por lo amplia, abarcando todos los aspectos de la fase constructiva, desde la concepción proyectual hasta la demolición del inmueble. Los primeros que desconocen a qué nos referimos cuando se habla de arquitectura sostenible son, en la mayoría de los casos, los propios clientes que la solicitan. Han oído que la buena arquitectura es sostenible y la demandan, pero sin saber qué supone. En muchos casos, creen que instalar placas solares o cubiertas ajardinadas ya convierte un edificio en sostenible. Debido a esta situación, algunos profesionales se aprovechan de este desconocimiento y venden su arquitectura como sostenible, de modo similar a lo que ocurría hace unos años con el greenwashing. Vemos que esto no es una situación nueva, sino una evolución de lo anterior.

Por contra, aquellos profesionales que sí estamos realmente concienciados con la necesidad de hacer una arquitectura sostenible, tenemos cierta dificultad para inculcar esta otra manera de hacer arquitectura en los potenciales clientes, tanto promotores privados, como la propia Administración. Aunque es cierto que, poco a poco, esta tendencia va haciéndose más fuerte, principalmente por el impulso que llega por medio de las imposiciones de la Unión Europea, a través de sus Directivas. El gran problema, en el caso de Canarias, es que no se está produciendo una correcta adaptación de la normativa a las características únicas de las condiciones del archipiélago, como su condición insular de territorio fragmentado y su clima, muy diferente no sólo al del resto de Europa, sino incluso al de nuestro país.

Gracias a Eduardo Martín del Toro por dedicarnos su tiempo y permitirnos conocer su trabajo.

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