Caspar David Friedrich fue un artista nacido el 5 de septiembre de 1774 en la ciudad hanseática de Greifswald, en Alemania, que conforme a su talento por las artes pictóricas, fue reconocido como un artista prerromántico y quien además fundador del romanticismo en Alemania.

Su interés principal era la naturaleza y a veces dentro de sus creaciones ubicaba al ser humano como un ser empequeñecido que contrastaba con extensos paisajes. Es gracias a este estilo que el historiador Christopher John Murray refiere a Friedrich como el que dirige “la mirada del espectador hacia su dimensión metafísica”.

Desde joven plasmó sus ideas en el dibujo pero no faltó mucho para que las nuevas corrientes del arte hicieran que el artista le diera vida al pincel y el lienzo, logrando así el éxito en las altas élites artísticas de la época.

La pintura para Friedrich resultó ser un desahogo ante la tormentosa realidad que vivía llena de depresiones y trastornos mentales, y como muchos artistas, plasmaba en sus pinturas paisajes de soledad y angustia, con figuras humanas enfrentadas a la magnificencia de la naturaleza.

Aunque sus obras han sido apreciadas durante el romanticismos, eso no lo exenta a pasar al olvido; sin embargo, se mantiene en el recuerdo de algunos amantes de la pintura quienes lo han conservado como la figura clave del arte alemán.

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