Una trilogía de obras que aluden a la
música popular y a las danzas tradicionales del centro de Europa, creadas
entre los siglos XIX y XX, se podrá escuchar en el quinto concierto de la
temporada 2023 de la Orquesta Usach.


El miércoles 7 de junio, a las 19:30 horas en el Teatro
Aula Magna Usach, el elenco abordará las Danzas populares rumanas del
compositor húngaro Béla Bartók (1881-1945); el Andante y rondó
ungarese para viola y orquesta, op. 35, del alemán Carl Maria von Weber (1786-1826),
con Alejandra Tapia como solista; y la Serenata Nº 1 en Re mayor, op.
11 del también germano Johannes Brahms (1833-1897). Las entradas
son gratuitas y deben descargarse en la plataforma Portaltickets.

El director invitado será Pablo Saelzer, quien condujo a la Orquesta
Usach por última vez en 2016. Establecido Estados Unidos, ha sido
titular en agrupaciones como la Orquesta Sinfónica Avanti de Washington y
la Maryland Classic Youth Orchestra, además de trabajar como invitado con
distintos elencos y ensambles de música de cámara. Formado en Pedagogía en
Música en la Universidad Austral de Chile, antes había desarrollado
también una intensa carrera como violista. 

“Las tres obras son miradas desde afuera,
desde el mundo musical académico, hacia el folclor”, explica sobre el
repertorio que abordará junto a la Orquesta Usach.

 “Las tres fueron
escritas por músicos de ciudad, de élite, que se inspiraron en aspectos
idiomáticos de la música folclórica y específicamente húngara; muchas veces esa
palabra se usa como código para la música de los gitanos. 

Alejandra Tapia.
(c) Analia Olivares

No es música
revolucionaria ni idealista, sobre la condición de la humanidad. Es música
basada en el folclor y eso, para mí, significa dos cosas: el canto y el baile”.

En el caso de las Danzas populares rumanas, dice, Bartók intenta
“evitar el sentimentalismo” y la estilización: “Era la época en que él iba
grabando a músicos en el campo, de una forma parecida a lo que hacía
Violeta Parra en Chile. Iba a la fuente y creaba a partir de eso”, detalla. 

En
el caso de la Serenata de Brahms, la aproximación es diferente:
“Perfectamente podría titularse como una suite de danzas. Hay minueto, por
ejemplo, que es una danza cortesana del siglo XVIII en Francia, que también
viene de modelos folclóricos. 

En la época de Brahms esa ya es música
antigua, entonces un auditor pudo pensar que era una evocación de algo bonito.
Es el movimiento más nostálgico también”.
 

La segunda obra del programa es el Andante y rondó ungarese para viola y
orquesta, op. 35, que el compositor alemán Carl Maria von Weber (1786-1826)
compuso en 1809 para su hermano Fridolin, que era violista. 

Cuatro años más
tarde, la adaptó para fagot y orquesta y la publicó en 1816, lo que dio
origen a un malentendido: fue esa versión la que se hizo más conocida que la
original para viola, editada recién en 1838.

La encargada de interpretarla será Alejandra Tapia, quien es parte de
la Orquesta Usach desde 2015. “Tengo una fascinación con los temas
con variaciones y la primera parte de esta obra es un tema hermoso en modo
menor, que se va transformando y termina en una variación intensa y rápida. 

Pablo Saelzer (c) Archivo

Luego, entra una música totalmente distinta, que es como una fiesta, entonces
hay dos emociones que me identifican mucho: la melancolía, dudas y miedos, y el
jolgorio, la fiesta y el baile. Es un contraste intenso”, describe sobre la
pieza.

Como dice el título, Von Weber quiso aludir a la música tradicional
de Hungría, aunque de una forma no necesariamente rigurosa: “En la época había
una fascinación por la cultura gitana. Hay disonancias o medios tonos que
vienen de ahí, pero todo está exacerbado. Es como un gitano con maquillaje
europeo”, dice la violista.

La primera vez de Alejandra Tapia como solista junto a la Orquesta
Usach fue en 2018, en un concierto realizado en Pedro Aguirre Cerda, así
que este será su debut en el Teatro Aula Magna: “Me siento
orgullosa, es como marcar un precedente porque en Chile se hacen pocos
conciertos de viola”, dice. “Dar a conocer música de viola y trabajar con los colegas,
en tu casa, es un privilegio. Por eso mismo tomé la obra, porque es algo
simbólico”. 

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