El artista y profesor de arquitectura de la universidad californiana de Berkeley, Ronald Rael, aprovechó recientemente la estructura de la valla fronteriza que separa a Estados Unidos y México para instalar tres balancines de color rosa para que los niños de ambos lados puedan jugar juntos.

La instalación artística emplea a modo de fulcro la viga horizontal que sirve para fijar los distintos bolardos de acero que conforman el tramo de la valla próximo al municipio de Sunland Park, Nuevo México, dejando a cada lado de la frontera uno de los brazos del balancín.

En ese sentido, el juguete solo funciona si dos personas situadas en países diferentes colaboran.

La construcción de un muro fronterizo que atraviese toda la frontera sur del país fue una de las grandes promesas electorales del actual presidente estadounidense, Donald Trump, durante la campaña de 2016.

Con información de nota de prensa

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