Una escultura colosal del semidios grecoromano es víctima del vandalismo en el municipio de Arcachon, al suroeste de Francia. Para evitar más mutilaciones al miembro de piedra de Hércules y sus respectivas restauraciones, han decidido hacer que la pieza sea desmontable, para usarla sólo en ceremonias públicas.

Yves Foulon, alcalde de Arcachon, declaró al diario local que los actos vandálicos en contra de este Hércules de más de tres metros de altura son constantes y sistemáticos. Por esta razón la alcaldía optó por una prótesis removible que será insertada en la escultura cuando las festividades locales así lo ameriten.

La escultura corresponde a Claude Bouscau y fue elaborada en el año 1948, como un símbolo de la resistencia en contra de los nazis. El rostro de la pieza recrea el semblante de un opositor al fascista italiano Benito Mussolini.

En un par de oportunidades, el propio Bouscau tuvo que restaurar el pene de este Hércules, pero la tradición de agredir la sexualidad de la estatua no ha cesado, de allí la necesidad de buscar las medidas pertinentes para frenar los ataques e impedir más daños contra el patrimonio cultural de Arcachon.

Martine Phelippot es, actualmente, el hombre encargado de mantener la integridad de la obra de Bouscau.

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