Michelle Yeoh empezó a actuar en 1984 y tras unos primeros pasos estelares en el cine de Hong Kong finalmente dio el salto a Hollywood como Chica Bond en ‘El mañana nunca muere’ y en la maravillosa ‘Tigre y dragón’. Ambas fueron una bendición y una maldición: por un lado, se convirtió en una secundaria habitual del cine de acción americano. Por otro, sus papeles eran todos el de «una mujer asiática». Pero desde el Óscar por ‘Todo a la vez en todas partes’ algo ha cambiado.

Todos los papeles en todas partes

La temporada de premios fue un auténtico baño de Michelle Yeoh que culminó en el Óscar, un hito que marcaba un antes y un después para la actriz (o eso intuímos todos). Ahora, según afirma en Variety, los papeles que le llegan tienen independencia absoluta de su raza o del sitio donde ha nacido. Simplemente son… bueno, papeles.

Lo mejor que me ha pasado es recibir guiones que no describen al personaje como una persona china o asiática. Somos actores. Se supone que actuamos. Se supone que hacemos los papeles que nos dan y nuestro trabajo lo mejor que podemos. Eso, para mí, es el mayor paso hacia delante.

El Óscar, según ella, sirvió para que la comunidad asiática se sintiera validada: «Lo más importante que ha hecho es generar orgullo en nuestra gente. El día que gané escuché el estruendo de alegría que vino de ese rincón del mundo». Dicho de otra manera: esto ya no es una cosa de que si uno consigue un trabajo, otro no lo va a conseguir, sino de que «Si yo tengo éxito, tú puedes tener éxito».

Ah, sí, puede que te estés preguntando por la secuela de ‘Todo a la vez en todas partes’. Porque tiene que llegar después del exitazo, ¿no? Pues Yeoh ha dejado claro que no porque sería, básicamente, hacer lo mismo.

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