Esta semana hemos conversado con Jorge Sanfulgencio y Julio Romero, cofundadores del estudio arrevol Arquitectos, situado en Madrid. Sus proyectos destacan por integrar los principios de construcción Passivhaus. Además, en todos ellos intentan incorporar estrategias de arquitectura bioclimática con el objetivo de reducir el consumo energético de los edificios y aumentar el confort de sus habitantes.

Entrevista

¿Cómo y cuándo nace el estudio de arquitectura?

A inicios de 2015, sin tener aún estudio de arquitectura y sin haber trabajado antes juntos, decidimos presentarnos a un concurso de ideas en Canadá, el «Lost Spaces» en Calgary. Esto no sólo sirvió para ver que podíamos colaborar y que compartíamos muchas ideas, sino que también vino acompañado de un primer premio en el apartado artístico.

El reconocimiento a nivel internacional y el premio económico que lo acompañaba nos permitieron montar arrevol Arquitectos. Más tarde, en octubre de ese mismo año, recibimos nuestro primer encargo para una rehabilitación energética dentro de Madrid y, desde entonces, el trabajo no ha dejado de llegar.

¿Cómo es vuestra metodología a la hora de afrontar los proyectos?

Para nosotros es esencial, antes de nada, hablar con el cliente con profundidad y honestidad del proyecto que tiene en mente, de sus objetivos, su presupuesto y sus plazos. Es fundamental tener claros todos estos aspectos del proyecto para asegurar su éxito. Mantenemos una comunicación estrecha y constante con nuestros clientes, incluso con el proyecto ya finalizado.

También valoramos profundamente los estudios previos al diseño. El estudio del terreno, la orientación, la climatología o el entorno son esenciales para realizar un buen diseño, sobre todo uno sostenible y eficiente. Con los estudios realizados, buscamos la forma de aunar los resultados obtenidos, con los objetivos y necesidades de nuestros clientes, creando un diseño único en cada caso.

¿Existe algún material sostenible por el que sintáis predilección? ¿Por qué?

La respuesta más sencilla sería decir que sí, ya que nos gusta mucho trabajar con la madera. Si podemos usarla en algún proyecto la vamos a usar, ya que no sólo es un material sostenible (siempre que la tala sea responsable), sino que también es un material aislante, algo que aprovechamos enormemente para evitar puentes térmicos.

Otro material que nos gusta usar para resolver detalles constructivos complicados y que también es bastante sostenible es el vidrio celular, que es aislante, impermeable y muy resistente.

Habéis diseñado viviendas siguiendo los criterios Passivhaus, ¿por qué tomáis la decisión de enfocar algunos de vuestros proyectos hacia este estándar de construcción?

Passivhaus es uno de los estándares de construcción pasiva más extendidos y, también, con el que estamos más familiarizados. Aunque no se llegue a certificar, en todos nuestros proyectos tratamos de alcanzar las pautas marcadas por el estándar Passivhaus, ya que el CTE nos parece insuficiente en muchos campos. Construir siguiendo este estándar no sólo garantiza unos niveles de eficiencia energética y confort muy elevados, sino que también da tranquilidad tanto a clientes, como a nosotros. La tranquilidad de saber que estamos creando un espacio respetuoso con el medio ambiente.

La diferencia entre construir y certificar una vivienda como Passivhaus y otra que sólo cumple el CTE, aparte de que una vivienda Passivhaus es mucho más eficiente, es que en el estándar Passivhaus se realizan comprobaciones con la obra terminada. Sin embargo, cuando una vivienda se construye siguiendo únicamente el CTE, una vez terminado el edificio, nadie comprueba que se hayan cumplido correctamente todos los requisitos, por lo que la eficiencia energética que tenga podría considerarse «ficticia».

Entre vuestras especializaciones se encuentra la arquitectura bioclimática, ¿consideráis que este modelo de diseño es un campo en auge?

Nosotros entendemos la arquitectura bioclimática como el conjunto de estrategias, integradas en el propio diseño de una construcción, que ayudan a que esta consuma menos energía de manera pasiva. Es decir, estos elementos/estrategias no requieren de ningún tipo de energía, sino que van incorporados en la propia construcción y, mediante su interacción con el ambiente y el entorno, consiguen que el edificio requiera menos energía para ser confortable. Siempre tratamos de incorporar alguna de estas estrategias en nuestros diseños, el tamaño de cada ventana o un simple alero bien calculado se pueden considerar estrategias de arquitectura bioclimática.

Pero nuestra impresión, por desgracia, es que este tipo de conocimientos no están lo suficientemente extendidos en el sector de la construcción, ni tampoco entre muchos profesionales de la arquitectura. La gente que nos contacta, así como otros técnicos con los que hablamos, siguen sin creer que un edificio pueda servirse únicamente de su diseño, el entorno y del clima para ser confortable.

Aunque nosotros tratamos de implementar medidas bioclimáticas en todos nuestros proyectos, no vemos que sea un campo en auge. Nuestra sensación es que la arquitectura sostenible y ecológica enfocada a los materiales y las instalaciones de alta eficiencia energética (como la aerotermia) tiene mucho más tirón.

¿Qué proyecto o proyectos destacaríais especialmente? ¿Por qué?

Probablemente nuestro proyecto de una vivienda Passivhaus en Manzanares el Real (Madrid). Esta vivienda es la muestra perfecta de que sostenibilidad, eficiencia y diseño son compatibles. La localización de la vivienda pedía un diseño único, capaz de aprovechar las espectaculares vistas desde todos los puntos de la casa y la parcela; pero, al mismo tiempo, se debía certificar Passivhaus, a pesar de que las vistas se encontraban al norte.

La vivienda se construyó enteramente en madera, con un proceso industrializado que nos permitió cuidar hasta el último detalle. Aplicando medidas bioclimáticas, estudiando a fondo cada puente térmico y cada material, lo logramos. Un diseño único, adaptado a su entorno, y un certificado Passivhaus.

Construcción en madera de vivienda Passivhaus en Manzanares el Real (Madrid).

También destacaríamos el proyecto de otra vivienda unifamiliar, en este caso, en Robledo de Chavela (Madrid) y que, aunque no se certificó como Passivhaus, sí que se diseñó y construyó siguiendo los criterios de este estándar. Es una vivienda asombrosa, en la que un tercio de la casa se encuentra en voladizo, asomando desde la ladera de la montaña. De esa forma, logramos unas vistas sin obstáculos, perturbando lo mínimo posible el entorno.

Toda la casa se abre mediante grandes ventanales hacia el oeste, hacia las vistas, por lo que, para garantizar el confort térmico en verano, integramos al diseño un sistema de celosías móviles para protegerla de la radiación solar. Esta vivienda es otra muestra de que la eficiencia energética o las casas pasivas no son para nada incompatibles con un diseño atractivo, pero es labor del arquitecto saber integrarlo todo.

Vivienda unifamiliar en Robledo de Chavela (Madrid). Vista desde el fondo de la parcela.
Vivienda unifamiliar en Robledo de Chavela (Madrid). Vista desde la calle, la casa desaparece para no perturbar las vistas del paisaje.

¿Cuáles son los principales desafíos del sector constructivo actual? ¿Qué papel juega la arquitectura sostenible?

Hay una falta de formación enorme. La construcción «tradicional» sigue siendo el estándar dominante, al menos en España. Los técnicos y, sobre todo, los trabajadores de la construcción, no tienen apenas conocimiento sobre temas relacionados con la arquitectura sostenible, no está suficientemente extendido. Podemos construir mucho mejor de lo que se hacía hace unos años, pero esos avances de la construcción van ligados a subidas en los precios y el dinero suele ser lo que manda. Una mano de obra más formada también es una mano de obra más cara.

El futuro de la arquitectura sostenible depende de dos puntos: más formación y precios más asequibles. Mientras los materiales y sistemas constructivos sostenibles sigan siendo más caros que los tradicionales, los promotores seguirán optando por la construcción tradicional de siempre. Se puede conseguir una vivienda tan sostenible con la construcción tradicional como con las nuevas metodologías (como la construcción industrializada), pero es muy complicado conseguir buenos resultados cuando la constructora no está familiarizada con estos temas. Lo que más echamos en falta actualmente es la formación en arquitectura sostenible por parte de todos los técnicos y oficios implicados en la construcción.

¿Existe un conocimiento real y extendido entre los profesionales del sector sobre la importancia de la sostenibilidad en la construcción?

No, en nuestra experiencia, la mayor parte de profesionales de la construcción ignoran, o quieren ignorar, la importancia de realizar una arquitectura más «verde».

La arquitectura sostenible puede hacer que vivamos mejor y en casas más respetuosas con el planeta. Gracias a las nuevas normativas que se van imponiendo desde Europa, la calidad de la construcción va mejorando en el aspecto de la sostenibilidad, pero la realidad es que muchas veces no existe una verdadera comprensión, ni del problema de fondo, ni de las soluciones adoptadas. Solamente se hace porque obliga la normativa correspondiente, porque lo pide el arquitecto o porque ofrecen ayudas económicas.

El problema es que para que un edificio sea sostenible no sólo influye, por ejemplo, poner unas buenas ventanas, también es esencial conocer cómo se colocan en obra, algo que debería ser básico, pero sigue habiendo errores enormes a día de hoy. Nosotros creemos que, aparte de ayudas para construir de manera sostenible, debería haber ayudas para formar a los profesionales sobre este tipo de construcción.

Sí es cierto que en los años que llevamos trabajando en arrevol Arquitectos, no sólo realizando proyectos, sino también con nuestro blog, donde hemos intentado extender el conocimiento sobre este tipo de arquitectura, vemos que poco a poco empieza a surgir una concienciación global por este tema. No nos cabe duda de que la arquitectura sostenible es el futuro, por desgracia, aún un poco lejano.

Gracias a Jorge Sanfulgencio y Julio Romero por dedicarnos su tiempo y permitirnos conocer su trabajo.

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