En el camino para reducir sus emisiones de carbono, la Unión Europea se ha comprometido con una política climática que fija objetivos nacionales para sus Estados miembros. El punto de partida es el Pacto Verde Europeo, presentado por la Comisión Europea en 2020, una hoja de ruta para que Europa se convierta en el primer continente climáticamente neutro en 2050.

El paso intermedio para lograr este objetivo es reducir en al menos un 55% las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2030. Para ello, la UE establece una serie de reglas medioambientales que los Estados miembros deben adoptar para reducir el impacto ambiental de sus sectores más contaminantes y mitigar los efectos del cambio climático.

En el caso de la construcción, y en línea con estos objetivos, la UE acuerda que todos los edificios de nueva construcción sean neutrales en emisiones a partir de 2030. La certificación de la neutralidad de carbono de las empresas permite verificar sus esfuerzos a la hora de reducir y compensar las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

¿Qué es la neutralidad de carbono?

La neutralidad de carbono se consigue cuando se emite la misma cantidad de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera de la que se retira por diferentes vías, lo que da como resultado un balance cero, también denominado huella cero de carbono. Además, es una de las principales acciones para hacer frente al cambio climático, por lo que la Unión Europea ha fijado como objetivo alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050.

Fuente: iStock.

Existen diferentes maneras de disminuir el impacto ambiental de una empresa u organización con vistas a lograr la neutralidad de carbono. El principal método es la reducción de las emisiones de carbono. Esto implica no emitir más CO2 del que pueden absorber los sumideros naturales de carbono, que son aquellos sistemas que absorben más CO2 del que emiten, como el suelo, los bosques o los océanos.

La compensación de las emisiones de carbono es otra de las alternativas existentes para lograr la neutralidad climática. Este proceso consiste en equilibrar la cantidad de emisiones de CO2 que emite una persona, empresa, producto, servicio o actividad, poniendo en marcha proyectos ambientales paralelos, como inversiones en energías renovables, eficiencia energética u otras tecnologías no contaminantes.

Entre los procedimientos puestos en marcha por la UE para compensar sus emisiones de carbono se encuentra el sistema de comercio de emisiones, que limita las emisiones de más de 10.000 instalaciones de elevado uso energético (centrales eléctricas y plantas industriales) y de las compañías aéreas, con algunas excepciones.

Otro de los sistemas impulsados a nivel europeo es el mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono, con el que se pretende fijar un precio a la importación de determinados productos si proceden de países cuyos objetivos medioambientales son inferiores a los establecidos para los Estados miembros de la UE. Este método pretende evitar la fuga de carbono por el traslado de la producción de las empresas a países con reglas de emisión menos estrictas.

La norma PAS 2060 y la etiqueta Carbon Neutral

La norma PAS 2060 es un estándar publicado por British Standars Institution en 2010 que permite a las organizaciones asegurar que sus declaraciones sobre neutralización de las emisiones de CO2 son correctas. Su objetivo es orientar sobre la forma de cuantificar, reducir y compensar las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por una determinada actividad, producto o servicio.

Este estándar se aplica a todas las entidades que puedan demostrar que no producen un aumento neto en las emisiones como consecuencia del desarrollo de ciertos procesos. Las organizaciones interesadas en su obtención deben presentar una declaración de compromiso inicial y una declaración de consecución de la neutralidad. Además, para lograr la certificación no es suficiente con compensar las emisiones de CO2, sino que también es necesario poner en marcha medidas para reducirlas.

Así, este estándar permite a las organizaciones aumentar su credibilidad, demostrando que sus esfuerzos para lograr la neutralidad de carbono son reales y verificables. En el sector de la construcción, esta certificación asegura la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en todas las etapas del proceso, desde la fabricación de materiales hasta la ejecución del proyecto. Además, permite que las empresas fidelicen clientes, al demostrar confianza y compromiso en la adopción de buenas prácticas ambientales.

Los organismos de certificación son los encargados de guiar a las empresas en este proceso de verificación de la neutralidad de carbono conforme a la norma PAS 2060. Este proceso comienza con el análisis de la huella de carbono de la empresa o producto, seguido de la exposición de las medidas adoptadas para reducir esta huella y compensar las emisiones restantes. Una vez completada la verificación, la organización recibe su certificación PAS 2060, que podrá utilizar en sus comunicaciones para que sus clientes conozcan su compromiso en la lucha contra el cambio climático.

Fuente: Control Union.

Existen diversas organizaciones que evalúan la neutralidad climática de las empresas en base a la norma PAS 2060, ofreciendo sus sellos de garantía tras realizar una auditoría de su plan de gestión de las emisiones de carbono. Un ejemplo es la etiqueta Carbon Neutral de Control Union, que garantiza la credibilidad de las afirmaciones en torno a la neutralidad de carbono de una empresa; asegura el cumplimiento de la normativa europea actual y futura en materia de reducción de emisiones; y satisface las expectativas de los clientes y de la sociedad, contribuyendo a frenar el impacto del cambio climático.

La certificación de la neutralidad climática de las empresas productoras de materiales para la construcción supone un paso más en el camino para reducir el impacto ambiental del sector. La adopción de medidas para garantizar la sostenibilidad en la cadena de suministro permite a las empresas del sector adaptarse a la creciente regulación nacional y europea, con vistas a cumplir los objetivos fijados para 2050.

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