Germán Bannen, responsable de algunos de los hitos más importantes de la comuna como su plan regulador, el Parque de las Esculturas, la remodelación de Avenida Pocuro y los café literarios de Parque Providencia y Bustamante, falleció  recientemente a los 91 años de edad.

Para Germán Bannen, una de las cosas más importantes fue que el “providenciano” no saliera de la comuna para hacer su vida. Le gustaba hablar de la “ciudad de Providencia” y en torno a esa idea fue concibiendo cada uno de sus diseños urbanos, que le dieron a la comuna un carácter autónomo, con servicios, viviendas y oportunidades de empleo que la hicieron independiente del centro de Santiago en Chile.

 La lista de sus trabajos es contundente en esa línea: el plan regulador de Providencia, la remodelación de la Plaza Pedro de Valdivia y Avenida Pocuro; el diseño del Parque de las Esculturas, de los cafés literarios del Parque Providencia y Bustamante, y todo el desarrollo de Nueva Providencia son sólo algunos de los hitos que dejó en la comuna, que sostuvieron su eje de pensamiento y por las que en 2003 recibió el Premio Nacional de Arquitectura y Urbanismo.

Su manera de ver la arquitectura se la debe a dos de las escuelas más influyentes: la Universidad Católica, donde ingresó a estudiar a inicios de los años 50 y la Universidad Católica de Valparaíso, donde terminó la carrera, bajo las enseñanzas de Alberto Cruz, fundador de la Ciudad Abierta de Ritoque y quien lo encaminó en el estudio de la ciudad como principal problema de la arquitectura. Luego, Bannen se especializó en diseño urbano en Atenas, Grecia.

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