Entre los años 60 y 90, en Caracas se realizaron edificios emblemáticos por su diseño, ubicación, tecnología y comodidades. Obras que todavía hoy demuestran, con prestancia y solidez, la atemporalidad de las buenas ideas convertidas en monumentos de admiración para quienes aprecian la creatividad de sus arquitectos y el empeño de superación de sus constructores.

Sin embargo, en los últimos años éste tipo de proyectos han prácticamente desaparecido de la ciudad, y aquellos que otrora conformaban símbolos anhelados hoy sufren un galopante deterioro como consecuencia del éxodo de sus copropietarios, la falta de mano de obra calificada, la disminución acelerada de su valor y la escasez de los insumos importados necesarios para su preservación.

La modernización tecnológica y el uso de materiales inteligentes, de acuerdo a los nuevos estándares mundiales de construcción, sólo se ve en algunos inmuebles unifamiliares realizados por quienes prefieren tener privacidad, evitando los grandes problemas que hoy plantea la propiedad horizontal multifamiliar.

Según cifras de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, más del 90% de las transacciones del mercado inmobiliario durante los últimos treinta años está conformado por inmuebles multifamiliares; suficiente evidencia de que no sólo las preferencias de los constructores se han centrado allí, sino también de los mismos compradores que por razones pragmáticas, de economía de espacios y de seguridad, han simpatizado más con los apartamentos.

Pensando en los tiempos complejos, de éxodo, retorno, laberintos y necesidad, Corporación SMA apoyó la realización de un nuevo concepto de vivienda multifamiliar donde la seguridad, la tecnología, la autosuficiencia de servicios, las áreas de esparcimiento, recreación y entrenamiento físico, sumado a servicios condominiales de estilo hotelero, convivan en armonía; mientras todos los miembros de la familia desempeñan sus actividades cotidianas con privacidad, comodidad, tranquilidad y amplitud, con un uso eficiente y ecológico de los espacios; cuya ubicación sea cercana a todos los servicios, pero protegida del ruido, el tráfico y la inseguridad. Viviendas cómodas, con instalaciones recreativas para que las familias y sus amigos tengan un espacio de resguardo, ergonomía y esparcimiento, que conformen su hábitat de equilibrio.

El proyecto Cima 7, con casi 5.000 m2 de construcción, está basado en toda ésta filosofía de desarrollo. Modernidad, baja densidad, insuperables vistas, cercanía con todos los servicios y principales vías, domótica e inmótica de última generación, sistemas totales de seguridad, protección y recreación, acabados, áreas, paisajismo y estructuras destinadas a diseñar inmuebles que respondan a los requerimientos de toda índole del mercado venezolano actual para éste tipo de edificación.

Ese es el caso de CIMA 7. Su ubicación sin densidad, vistas, cercanía, tecnología, autosuficiencia de funcionamiento y operación, servicio y estructuración del condominio con el objeto de fijar normas que forman parte de la decisión de vivir allí, con el mantenimiento, modernización y preservación verdadera de los espacios en el tiempo… la elección de los copropietarios y la configuración de un esquema de seguridad total en una perfecta correlación de espacios, generan una filosofía de vida que se elige no por su precio; sino por la paz, orden y certeza que otorgará a las seis familias que en definitiva vivan en él un verdadero templo de bienestar.

Este concepto combina elementos que compiten con los mejores desarrollos internacionales de su estilo, en cuanto a confort y tecnología, dirigido al cliente que valora lo que significa vivir diferente, que le da mayor peso a lo cualitativo que lo cuantitativo. Se está planteando su construcción también en algunas capitales de América Latina, adaptándola a los usos y costumbres del lugar.

CIMA 7 se encuentra en fase de permisología, concentrando su formulación de venta de acuerdo a la filosofía que le dio origen.

Por César García Urbano Taylor

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