Algunos de los mitos más comunes sobre el ahorro pueden disiparse, pues la experiencia demuestra que el ahorro es un hábito saludable que le permite a las personas cumplir sus metas y estar protegidos ante cualquier imprevisto

 

DAT.- Las personas con grandes ingresos pueden darse el lujo de guardar un extra para cumplir una meta que los haga felices. Sin embargo, la experiencia demuestra que ahorrar es un hábito que va más allá de las posibilidades financieras y que los mitos más comunes sobre el ahorro se pueden identificar y desmitificar con facilidad.

Explica Luis Alberto Pérez González lo que son los mitos más repetidos sobre el ahorro. Veamos:

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Solo pueden ahorrar las personas con mucho poder adquisitivo

Uno de los mitos más comunes sobre el ahorro se centra en creer que solo las personas con altos ingresos son capaces de ahorrar. Sin embargo, lograr el hábito de ahorro tiene que ver más con conocer las propias finanzas personales y ser disciplinado. Uno mismo conoce cuánto es su ingreso mensual. A ese monto se le deben reducir los gastos por necesidades básicas y luego llevar la cuenta de lo que se gasta en cosas que no son necesarias en el mes. Sabiendo este último monto, uno puede ser capaz de reducir esos gastos y convertirlos en ahorro, independientemente de lo que se reciba como ingreso mensual.

Si el monto es pequeño, no sirve de nada ahorrar

Poco a poco se pueden conseguir grandes cosas. Esta frase, que puede ser empleada en muchos ámbitos de la vida, también es completamente trasladable al tema del ahorro. Lo principal que hay que tener en cuenta es que todo monto es útil, sobre todo cuando se tiene una meta. En ese sentido, así como las alcancías físicas proporcionaban un espacio para ahorrar montos pequeños, en el sistema financiero también existen funcionalidades que ayudan a ahorrar con paciencia.

Aprovechar las ofertas es una gran manera de ahorrar

Si bien es cierto que comprar cosas en oferta ayuda a la economía, no toda compra es beneficiosa. Esto se da, sobre todo, cuando se trata de productos que fueron adquiridos más por emoción que por razón, y donde el impulso de verlo en oferta pesó más que analizar previamente si uno podía asumir el gasto. Un paso importante para formar el hábito del ahorro es estar atento al comportamiento que consumidor cada uno tiene y saber que, si se tiene una meta de ahorro, lo mejor no es gastar por impulso, así sea una oferta. Al contrario, comprar mucho en oferta podría convertirse después en una deuda.

Ahorrar en casa y por cuenta propia es mejor

Si bien cada persona es libre de ahorrar su dinero como mejor le parezca, algunas desventajas conocidas de hacerlo en casa van por el tema de la seguridad, la no generación de intereses y la tentación continua de disponerlo en cualquier momento. Por otra parte, en el sistema financiero existen alternativas de cuentas de ahorro a costo cero de mantenimiento y ofrecen la seguridad que el dinero necesita.

 

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Otros mitos comunes sobre el ahorro son:

  • Es necesario renunciar a los gustos y aficiones: Ahorrar no implica privarse de alimentación de calidad, de vestir bien o de renunciar a viajes y planes de ocio. El objetivo es descartar aquello que es innecesario, ser inteligente y saber elegir en cada momento.
  • Se puede empezar en cualquier momento: Sí, se puede, pero cuanto antes se comience, menor será el esfuerzo y más capital se podrá acumular. Además, si decides invertir, el interés compuesto juega a favor, ya que se suman los intereses al capital inicial invertido, sobre los que se generarán nuevos rendimientos cada vez mayores.
  • No es necesario un producto financiero: Los productos de ahorro son la mejor opción para ahorrar a largo plazo, pues generan cierta rentabilidad que contrarresta, por ejemplo, los efectos de la inflación. Para que genere intereses, hay que seleccionar un plan acorde al riesgo dispuesto a asumir, la liquidez, el tiempo, etcétera.
  • Hay que ahorrar lo que sobra a final de mes: ¡Debe hacerse al contrario! Cuando se reciba el salario, y una vez pagados los gastos fijos, debe apartarse cierta cantidad para el ahorro y disfrutar del dinero restante. De esta manera, se reduce el malgasto y todos los meses se ahorra una parte de los ingresos percibidos.

 

(Con información de Luis Alberto Pérez González)



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