El confort térmico es uno de los principales aspectos a tener en cuenta a la hora de adquirir una vivienda. Es por ello que una gran parte del consumo de energía de las viviendas procede del uso de sistemas de acondicionamiento, tanto para enfriar como para calentar los espacios.

Uno de los objetivos clave a la hora de proyectar una edificación sostenible es reducir la dependencia y el consumo de los sistemas de calefacción y aire acondicionado, sustituyéndolos por materiales con buenas características aislantes naturales que favorezcan la eficiencia energética.

El uso de las fibras de fique como aislante natural

El fique es una planta de la familia Agavaceae, originaria de América tropical. Las fibras que se obtienen a partir de sus hojas destacan por su gran resistencia, por lo que sus principales aplicaciones son la cordelería y los empaques. También se utilizan para fabricar otros muchos productos, como alpargatas, redes, sacos, papel, alfombras, sombreros o cepillos de dientes, entre otros.

Además de su versatilidad como materia prima para productos comerciales, las fibras de fique pueden servir como un potente aislante para la construcción gracias a su gran resistencia térmica. Así, este material constituye una solución ecológica y económica para optimizar el consumo de energía de los edificios con resultados muy satisfactorios en comparación a otros aislantes convencionales.

Fuente: Pexels.

Un estudio analiza el potencial de las fibras vegetales como aislante

Un grupo de investigadores del Grupo de Investigación de Acústica Arquitectónica de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (Colombia), han evaluado el potencial de las fibras vegetales como alternativa para aislar térmica y acústicamente los edificios. Las fibras de fique, el coco y el algodón reciclado a partir del tejido vaquero fueron las fibras elegidas para evaluar su rendimiento como aislantes, con resultados satisfactorios.

El objetivo de este estudio era diseñar materiales con un alto rendimiento acústico y térmico que sean económicos, reciclables y biodegradables. Para ello, los investigadores de la UPM plantearon la fabricación de muestras no tejidas, para las que no es necesario convertir las fibras en hilo, que dieron como resultado la obtención de láminas de fibras flexibles y porosas.

Una vez obtenidas, las nuevas fibras se sometieron a varias pruebas para comprobar sus posibles propiedades térmicas y acústicas con vistas a valorar su potencial en el sector de la construcción, de acuerdo con los parámetros de exigencia del Código Técnico de la Edificación (CTE) español en sus Documentos Básicos de Ahorro de Energía (DB-HE) y de Protección Frente al Ruido (DB-HR).

Fotografías de las muestras fabricadas, de arriba abajo: fibras de fique, coco y algodón reciclado de tejido vaquero. Fuente: Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

En lo relativo al potencial de las fibras vegetales como material capaz de reducir el flujo de calor en una dirección determinada, los resultados del estudio revelan una conductividad térmica comparable a la de los aislantes convencionales, lo que hace de las fibras vegetales como el fique una excelente opción para garantizar un aislamiento correcto en cerramientos exteriores, particiones interiores o cubiertas.

En el caso concreto del fique, las muestras se fabricaron a partir de los desechos resultantes de sus aplicaciones en cordelería y empaques. Los investigadores observaron que las muestras pueden soportar temperaturas de hasta 220ºC sin degradarse. También se demostró que estas no absorben la humedad fácilmente.

Además de estas propiedades, los materiales construidos a partir de fibras vegetales también presentan un alto potencial como aislantes acústicos. Por tanto, su uso no solo garantiza una temperatura interior agradable, sino que puede impedir la entrada de ruidos exteriores indeseados en el hogar, un plus que hace de la casa un espacio más saludable.

Los aislantes térmicos desempeñan un papel fundamental a la hora de disminuir la energía necesaria para mantener una buena temperatura interior, logrando así una mejora de la eficiencia energética de los edificios. Las propiedades aislantes de las fibras de fique, así como de otro tipo de fibras vegetales como las de coco o algodón reciclado, garantizan la sostenibilidad de las construcciones, al mismo tiempo que contribuyen a que disfrutemos de viviendas habitables y sostenibles.

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