El agua es un recurso que está presente en todas las fases de vida de un edificio: desde la producción de las materias primas de construcción, hasta la ejecución de la obra y el desarrollo de la vida en su interior una vez finalizado. A día de hoy, la construcción es responsable del 16% del consumo mundial de agua, una cifra que debería preocuparnos ante el desafío del cambio climático que ya es una realidad.

En el momento actual, en el que el gran reto de la humanidad reside en la reducción del impacto ambiental de nuestra actividad, nuestros esfuerzos deben centrarse en la gestión eficiente de los recursos y en elecciones enfocadas en la sostenibilidad.

Actualmente algunos estudios indican que por cada metro cuadrado construido se necesitan 686,16 litros de agua, lo que significa que una vivienda de unos 70 metros cuadrados requerirá 47.891,2 litros, lo que equivale al consumo total anual de una persona. Por buscar otra analogía, como comentábamos en un post anterior en este blog, la construcción de una zona residencial tipo en nuestro país tiene una huella hídrica similar a la del llenado de 20 piscinas olímpicas.

Ante este escenario, el sector de la construcción debe adoptar una posición activa en la búsqueda de soluciones para una gestión más eficiente del agua. Esto pasa por una elección de materiales sostenibles de baja huella hídrica (como es el caso de la pizarra y la piedra natural) y la implementación de estrategias de aprovechamiento y reutilización de agua.

En este post os hablamos de la construcción en seco, un sistema constructivo sin consumo de agua, basado en paneles ligeros para el cerramiento de cubiertas, forjados y fachadas de edificios de consumo casi nulo.

Beneficios de la construcción sin agua

Las posibilidades con la construcción en seco son infinitas: viviendas unifamiliares, plurifamiliares, edificios en altura, guarderías, hospitales, centros comerciales, escuelas, etc. Los sistemas en seco, además, aportan enormes beneficios tanto en la ejecución de la obra como en el resultado final. Algunos de estos beneficios son los siguientes:

  • Los tiempos de construcción se reducen: señala el Instituto de la Construcción en Seco (INCOSE) que una obra hecha bajo este método de construcción puede llevarse a cabo hasta un 60% más rápido que con otros métodos convencionales. La razón: no hay tiempos de fragüe ni de mezcla de materiales húmedos, no hay que picar el terreno y tampoco depende de las condiciones climáticas. Además, la construcción en seco emplea un 50% menos de personal que la construcción con materiales húmedos, lo cual se traduce en menos gastos en mano de obra, y se reduce también el gasto energético y el consumo de agua.
  • La construcción en seco no genera escombros ni excedentes de materiales, ya que todos los elementos pueden solicitarse a medida y en la cantidad exacta. Además, se generan muy pocos escombros en el emplazamiento de la obra gracias a la ausencia de cemento, cal y arena.
  • Un sistema intrínsicamente sostenible: además de ahorrar agua, este método constructivo industrializado es 100% sostenible, porque hace un uso racional y eficiente de los recursos, tanto energéticos como materiales, y minimiza el impacto ambiental.
  • Flexibilidad: este tipo de construcción es ideal en múltiples escenarios. Funciona en diferentes tamaños y diseños y sirve en reformas (ya sean en edificios construidos en seco o con otras modalidades) y en nuevas construcciones.
  • Poca necesidad de mantenimiento: si es necesario cualquier arreglo, el proceso es menos complicado. Permite desmontar el cerramiento sin generar escombros, haciendo que el trabajo sea más confortable.

Además, hay muchos más beneficios en la construcción en seco como, por ejemplo, la facilidad para evitar patologías de humedad propias de la construcción con mampostería; su excelente comportamiento acústico y térmico con menores espesores; y su mayor seguridad y protección contra el fuego, entre otros.

Soluciones dentro de la construcción en seco

Dentro de la construcción en seco, existen diferentes sistemas y, en función de las necesidades concretas del proyecto que se esté desarrollando, se recomienda elegir uno u otro. Entre estos sistemas, podemos destacar:

  • Placas de yeso: colocadas sobre una estructura de acero y, posteriormente, cubiertas con papel de cartón. Utilizadas solo en interiores, ya que los paneles de yeso son sensibles al agua.
  • Marco de acero: estructura compuesta de acero galvanizado. Se utiliza, normalmente, para paredes exteriores. Destaca su resistencia.  
  • Paneles EPS: paneles de poliestireno expandido que se montan sobre estructuras de acero. El EPS es un plástico celular rígido que se obtiene gracias a la polimerización del estireno en agua. Son excelentes aislantes térmicos.
  • Marcos de madera: similar a los marcos de acero. La gran diferencia es que su estructura está hecha de madera maciza y tablas hechas con OSB (que se consiguen gracias a las virutas de madera reforestadas).

En el mercado existen diferentes alternativas para construir en seco. Una de las más destacadas es Thermochip Housing, que propone un sistema de construcción industrializada que garantiza una manera de construir más segura, eficiente, sostenible y confortable con un bajo impacto ambiental. Este sistema sustituye con componentes secos o prefabricados la mayor cantidad de componentes húmedos que conforman una obra, tales como el hormigón armado, morteros, yesos o las mamposterías.

Este método de construcción es relativamente reciente, ya que se implementó hace no más de 40 años, por lo que existen diversos mitos asociados a su rendimiento y prestaciones. Aunque se pueda pensar que estos sistemas por ser más ligeros son más frágiles, estos entramados están preparados para soportar las cargas requeridas para cada proyecto. Además, al conseguir disminuir el peso de la estructura permite una cimentación con un menor dimensionamiento. Con respecto a la durabilidad, las construcciones en seco pueden durar más de 100 años, prueba de ello es la enorme cantidad de obras materializadas desde hace décadas.

En definitiva, la construcción en seco se trata de un gran ejemplo de sostenibilidad para el sector, con un consumo mínimo de energía, y emisiones casi nulas de residuos. Gracias a este sistema, es posible construir viviendas que cumplen con todos los requerimientos de eficiencia energética, reducción de ruido, salubridad y confort térmico.

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