Podríamos decir que si hubiera una Santa Trinidad de los documentales de crímenes, contando con su influencia y su popularidad, esta estaría formada por ‘The Staircase’, ‘Making a Murderer‘ y, por supuesto, ‘The Jinx (El Gafe)‘. Casi diez años después de que nos dejará atónitos con esa confesión en micro en uno de los finales más memorables de la historia de la televisión, el documental de HBO vuelve a la carga con una secuela, o Parte 2.

Lidiar con una secuela de tu propio documental nunca es fácil. Sobre todo porque al contrario que con una ficción, es difícil ignorar el impacto real de lo hecho… sobre todo cuando el relato en torno a Robert Durst se convirtió en todo un fenómeno cultural.

De esta manera, sobre todo en los primeros episodios de esta temporada 2 de ‘The Jinx’, la mirada de Andrew Jarecki se centra en cómo fue recibido el documental. En todo un ejercicio de metatelevisión, conocemos las reacciones del propio Durst (quien sería detenido en vísperas del final) en lo que semana a semana veía la serie, el cómo la familia de las víctimas reaccionó a todo y cómo las fuerzas del orden estaban atentos a lo emitido.

Esquivando sus propias polémicas

Esto que, como he dicho anteriormente, es inevitable, en parte se vuelve un arma de doble filo porque en cierto sentido, los narradores se convierten de algún modo en los protagonistas de una historia ajena (algo que, por otro lado, es un poco de tendencia en ciertos biopics).

Aquí el problema que uno encuentra es cierta falta de autocrítica o, más bien, de admisión (y honestidad) de lo que hemos ido sabiendo en todos estos años… y ciertas controversias en torno al documental. Ya en su época se habló de la sospechosa cronología de eventos en torno a cuándo se entregó las pruebas a la policía y esos grises éticos en torno a qué información compartir y qué no. Incluso en el juicio se descubrió que esas famosas últimas palabras habían sido cambiadas de orden.

Más allá de estos temas, la temporada 2 (compuesta de seis episodios de los cuales he podido ver cuatro) viene con el objetivo de presentarnos el juicio, las cosas que empezaron a saberse en ese entonces y otras revelaciones con el desafío de que si en aquel 2015 la historia era relativamente desconocida (sí, había habido una película pero no tuvo este nivel de alcance), ahora ha habido bastante seguimiento al caso.

¿Lo consiguen? Bueno, pues, a medias. En la primera temporada había cierto encanto en el juego de gato y ratón dialéctico entre Durst y Jarecki, en lo que el segundo intentaba pillar en un «renuncio» al primero. Una vez desaparecido esto (y el hecho de que Durst muera en 2022), toca cierta reinvención… y cierto sacrificio del personaje a tratar para expandirse más en el universo de secundarios, amigos, socios, abogados, agentes de la ley, etc.

A pesar de que, como digo, se echa en falta cierta respuesta (tanto por parte de Durst como por parte de Jarecki) a lo visto en la primera entrega, mentiría si dijera que la parte 2 de ‘The Jinx’ no es tremendamente entretenida. Uno no puede evitar quedar fascinado por una historia que, si bien no es tan impactante (y puede que seis episodios sean demasiados), logra tener al espectador pegado de nuevo a la pantalla.

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