El sector construcción es de los más contaminantes del planeta, y es por esa razón que aplicar prácticas más ecoamigables en sus procesos se ha convertido en una necesidad y una obligación

 

DAT.- Es bien sabido que toda actividad humana genera un desgaste en el medio ambiente. Sin embargo, también es de conocimiento público que existen técnicas y procedimientos que se deben cumplir para minimizar el impacto sobre el entorno. ¿La industria de la construcción? ¡No escapa de esta realidad!

Explica Armando Iachini, presidente de Construcciones Yamaro, que el manejo de escombros y materiales peligrosos forma parte de la responsabilidad que cada empresa constructora debe tener al momento de ejecutar sus trabajos.

La clasificación de los residuos permitirá dar una imagen de orden en la obra y además contribuye a preservar el medio ambiente.

Para ello, cada constructora debe tener en cuenta cómo reconocer los residuos y escombros. Hay de tres tipos:

  • Los inertes: No representan ningún riesgo para el agua o el suelo. Por ejemplo, ladrillos, tejas, hormigón endurecido.
  • Los no peligrosos: Pueden ser tratados en las mismas instalaciones. En esta categoría entran metales, cartones, plástico y el vidrio.
  • Los peligrosos: Engloban todas las sustancias que puedan tener características perjudiciales para la salud.

 

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Los desechos, lejos de representar un problema, pueden ser abordados como una solución innovadora. En Colombia, por ejemplo, varias empresas del cemento han unido esfuerzos para reutilizar los escombros. Se trata de Cementos Argos que, junto a Fanalca y Daeyang, crearon Granulados Reciclados de Colombia.

La iniciativa pretende procesar hasta 200 toneladas de escombro por hora separando plástico, madera, metales y materiales pétreos. El objetivo es reemplazar parte del material nuevo con el reciclado para reducir costo y tiempo de transporte y así aprovechar elementos que normalmente son considerados inservibles.

Más allá de ayudar al medio ambiente, el correcto manejo de los residuos también generaría muchos beneficios económicos. La Unión Europea estima que cada año podría ahorrar 7 mil 500 millones de euros en planes de reutilización, sin embargo esta idea se ha visto limitada por las dudas en cuanto a la calidad del producto y la falta de estudios sobre los riesgos que podría representar el mercado. Tal vez, lo único que le faltaría a esta industria es trabajar en la confianza en un entorno de transparencia.

 

(Con información de Armando Iachini)



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