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| Jorge Peña Hen |
Hace 96 años nació el director de
orquesta, profesor y compositor, pionero en Latinoamérica en la formación de
orquestas infantiles y juveniles.
El actual director de la FOJI, Pablo Aranda,
reflexiona sobre su legado y los desafíos en la tarea de educar musicalmente a
los niños, niñas y jóvenes del país.
“¿Hay palabras para poder expresar lo que
él siente en su espíritu?, ¿hay palabras para hacer sentir a otra persona lo
que él siente? se preguntó Jorge Peña Hen en una columna donde reflexionaba
sobre qué es la música para la revista Impulso del Liceo de Hombres de La
Serena, en 1944. Su respuesta fue un rotundo no. Es así como en su texto
aparece la música como el “medio de expresión más grande y espiritual del
hombre”.
A 96 años de su natalicio, un 16 de enero
de 1928, recordamos su gran legado y uno de sus proyectos más ambiciosos y
queridos, la primera Orquesta Sinfónica Infantil de Chile y de Latinoamérica,
fundada en 1964 en La Serena, que en apenas siete meses logró que cien niños y
niñas aprendieran un instrumento. Estos son los cimientos de lo que sería más
adelante la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de
Chile (FOJI).
“Jorge Peña Hen logró posicionar la idea
de lo importante que es para un país formar musicalmente a sus niños, niñas y
jóvenes. Con ello no solo logró que tuvieran acceso a conocer instrumentos,
desarrollarse vocalmente y aprender obras fundamentales de la música clásica,
sino que también logró impactar a todas las familias que estaban detrás de
estos niños, promoviendo entonces un desarrollo cultural expansivo,
descentralizado y enfocado principalmente en contextos vulnerables”.
Su vínculo con la enseñanza musical
comenzó un poco antes, cuando en 1952 se radicó en Coquimbo, desempeñándose
como profesor de Educación Musical en los Liceos de La Serena, donde dirigió
los coros del Liceo de Hombres y Liceo de Niñas. Posteriormente dirigió el Coro
de la Escuela Normal.
En la Revista Musical Chilena de 1973 se
lee un texto en su memoria escrito por el musicólogo, investigador y profesor
de la Universidad de Chile, Luis Merino, donde cuenta que “su actividad docente
cobra nuevos bríos a partir de 1964, cuando comenzó a aplicar un nuevo plan de
preparación instrumental en establecimientos educacionales de enseñanza
primaria en La Serena, y con la creación de la Escuela Experimental de Música
de La Serena, dependiente del Ministerio de Educación”.
En 1970, Jorge Peña Hen se dirigiría a sus
estudiantes con las siguientes palabras: “Ustedes no son capaces de darse
cuenta, no tienen todavía los medios, los elementos ni la experiencia para
poder darse cuenta de lo que estamos haciendo.
Es planteando un nuevo enfoque de lo que
debe ser el cultivo de la música, no les voy a decir la enseñanza de la música,
el cultivo de la música en Latinoamérica (…) hemos llegado a Lima y me
encuentro con que allá nos dicen, antes de que yo le preguntara, ‘ustedes nos
están indicando lo que debemos hacer’.
Entonces cuando todos ustedes, cada uno
con su esfuerzo personal, cada uno con lo valioso que tiene dentro de sí,
aportando a este esfuerzo colectivo, con el trabajo de todos, logramos avanzar
nuestra empresa. Y que ahora, al cumplirse los 20 años seguimos en lo mismo,
entonces a mi me llena de satisfacción y también de orgullo”.
Así, y con la convicción de la necesidad
de extender la formación musical en todo el país, Jorge Peña Hen puso todo su
talento al servicio de la formación de niños y niñas que provenían de las
escuelas más vulnerables, impulsando con ello el movimiento orquestal infantil
en Chile y Latinoamérica hasta su muerte en 1973.
“La Fundación es el legado vivo del
maestro Jorge Peña Hen.
Rindiendo honor a dicho legado y al del
maestro Fernando Rosas y la señora Luisa Durán, quienes cimentaron las bases
para darle continuidad y expandirlo a todo Chile. Hoy tenemos por desafío
asegurar que los niños, niñas y jóvenes continúen recibiendo el apoyo de la
Fundación, misión que sólo es posible proyectar afianzando el compromiso de
todas y todos los que valoramos este significativo aporte al desarrollo
cultural y social de nuestro país”, concluye Pablo Aranda.
Fundación de Orquestas Juveniles e
Infantiles de Chile (FOJI)
El 23 de mayo de 2001, durante el gobierno
del presidente Ricardo Lagos Escobar y con el apoyo de la entonces primera dama,
Señora Luisa Durán, junto al Maestro Fernando Rosas, se retomó el legado de
Peña Hen creando la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile
(FOJI).
Esta institución sin fines de lucro abrió
un espacio de oportunidades para que los niños, niñas y jóvenes con habilidades
musicales pudieran contar con un instrumento y formar parte de una orquesta,
aun cuando sus familias no contaran con los recursos necesarios para
financiarlo.
Hoy la Fundación de Orquestas Juveniles e
Infantiles de Chile (FOJI) cuenta con 18 orquestas sinfónicas propias en todo el país, tres de
ellas en Santiago; la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (OSNJ), la Orquesta Sinfónica
Estudiantil Metropolitana (OSEM), la Orquesta Sinfónica Infantil Metropolitana
(OSIM) y 15 Orquestas Sinfónicas Regionales.
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| OSIM |
A esto se suma una Orquesta Pre Infantil
en la Región Metropolitana y un Coro. Es así como más de 1.000 niños y jóvenes,
de entre 8 y 24 años, reciben anualmente apoyo financiero, psico-social,
instrumental y técnico para desarrollar sus talentos.
Asimismo, la Fundación ha destinado
recursos mediante concursos para impulsar la formación y promoción de orquestas
en comunidades, además de organizar cursos, seminarios y festivales a nivel
nacional.
Entre ellos, resalta la temporada de conciertos de las orquestas
asociadas a la FOJI. También, ha brindado apoyo significativo a través de
talleres de luthería, «master class» y programas de formación para
directores de orquestas infanto-juveniles.

