
Alhacea. Museo Reina Sofía
¿QUÉ ES ALHACENA?
Un nuevo espacio de descanso y acogida que ha dispuesto el Museo Reina Sofía en su planta cuarta, en el recorrido de su colección permanente correspondiente al periodo desde 1975 hasta el presente.
¿POR QUÉ ALHACENA?
Su diseño evoca el de una cocina, un espacio donde se conversa, se aprende, se trabaja, se descansa y donde, en definitiva, sucede la vida cotidiana.
Se introduce, así, una dimensión doméstica dentro del museo y se ofrece a los visitantes un lugar donde hacer una pausa, compartir una conversación o simplemente permanecer, desde la perspectiva de que visitar un museo también consiste en habitarlo.
¿QUIÉN LO HA DISEÑADO?
Jorge Penadés, que resultó ganador de la convocatoria impulsada por el Reina Sofía y MANERA Magazine para idear un nuevo espacio que acompañe la experiencia de visita y ofrezca una pausa en el recorrido expositivo.
El jurado destacó la capacidad de su propuesta para “incorporar una idea de domesticidad dentro del museo, su sistema modular y reparable, la reutilización de materiales y su sensibilidad hacia la arquitectura histórica del Edificio Sabatini”.
¿EN QUÉ CONSISTE?
Alhacena toma como referencia la cocina mediterránea como entorno de convivencia, intercambio y vida diaria. Partiendo de esa noción, Penadés ha desarrollado una infraestructura compuesta por armarios, estantes y asientos que pueden adaptarse a públicos, edades y usos diversos. El espacio funciona a la vez como lugar de producción, aprendizaje, conversación y encuentro.
El proyecto establece, asimismo, un diálogo directo con la historia del Edificio Sabatini: Penadés ha recuperado la madera como material protagonista, planteando una conexión con la antigua lavandería del edificio, uno de los pocos espacios que conserva mobiliario original de madera en el antiguo Hospital de San Carlos, hoy Sala de Protocolo.
El resultado de ese estudio ha sido una intervención contemporánea que introduce calidez y cercanía sin enfrentarse a la arquitectura existente.
La intervención incorpora un gran armario construido con tableros de madera de Garnica procedentes de excedentes de producción y materiales que han encontrado una nueva funcionalidad fuera de los circuitos industriales para los que fueron ejecutados; se demuestra cómo estos recursos pueden encontrar una nueva vida dentro de una institución cultural, convirtiéndose en un ejemplo de economía circular aplicada al diseño reciente.
Construida por Carsan Ebanistería, la pieza suma una intervención específica desarrollada por Penadés que parte de la propia naturaleza del material. Tras digitalizar la textura original de la madera de chopo que compone el núcleo de los tableros, ésta fue reinterpretada mediante mecanizado por ordenador sobre las superficies visibles. El resultado es un paisaje abstracto de vetas, vacíos y relieves que recorre la pieza y convierte un material habitualmente oculto en el principal lenguaje visual del conjunto.
Los elementos textiles han sido confeccionados específicamente por Grupo Lamadrid, creando cortinas que permiten modular visualmente la sala y generar condiciones de oscuridad para actividades audiovisuales.
El mobiliario de descanso se completa, por último, con una edición especial de sofás y sillones Vibe producida por Sancal e intervenida por el mismo Penadés, mientras que Nanimarquina aporta las alfombras Chillida Dibujo Tinta 1957, diseñadas a partir de obras del artista vasco. La iluminación se resuelve mediante una selección de lámparas Bicoca, Copérnica y Babila de Marset, concebidas para generar atmósferas cálidas.
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