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A dos años de la conmemoración del bicentenario de la muerte de Francisco de Goya, la Cartuja del Aula Dei de Zaragoza acogió hace unas semanas la presentación de algunas de las actividades que entonces tendrán lugar: además de exposiciones, talleres creativos, congresos, simposios y la proyección de trabajos audiovisuales. Madrid y Zaragoza serán los epicentros de esas propuestas.

Anticipándonos a ese aniversario, hemos querido charlar en esta sección con Paula Fayos Pérez, una de las jóvenes investigadoras que más nos ha enseñado sobre el artista, sobre todo en lo relativo a su red de influencias artísticas e intelectuales y a su proyección internacional.

Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Cambridge (2019), estudios que cursó de la mano de una beca Leslie Wilson (Magdalene College) bajo la supervisión de Jean Michel Massing, publicó hace dos años su tesis doctoral bajo el título de Goya’s Caprichos in Nineteenth-Century France: Politics of the Grotesque (CEEH, 2024). Ha trabajado, asimismo, como investigadora en Apsley House (Londres) y ha ocupado diversos puestos posdoctorales financiados por NextGenerationEU, la Fundación BBVA (Beca Leonardo) y la Fundación Gerda Henkel.

En el curso de esas estancias, Fayos ha impartido docencia en las universidades de Estrasburgo y Madrid (Complutense) y, en 2023, organizó el seminario internacional Goya: Grotesque/Collecting (2023). Además, recientemente ha ofrecido conferencias en el Museo Delacroix de París y en el Museo del Prado, en el marco de su Programa Joven, y ha publicado en revistas académicas como The Burlington Magazine, el Boletín del Museo del Prado y Print Quarterly.

Se suma Paula a esta sección porque nos gustaría profundizar en su proyecto Goya Network: ha elaborado, con el impulso de la mencionada beca Leonardo, una tupida red de artistas, escritores, coleccionistas y mecenas que guardaron relación con el artista y con su producción, sea como intermediarios, intérpretes o promotores.

Conjugando los métodos propios de la investigación histórico-artística académica y las herramientas de las Humanidades Digitales, ha configurado una base de datos interactiva (colaborativa y accesible a todos) en la que nos invita a profundizar en las relaciones personales y profesionales entre todos ellos, centrándose en España y Francia, desde los Madrazo a Víctor Hugo y las salonnières parisinas. En el futuro, podrá ser de utilidad para especialistas, comisarios, docentes y estudiantes.

En torno a su tesis y sobre Goya Network, por cierto, ofrecerá Fayos una conferencia en el Instituto Cervantes de Londres; será el próximo 7 de julio de 2026, a las 18:30 horas.

Dedicaste tu tesis doctoral a la influencia de Goya en la cultura francesa del siglo XIX, y hace dos años la publicaste con el título Goya’s Caprichos in Nineteenth-Century France: Politics of the Grotesque. Dos figuras eran fundamentales: las de Eugène Delacroix y Théophile Gautier. ¿A grandes rasgos, cómo explicarías las repercusiones de Goya en el romanticismo francés y cuánto pueden tener que ver con su afrancesamiento, más o menos discutido? ¿Nuestra noción de lo goyesco, a día de hoy, continúa procediendo del XIX francés?

El afrancesamiento de Goya era más político que estético. A nivel artístico fue más anglófilo, inspirado por artistas satíricos del siglo XVIII como Hogarth o Rowlandson, tal como estudió Reva Wolf. Sus ideas afrancesadas liberales, que compartía con amigos ilustrados como Jovellanos y Moratín, estaban centradas en el progresismo, el reformismo; en un deseo por sacar a España de su atraso. Pero siempre hay un tira y afloja entre el pensamiento progresista y el retrógrado, y en determinadas épocas gana el segundo –como ahora mismo con personajes como Trump-.

Con el tema de Francia hay algo importante que debemos recordar, y es que, mientras que en España Goya era conocido por su trabajo como pintor de corte para la familia real y la aristocracia, y por sus encargos para la Iglesia, en el país vecino se le asociaba casi exclusivamente con los Caprichos (1799), una serie de grabados tardía, de temática muy crítica y oscura, y fuera de encargo. Así que los franceses del siglo XIX asumieron que Goya era un artista oscuro, “rebelde”, casi revolucionario políticamente, cuando irónicamente en España se le veía como a ese pintor burgués que sólo trabajaba para las más altas esferas –como efectivamente era-.

Los franceses fueron pioneros en estudiar a fondo la obra de Goya –sobre todo los grabados–, interpretándola desde el prisma romántico y originando esa leyenda de genio loco y rebelde que en absoluto se corresponde con la realidad. Esta interpretación fue luego heredada por los españoles, que adoptaron de paso toda la leyenda goyesca y ya de paso contribuyeron a engrosar la lista de falsos “goyas” –al Prado le han llegado más de 4.000 supuestos “goyas” a lo largo de los años-.

Delacroix es el primero de su generación, sobre 1819, siendo apenas adolescente, en descubrir los Caprichos. Los empieza a copiar obsesivamente en unos años en los que se forja el germen del romanticismo en Francia, y sin duda la obra de Goya marcará el resto de su carrera. Delacroix estaba interesado, por un lado, en la fuerte expresividad y dramatismo de las figuras y rostros goyescos, y por otro, en los contrastes, tan importantes en el romanticismo –luz y oscuridad, fealdad y belleza, jóvenes doncellas junto a viejas alcahuetas-. Gautier fue, podríamos decir, el creador de la imagen goyesca, uniendo al artista inexorablemente con la España “exótica”, orientalista y novelesca de las majas, los bandoleros y los toreros. Ya desde la década de 1830, antes incluso de ir a España, Gautier se dedicó a tejer toda una leyenda en torno al artista español, que, aunque muy bien escrita, estaba a menudo plagada de estereotipos y anécdotas ficticias.

Y hoy en día, desgraciadamente, todavía se siguen perpetuando y dando por válidos muchos de estos mitos inventados por los románticos franceses –el Goya peleón y mujeriego, su supuesta rebeldía y crítica contra los reyes, los amoríos folletinescos con la duquesa de Alba y Leocadia, y tantos otros-. En ficción, cada uno es libre de hacer las películas y novelas que quiera –como éstas que se acaban de publicar sobre Rosario Weiss como “hija” de Goya-. Entiendo que como escritor quieres vender libros, y que como galerista quieres vender cuadros, pero es importante discernir la ficción de la realidad. Y la realidad tiende a ser más aburrida. Como el principio de la Navaja de Ockham: la explicación más sencilla suele ser la más probable.

Delacroix. Estudios de mujeres ancianas y grotescas según las planchas 46-47-48-49-51 de la serie de los Caprichos de Goya. Colección particular

En 2024 obtuviste una Beca Leonardo en Humanidades, concedida por la Fundación BBVA, (y, ahora en 2026 otra beca de la fundación alemana Gerda Henkel), que te ha permitido desarrollar Goya Network (https://www.goyanetwork.com/), una base de datos que recopila las relaciones del pintor y sus influencias. ¿Puedes explicarnos en qué consiste, qué desafíos ha implicado realizarla y alguna conexión inédita que te haya permitido encontrar?

La Red Goya (o Goya Network) es una plataforma digital que muestra de forma visual la enorme red de artistas, coleccionistas, mecenas y críticos que se creó en torno a Goya, encargando, adquiriendo, estudiando y escribiendo sobre su obra. Está basada en la misma metodología que se utiliza en Historia e Historia del arte –el análisis de las fuentes bibliográficas y documentales, así como de las propias obras de arte-. La diferencia es que en este proyecto a esto se suma la informática y la teoría de grafos –en la que una serie de nodos o individuos están unidos entre sí por medio de aristas o conexiones–, lo que permite sacar a la luz datos que por medio tradicional son muy difíciles de ver. Por ejemplo, qué miembros de la red son “super puentes” –genios del networking que hoy tendrían miles de conexiones en LinkedIn–, como Federico de Madrazo o Víctor Hugo, o “influencers ocultos” que unen a través de actores influyentes, como el coleccionista Alejandro Aguado o la poeta Marceline Desbordes-Valmore.

Actualmente estoy centrada en España y Francia, pero una de las cosas increíbles de tener mi propia página web con mi propio código –desarrollado con la ayuda de Anita Vero, doctora en Informática y colega de Cambridge– es que las posibilidades son infinitas: puedes crear todo aquello que tu imaginación te permita; no solo añadir nuevos miembros a la red, sino también cualquier funcionalidad o sección que desees, como una línea cronológica o un mapamundi donde se muestren las interacciones. Potencialmente se podría expandir a las relaciones entre España y el mundo anglosajón, que son súper interesantes –Sargent, Whistler, los prerrafaelitas, etc.– aunque por el momento apenas doy abasto para añadir toda la información referente a España-Francia. Y es que el principal desafío es precisamente ese: la ingente cantidad de información que hay, y la imperiosa necesidad de filtrar las fuentes de calidad de las dudosas –una penalidad que ya sufrí durante mi doctorado-.

La Red Goya pretende aunar islas de conocimiento; poner en común de forma accesible diferentes piezas inconexas del puzle que normalmente se estudian por separado y que juntas te dan una visión de conjunto. Además de que a menudo la bibliografía española y la francesa van cada una por su lado, sin referencias cruzadas. Por ejemplo, ¿quién podía imaginarse que Federico de Madrazo y Eugenio Ochoa interactuaron con el círculo de Víctor Hugo y Gautier en París? Imagínate los intercambios que pudo haber ahí.

¿Qué importancia tiene que Goya Network sea una red colaborativa y cómo valoras la participación de instituciones y de particulares, aportando datos de esas relaciones?

Mi deseo y la finalidad última de la Red Goya es que se convierta en una herramienta de referencia para el estudio y la investigación, tanto para profesores y conservadores de museo como para estudiantes y público general. Y no solo para aquellos dedicados a Goya, sino también para cualquiera de los miembros de la red, desde Vicente López hasta Daumier.

En una primera fase de desarrollo donde la plataforma ya es operativa y funcional, estoy colaborando con diferentes grupos de investigación y de divulgación, como ARTES en Reino Unido y CRIMIC en la Sorbona, y próximamente con un museo alemán. Mi intención es establecer nuevas colaboraciones con instituciones, universidades y museos, y que la red sea colaborativa también a nivel individual –que historiadores del arte, hispanistas y otros profesionales puedan contribuir sugiriendo nuevos miembros de la red, nuevos datos de miembros existentes, o nuevas funcionalidades-.

¿Puedes explicar, a quien se adentre por primera vez en Goya Network, cómo orientarse en esta red? ¿A qué se deben los diferentes colores de los hilos que unen al pintor con los integrantes de esta base de datos, y los de los círculos que los envuelven, y cómo afinar en las pesquisas en su buscador (tremendamente detallado)?

Todavía queda muchísimo trabajo por hacer, pero ya está la base, que consiste en una base de datos de individuos que están interconectados entre sí. Hay datos contenidos en cada nodo (individuo) –información biográfica y profesional, bibliografía, conexiones con Goya– y en cada arista (conexión entre dos individuos) –desde cuándo se conocen, qué tienen en común o si compartían correspondencia-. Recientemente he instalado un sistema en el que los nodos están agrupados por clusters, creando grupos especialmente interrelacionados, como la familia Madrazo o el cenáculo de Víctor Hugo. También se pueden buscar nodos por profesión y por nacionalidad –por ejemplo, se pueden buscar cuántos y quiénes son los críticos de arte franceses, o los políticos españoles-. Pero la plataforma está en constante cambio, en un continuo proceso de ensayo y error, por lo que seguiré modificando cosas y buscando formas de hacerlo más práctico e intuitivo.

¿Cómo ha sido la recepción de Goya Network dentro y fuera de España? ¿Te consta, por el origen de las visitas, que los usuarios de algún área concreta estén particularmente interesados?

La recepción de la plataforma ha sido muy positiva, sobre todo fuera de España. En el año que lleva funcionando ya ha tenido más de 14.000 visitas, sobre todo de EE.UU., Francia y España, y también de Reino Unido, Alemania y China, así que estoy muy contenta con la acogida que está teniendo. Mi objetivo es que se convierta en una herramienta de investigación de referencia en los estudios de Goya y del siglo XIX; que sea realmente útil y que contribuya a aunar y generar conocimiento.

Leemos que el código creado para Goya Network se puede replicar para desarrollar propuestas parecidas en torno a otras figuras históricas, pues está disponible en abierto. ¿De qué otro artista, contemporáneo a Goya o no, crees que resultaría interesante, o necesario, realizar una red de relaciones como ésta?

El código abierto permitiría replicarlo y reutilizarlo para cualquier otro proyecto, siempre que se respete la licencia específica que tiene la Red Goya –que no se use para fines comerciales y que se cite la fuente-. Podría utilizarse para un proyecto sobre las redes de otro artista como Velázquez, personajes históricos como Julio César, Tutankamón o Napoleón, y hasta para personajes ficticios como Harry Potter o de las novelas de Jane Austen. Las posibilidades son infinitas.

El año pasado ofreciste una conferencia en el Museo del Prado, en el marco de su Programa Joven, dedicada justamente a coleccionistas, artistas, críticos e intelectuales, hombres y mujeres, que admiraron y difundieron la obra de Goya en el siglo XIX. Queremos preguntarte cómo valoras esa experiencia y el apoyo que museos e instituciones ofrecen, en general, a los jóvenes investigadores.

Desde luego, el Programa Joven es una oportunidad increíble para dar a conocer tu trabajo. Este año también voy a participar en un proyecto del Prado que está por anunciarse, y en 2019 participé en un ciclo de conferencias sobre lo fantástico –dirigido por Francisco Calvo Serraller–, por lo que me siento particularmente agradecida hacia este museo. Otras instituciones también destacan por la calidad de sus conferencias y eventos culturales, como la Fundación Juan March o la Fundación Mapfre, entre otras. Pero en general falta mucho apoyo a la investigación en España, y en especial a los jóvenes –lo cual, unido a la crisis de la vivienda, nos ha dado la puntilla a mi generación-. Sin investigación no se puede avanzar. La ausencia de investigación y conocimiento degenera en terraplanistas y antivacunas; también en los falsos “goyas”.

Te referías en esa conferencia a “bulos goyescos” popularísimos que la documentación desmiente o matiza mucho: el supuesto carácter satírico de La familia de Carlos IV, su mala relación con la monarquía, su rebeldía. ¿Por qué crees que, en torno a Goya, quizá en mayor medida que en torno a casi cualquier otro artista español, han surgido tantos clichés o medias verdades?

Goya es un artista universal, nunca localista ni nacionalista. Observa con una lupa a la humanidad entera. En los Desastres de la guerra juzga a los franceses y españoles por igual en su violencia desmedida. Pero su obra tiene tanta fuerza y dice tanto a la gente, que cada uno tiende a identificarse y proyectar sus propias vivencias e ideologías. Su obra es un símbolo muy poderoso del que resulta tentador apropiarse, como hizo el franquismo fusionando la imagen del Goya romántico con la del “macho ibérico” nacionalista y taurino. Respecto a la familia real, Goya se sentía infinitamente agradecido y honrado de trabajar para ellos. Las leyendas y mitos goyescos se han repetido por tantos y durante tanto tiempo que debemos tirar del hilo hasta el final para llegar a la verdad –como me pasó hace poco con una supuesta cita de Gautier sobre La familia de Carlos IV que ha sido repetida hasta la saciedad y resulta ser falsa-.

Hace sólo unos días se han presentado en Zaragoza los actos que conmemorarán el Bicentenario de la muerte de Goya, sobre todo en Madrid y Zaragoza. Veremos exposiciones sobre su relación con la religión o sobre su trabajo en la corte. ¿Cómo valoras, en principio, la programación que se ha anunciado y en qué aspectos de Goya crees que aún se debe profundizar?

Manuela Mena dijo una vez que con Goya, cuanto más sabes, menos sabes. Y creo que es verdad. Te pierdes en la inmensidad de su obra. Cuanto más ves, lees y tiras del hilo, más cosas salen. Queda mucho por saber todavía.

Respecto a la programación para el bicentenario, la verdad es que no me ha llegado apenas información. Hace poco se hizo una exposición retrospectiva de Goya en la Fundación Beyeler (Suiza), en colaboración con el Prado, que incluía pintura, grabado y dibujo, incluyendo obras de colecciones privadas que no se habían mostrado nunca, y sinceramente me parece una exposición muy difícil de superar. Tengo curiosidad por ver qué han organizado para esta efeméride en España y fuera. Solo espero que no se saquen a pasear los viejos mitos goyescos ni los falsos “goyas” –de los que tanto museos como galerías comerciales están llenos– por muy rentables que resulten.

La exposición Beyeler también probó que no hace falta bajar el nivel ni infantilizar al público con historias inmersivas y pantallas mil para transmitir el mensaje con éxito y agotar todas las entradas. Espero que se haga un esfuerzo por ser fiel a la verdad, a lo que podemos probar a través de las fuentes históricas, y nos dejemos de Colosos, amoríos con duquesas y demás cuentos.

 

Muchas gracias, Paula.

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