Gustav Mahler (1860-1911)
es quizás el último gran sinfonista de la historia. Aclamado en vida como
director en los teatros más importantes de Europa y Estados Unidos, desde
finales del siglo XIX escribió nueve sinfonías que podían alcanzar dimensiones
monumentales.
“Una sinfonía debe ser como el
mundo, debe abarcarlo todo”, es una frase que se le atribuye. Entre ese
repertorio de intenso dramatismo y profundidad, hay un título que brilla con
una luz diferente: la Cuarta, caracterizada por un movimiento final
cantado por una solista.
A esa Sinfonía nº 4 en
sol mayor estará dedicado el octavo programa de la temporada 2026 de
la Orquesta Usach, que tendrá dos funciones. La primera será
el martes 11 de agosto (19:00 horas) en la Casa de la Cultura de
Cerro Navia, con entrada liberada y la segunda tendrá lugar el miércoles
12 (19:30 horas) en el Teatro Aula Magna Usach, con entradas gratuitas en Portaltickets.
Esta última,
además, será transmitida en vivo por Radio Usach, a través de sus
señales 94.5 FM y 50.2 de televisión digital, y por el canal de YouTube de la Usach.
En ambos conciertos
participará como solista la soprano Tabita Martínez y habrá una
particularidad: la Orquesta Usach interpretará un arreglo que se
escuchará por primera vez en Chile y es obra de David Navarro-Turres,
director chileno establecido en Bélgica, que tendrá su debut al frente del
elenco.
“Es lindo porque será la
primera vez que dirijo a la Orquesta Usach, pero hace unos veinte
años estuve ahí tocando como clarinetista. Recuerdo que en esa época había un
ambiente muy bueno y que la sala tenía una muy buena acústica.
Ahora vuelvo con más años en
el cuerpo y una visión distinta sobre la vida”, dice. “Además, trabajé
enseñando clarinete en Cerro Navia, entonces para mí es un regalo
llevar esta sinfonía de Mahler a un barrio donde es difícil tener ese
acceso”.
Navarro-Turres es titular
en la Filarmónica de Bruselas y ha colaborado con múltiples agrupaciones no
solo de Bélgica, sino también de territorios tan diversos como Países Bajos,
Austria, Bulgaria, Rusia, Catar y Hong Kong.
Su trayectoria también
contempla presentaciones con agrupaciones chilenas, como la Orquesta de Cámara
de Chile, la Sinfónica de Antofagasta, la Sinfónica de la Universidad de La
Serena y la Sinfónica de la Universidad de Concepción.
En esta ocasión dirigirá un
arreglo de Mahler que escribió durante la pandemia del covid-19,
concebido para una orquesta más pequeña: “Elegí la Cuarta porque es
la sinfonía de Mahler más cercana a la música de cámara, entonces era
la que más se adecuaba para reducir su orquestación.
Lo que hice fue variar algunas
cosas de acuerdo a lo que está escrito en la partitura, pero no inventé nada.
No me atrevería jamás”, puntualiza.
Mahler estrenó
la Sinfonía nº 4 en 1901 y la estructuró en los tradicionales cuatro
movimientos, pero en el último incorporó uno de sus sellos: una canción
inspirada en la poesía popular alemana, que ya había abordado pocos años antes,
en el ciclo El cuerno mágico de la juventud.
De acuerdo
a Navarro-Turres, “es una sinfonía sobre el poder y la belleza de la
infancia, desde el primer hasta el último movimiento. Escapa un poco a lo que
es Mahler, pero también aborda una parte que fue muy importante para él, que
fue su niñez.
También me llamó la atención por ese tema de la música y la
infancia, porque cuando uno descubre la música, se vuelve loco y no la deja
nunca más”.

