Nacido y criado en la Ligua, con nombre de artista y siempre sintiéndose mujer.
Así creció Dylan Vera, joven transexual de 26 años que fue asesinado a pasos de
su casa en La Pintana a fines de 2014.
Las razones fueron confusas y
se sospechó que su muerte era un caso de transfobia. En los medios, una madre
clamaba justicia por la muerte de su hija.
Esta noticia fue la que inspiró al dramaturgo Bosco Cayo a escribir “El Dylan”
(2017), bajo la dirección de Aliocha De la Sotta y su compañía Teatro La Mala
Clase.
Casi diez años después de su
estreno y tras haber circulado por decenas de escenarios en Chile y el
extranjero, la agrupación trae de vuelta este montaje.
El autor reconstruye el caso a partir de múltiples voces convirtiendo la
brutalidad y violencia de este acto discriminatorio en la oscura imagen de una
sociedad que teme a la diferencia. “El Dylan” es la historia de un tránsito, la
búsqueda de un renacer y el relato de un niño que quiere ser una niña.
Cayo cuenta que al momento de escribir decidió centrarse en los discursos y no
en los personajes: “La obra se cuenta desde las voces, lo que dicen, sin decir
quiénes son los personajes. Todos interpretan al Dylan. Es una obra de teatro
que busca incorporarnos en la culpa. Todos somos un poco culpables de la
discriminación».
Montarla en 2026 tiene otro cariz: “Poder presentar nuevamente esta obra, nos
permite mirar y mirarnos, lo que hemos cambiado y lo que no, y poder entonces
revisarnos», agrega.
En un escenario prácticamente despojado, cinco actores dan vida a los
testimonios de la madre, una amiga, los vecinos y los asesinos. Con vestidos
similares en distintos cortes, zapatos de charol y chaquetas negras, van
recreando diversos espacios para relatar esta historia.
En el Mes del Orgullo, donde se conmemoran los derechos y la historia de la
comunidad LGBTQ+, la obra nos hace reflexionar sobre la ignorancia y la
discriminación que desembocan en una desmedida violencia contra todo lo
diferente.
“Volver a presentarla es ver cómo el país se ha ido transformando, cómo la
discusión nacional en relación a los cuerpos trans y las identidades de género,
se ponen en tensión a lo largo de los años. Cuando estrenamos, la identidad de
género era un tema que no se tocaba en el teatro”, afirma la directora, Aliocha
De la Sotta.

