0 5 mins 1 año

¿Te has planteado bailar durante el embarazo? Hace algunas décadas, el embarazo se vivía casi como una condición que limitaba muchas actividades de la mujer. Se recomendaba a las embarazadas llevar una vida muy tranquila, incluso pasiva, con la idea de que cualquier esfuerzo o movimiento brusco podría afectar al bebé.

Afortunadamente, hoy entendemos que el embarazo no es una enfermedad, sino una etapa de cambios que puede y debe disfrutarse. Muchas mujeres continúan con su vida activa, haciendo deporte hasta poco antes del parto. Siempre tomando algunas precauciones, claro está.

Beneficios de bailar durante el embarazo

Dentro de estas actividades, bailar es una de las más recomendables y beneficiosas para las futuras mamás. Estas son algunas de las ventajas más destacables.

Mejora la circulación sanguínea

Durante el embarazo, el aumento de volumen de sangre puede generar problemas de retención de líquidos y dificultades circulatorias.

Tonifica y fortalece los músculos

A lo largo del embarazo, los músculos de la espalda, el abdomen y las piernas soportan una mayor carga debido al crecimiento del bebé y a los cambios de postura que se producen. Bailando, se trabajan estos grupos musculares, lo que ayuda a que el cuerpo esté más preparado para sostener el peso extra.

Tonifica el suelo pélvico

El suelo pélvico es el conjunto de músculos y tejidos que sostienen los órganos del abdomen. Bailar durante el embarazo ayuda a ejercitarlo. De esta forma, se vuelve más fuerte y más flexible, lo que puede ser beneficioso durante el parto y para la recuperación posterior.

Alivia el estrés

 El embarazo suele ser una etapa cargada de emociones, preocupaciones y cambios hormonales que afectan el estado de ánimo. Bailar durante el embarazo ayuda a liberar tensiones, generar endorfinas (las conocidas «hormonas de la felicidad») y mejorar el bienestar general.

Algunas precauciones que debes tomar

A pesar de que el baile es una actividad ideal para embarazadas, es importante tomar ciertas precauciones para que la experiencia sea segura tanto para la madre como para el bebé.

  • Adaptar la intensidad. Aunque no existe un tipo de danza que esté contraindicada, es fundamental ajustar la intensidad del ejercicio. Durante el embarazo, el cuerpo cambia y tiene nuevas necesidades. No es momento de hacer esfuerzos extremos, sino de moverse de manera suave y consciente. Hay que adaptar los movimientos a la nueva condición física.
  • Nada de presión en la barriga. También se aconseja evitar hacer movimientos o posturas que requieran cierta presión en el abdomen o que puedan causar algún golpe en esta zona. Hay que ser especialmente cuidadosas con los giros bruscos, los cambios de dirección repentinos o cualquier movimiento que cause tensión en la parte baja de la espalda.
  • Cuidado con los saltos. Por otra parte, hay que prestar atención a los saltos. Aunque puede haber estilos de baile que incluyan algunos movimientos de este tipo, es recomendable minimizar los saltos o cualquier movimiento o paso que suponga un impacto en las articulaciones.
  • Calentar. Siempre se debe hacer un calentamiento antes de comenzar a bailar. Así se prepara el cuerpo para el ejercicio y se reduce el riesgo de lesiones musculares.
  • Escuchar las señales del cuerpo. Cada embarazo es único, y lo que funciona para una mujer puede no ser adecuado para otra. Si en algún momento se siente fatiga, dolor, mareo o cualquier otro síntoma, lo mejor es parar.
  • Supervisión. Es muy recomendable contar con una monitora experta que guíe la actividad. Una persona con experiencia en ejercicio para embarazadas podrá adaptar las rutinas o corregir posturas.

Bailar durante el embarazo es una manera perfecta de mantenerse activa y cuidar de la salud física y emocional. Si te apetece incluir una divertida rutina de baile en esta etapa, pásate por nuestra escuela y comienza cuanto antes.

Ver fuente

Deja una respuesta