Rehabilitar un edificio histórico para convertirlo en una sede corporativa contemporánea es una de las operaciones más complejas de la arquitectura actual. No se trata solo de restaurar una fachada o “poner al día” las instalaciones: el reto es conseguir que el edificio responda a estándares actuales de eficiencia, confort, salud interior y mantenimiento, sin perder el valor arquitectónico que lo hace único.
En Santander, la rehabilitación de la sede territorial del Banco Santander en Cantabria (Hernán Cortés, 11) se ha convertido en un caso especialmente relevante por dos motivos: por el nivel de exigencia técnica de la intervención y porque ha alcanzado la calificación BREEAM Excepcional, la más alta del certificado. Además, el proyecto también fue seleccionado como finalista en los BREEAM Awards 2025, uno de los reconocimientos internacionales más visibles para proyectos certificados.

Fachada del Edificio del Banco Santander. Imagen: Fernando Alda
El edificio ha sido remodelado para convertirse en uno de los espacios más completos de la entidad en la región. Con 4.000 metros cuadrados, alberga una oficina comercial, una oficina de Banca de Empresas, otra de Banca Privada y los servicios centrales de la Territorial, con el objetivo de ofrecer una atención más amplia y un funcionamiento más unificado.
Estrategia de proyecto: soluciones coordinadas y rendimiento certificable
La intervención ha sido diseñada por Cruz y Ortiz Arquitectos, y la estrategia sostenible ha contado con el asesoramiento BREEAM de Sergio Arús (IDOM), un perfil clave cuando el objetivo no es solo hacer un edificio eficiente, sino también documentar y certificar el rendimiento.
En una rehabilitación patrimonial y urbana como esta, esa coordinación se traduce en decisiones concretas y verificables: conservación y restauración precisa de los elementos arquitectónicos con valor, reorganización del edificio para responder a un programa corporativo actual, y mejoras orientadas a prestaciones medibles como eficiencia energética de las instalaciones, selección responsable de materiales, reducción del impacto de obra sobre el entorno y, especialmente, criterios de salud y bienestar como la calidad del aire interior.
El resultado no depende de un único gesto, sino de la consistencia entre arquitectura, instalaciones, ejecución y operación: lo que permite que el edificio funcione con un estándar alto una vez está ocupado, y no solo en fase de entrega.
El patio central como pieza estructurante: luz, claridad y experiencia espacial
Uno de los aspectos más significativos de la remodelación es la apuesta por recuperar el edificio desde dentro, reforzando la lectura en torno a su patio central. El patio original se prolonga hacia el semisótano y, a través del resto de plantas, articula el edificio hasta un espacio multifuncional en cubierta, reforzando la verticalidad y la claridad estructural.

Interior del edificio del Banco Santander. Imagen: Fernando Alda
Este tipo de decisión, que a veces se presenta como un gesto formal, tiene implicaciones muy prácticas en edificios de oficinas:
- Mejora la distribución de luz natural y la calidad del espacio interior.
- Aporta orientación y transparencia, algo valioso en edificios rehabilitados con geometrías complejas.
- Favorece la flexibilidad de uso, especialmente cuando el programa evoluciona hacia formatos más abiertos y polivalentes.
En rehabilitación, donde la estructura existente marca límites, convertir un elemento histórico, como es el patio, en el centro de la estrategia espacial, es una forma inteligente de alinear identidad y funcionamiento.
Certificación BREEAM® Excepcional
La calificación BREEAM® Excepcional sitúa el proyecto en el nivel más alto de exigencia, especialmente significativo en una rehabilitación integral. En términos prácticos, supone que la sostenibilidad no se resuelve con una medida puntual, sino mediante un planteamiento completo y coherente que abarca el ciclo del proyecto: diseño, obra y operación.
Para alcanzar este estándar se han integrado decisiones en ámbitos clave como:
- Eficiencia energética de las instalaciones, optimizando el rendimiento en un edificio de uso intensivo.
- Materiales sostenibles y de proximidad, incorporando criterios de responsabilidad en la selección y el suministro.
- Gestión responsable de la obra, minimizando impactos y priorizando el aprovechamiento de materiales y recursos.
- Un enfoque centrado en las personas, con medidas orientadas a salud y bienestar, incluyendo calidad del aire interior (IAQ) y condiciones higiénico-sanitarias adecuadas.
Este último aspecto es especialmente crítico en rehabilitación: a medida que se mejora la envolvente y se incrementa la estanqueidad mediante mejores carpinterías y sellados, la calidad ambiental interior depende cada vez más de que la ventilación y los sistemas estén dimensionados, regulados y mantenidos para el uso real del edificio, y no solo para cumplir un requisito teórico.
Reconocimiento internacional: finalista en los BREEAM Awards 2025
La presencia del proyecto entre los finalistas de los BREEAM Awards 2025, gala celebrada en Londres, refuerza el valor del caso: no es solo una rehabilitación bien ejecutada, sino una intervención que aspira a un estándar alto en términos de sostenibilidad certificada y desempeño global.
La rehabilitación de la sede territorial del Banco Santander en Cantabria sintetiza una idea clave: el futuro de la sostenibilidad en el entorno construido pasa, en gran medida, por rehabilitar mejor. Mejor en eficiencia, sí, pero también en confort, salud interior, control acústico, gestión de obra y durabilidad.
Cuando un edificio histórico consigue mantener su esencia y, al mismo tiempo, responder a exigencias actuales con un sello como BREEAM Excepcional, el resultado no es solo un buen proyecto, es un modelo replicable de cómo el patrimonio puede seguir activo en la ciudad con estándares contemporáneos de rendimiento y bienestar.
