La adaptación de los proyectos al entorno es uno de los principios de la construcción sostenible. En la arquitectura bioclimática, esta adaptación consiste en concebir los edificios considerando las condiciones climáticas del lugar donde se situarán para aprovecharlas y reducir el consumo energético.

En verano, la aplicación de los criterios de arquitectura bioclimática permite aislar las viviendas de la temperatura exterior y garantizar el confort durante las olas de calor veraniegas o durante los momentos más fríos del año. En este post exploramos las diferentes estrategias que utiliza esta rama de la arquitectura para conseguir esto.

Fuente: Getty Images.

Orientación de la vivienda

La arquitectura bioclimática emplea diversas técnicas para acumular y distribuir la energía natural del sol en forma de calor. En el hemisferio norte, la orientación sur es la más adecuada para construir edificios, ya que es la que mayor radiación directa recibe durante el día. Esto permite aprovechar al máximo las horas de sol y hacer un uso eficiente de la energía.

Sin embargo, cuando queremos evitar que entre el calor, como en verano, el diseño bioclimático apuesta por el uso de soluciones de protección pasivas, como porches, pérgolas o voladizos. Estos elementos bloquean la radiación solar directa sobre muros o ventanas, que puede sobrecalentar las viviendas, especialmente en aquellos lugares donde se registran temperaturas más elevadas.

Fuente: Cupa Pizarras.

Renovación del aire

El viento es un recurso natural y renovable, por lo que conocer sus propiedades se convierte en una cuestión estratégica en el diseño de edificios bioclimáticos. La ventilación permite la renovación y refrigeración del aire interior, el aumento del confort térmico y la reducción del calor acumulado en muros, techos y suelos.

Para lograr la correcta ventilación de las viviendas, es conveniente ubicar las ventanas en fachadas opuestas, creando corrientes de aire de norte a sur, es decir, de una fachada más fría a una más caliente. Las diferencias de presión existentes en las fachadas contribuyen a mejorar la sensación térmica durante los meses cálidos. Este método se denomina ventilación cruzada natural.

La ventilación convectiva es otra de las opciones que contempla el diseño bioclimático. En este sistema, el aire caliente asciende a las partes más altas de la casa y es sustituido por aire más frío. Se produce cuando se disponen las aberturas del edificio en fachadas opuestas o adyacentes, favoreciendo la extracción del aire de forma natural. Esta ventilación puede proceder de un patio o sótano, o generarse en el desván.

Fuente: Diseño Unnoba vía Flickr.

Aislamiento térmico

La inercia térmica es la capacidad de ciertos elementos para almacenar calor, conservarlo y liberarlo progresivamente. Integrar en la construcción materiales con una elevada inercia permite alcanzar temperaturas estables durante el día prescindiendo de sistemas mecánicos de climatización.

En verano, es conveniente protegerse del calor mediante un buen aislamiento exterior y protecciones solares directas colocadas en las aberturas del edificio. Los muros de piedra natural, por ejemplo, acumulan el frescor de la noche y no se sobrecalientan, manteniendo el frescor durante el día y evitando cambios bruscos de temperatura.

Terreno natural y vegetación

Los principios del diseño biofílico aseguran que la integración o adopción de sistemas de la naturaleza en los edificios mejora el confort de los usuarios.

Además, la presencia de plantas contribuye a crear ambientes más saludables. Los árboles (especialmente de hoja caduca), setos, arbustos y enredaderas, ubicados en los lugares adecuados, proporcionan sombra y mayor frescor. De este modo, actúan como protecciones naturales en las épocas de más calor, reduciendo los efectos de la radiación solar directa.

Fuente: Tatiana Maksikova vía Canva.

El terreno natural, sin pavimentar ni compactar, como el césped, también disminuye la acumulación de calor. Al tratarse de un material poroso, acumula la humedad, evaporándose progresivamente durante el día cuando se elevan las temperaturas.

Adaptar la arquitectura al entorno ofrece numerosas ventajas en términos de bienestar y ahorro de energía. Esto cobra especial importancia en la época estival, debido al aumento de las temperaturas. El enfoque bioclimático es una excelente forma de combatir el calor mediante fuentes naturales de refrigeración, respetando el medio ambiente y creando espacios agradables para las personas.

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