Aproximadamente cincuenta edificios bonaerenses le son atribuidos al arquitecto milanés Virginio Colombo, quien fue encontrado muerto en misteriosas circunstancias en julio del año 1927, en su residencia del barrio porteño de Balvanera.

Llegó a Argentina en el año 1906, con el propósito de ornamentar el Palacio de los Tribunales y el Palacio Municipal de La Plata. Además de sus múltiples proyectos residenciales, consiguió la medalla de oro por el diseño de los pabellones de la Exposición del Centenario de la Revolución de Mayo.

Entre las múltiples construcciones que el milanés legó a las callecitas porteñas, tenemos la Casa de los Pavo Reales, un edificio de rentas que data de 1912, compuesto por cinco pisos y dos bloques, ubicado en Rivadavia y considerado uno de los tesoros ocultos de la arquitectura porteña.

Los hermanos Rosi, también italianos, fueron los responsables de hacer el encargo. Estaban dedicados a la elaboración del calzado femenino, y para la época en la que se construye la Casa de los Pavo Reales la zona estaba casi inhabitada, convirtiéndose así en una de las construcciones más altas de Rivadavia.

Virginio Colombo fusionó en este proyecto al Art Nouveau, el estilo medieval italiano y el eclecticismo.

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