A pocas semanas de la inauguración en Sevilla de una exposición en la que se confronta el trabajo pictórico de Velázquez y Murillo, llega a España la obra literaria de Laura Cumming titulada Velázquez desaparecido, un texto editado por Taurus que se presentó primero en el Reino Unido y que se estrena en la nación ibérica con gran interés.

De un tiempo para acá se han puesto muy de moda las obras de ficción que giran en torno al arte o a obras literarias desaparecidas. Basta con mencionar el notable trabajo de Umberto Eco con novelas como El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault, o cómo pinturas de autores como Fabritius o Vermeer han dado vida a novelas como El jilguero y La joven de la perla.

Velázquez desaparecido es una obra que se define a sí misma como no ficción y narra los hechos en torno a una anécdota de Francisco Pacheco, pintor y suegro del artista sevillano, que asegura que en una oportunidad su yerno realizó un bosquejo del Príncipe Carlos, por el que cobró 100 escudos.

Javier Portús, jefe del Departamento de Pintura Española (hasta el año 1700) del Museo del Prado y uno de los especialistas en Velázquez, corrobora la fuente histórica en la que se basa Cumming para su obra, que narra la historia de un librero obsesionado con el boceto perdido del artista español.

La autora inglesa dedicó extensos años de investigación a la preparación de esta novela, que tiene como personaje central a un librero de provincia, aparentemente inspirado en un hombre real del cual no desea dar más señas.

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