Se relacionó con figuras como Alexander Calder y Man Ray y se autoproclamaba como una coleccionista compulsiva, se trata de la galerista Peggy Guggenheim, una de las mecenas de arte más importantes del mercado norteamericano, que además pasó a la historia por su controversial existencia.

En Confesiones de una adicta al arte, autobiografía que publicó hace algunos años, Peggy Guggenheim no solo alardea de su exquisito gusto por las artes de mediados del siglo XX, sino además de su prolífica vida amorosa, faceta que, según la propia Peggy, estuvo compuesta por más de 400 amantes.

La crítica de aquella época (corría el año 1960) aplastó la segunda autobiografía que publicó la multimillonaria, tildando el libro de unas confesiones ninfómanas y haciendo énfasis en sus múltiples matrimonios fallidos, sus romances tormentosos, el consumo de alcohol, sus alocadas fiestas y sus extravagantes viajes.

Ahora la vida de Peggy Guggenheim cae en manos de Francine Prose, la misma que escribió la biografía de Ana Frank y Mary Shelley, quien en el libro Peggy Guggenheim. El escándalo de la modernidad, muestra una faceta muy distinta de la coleccionista, demostrando cómo todos los hombres que la amaron también la maltrataron, especialmente porque ella los conducía a sus límites hasta hacerlos perder la cordura.

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