Los últimos terremotos que azotaron Italia han tenido serias repercusiones sobre las joyas arquitectónicas más antiguas de esta nación europea, donde muchas construcciones históricas han quedado reducidas a escombros, para infortunio de muchos.

La Basílica San Benedetto de Norcia, edificación de más de 700 años que además había sido alzada sobre la cuna del santo y su hermana Escolástica, quedó seriamente afectada por los movimientos de tierra que sacudieron la nación itálica en días pasados.

San Benedetto, considerado uno de los patronos de Europa, era venerado en este templo, cuyos escombros fueron removidos por los bomberos de la plaza del ayuntamiento, y se espera que en las próximas horas, algunas de las construcciones aledañas a la basílica, también corran el riesgo de desplomarse de un momento a otro.

De la basílica, que corresponde al siglo XIV, apenas ha quedado en pie la cara central de su fachada, donde se ubica el pórtico principal y el rosetón. El techo a dos aguas que cubría la nave se vino abajo, dejando sepultados sobre las piedras y las vigas del techo todo el mobiliario y los elementos ornamentales que componían la zona central del interior de este templo.

Las repercusiones de los sismos también han llegado a Roma, donde la iglesia de San Eustaquio sufrió algunos daños, presentando profundas grietas en su estructura, mientras que emblemáticas construcciones como la Basílica de San Pablo en la capital italiana, permanece acordonada y cerrada a los visitantes.

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