Las ciudades consumen alrededor del 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según ONU-Habitat. El elevado impacto climático de las zonas urbanas contrasta con su escasa superficie, puesto que abarcan menos del 2% del planeta. La introducción de sistemas de gestión de servicios en las ciudades que apliquen innovaciones tecnológicas, como el alumbrado inteligente, contribuye a disminuir el consumo energético y facilita la transición hacia un futuro más respetuoso con el medio ambiente.

La apuesta por soluciones inteligentes para la sostenibilidad lumínica de los espacios urbanos ejerce influencia sobre múltiples aspectos, desde el bienestar de los ciudadanos hasta la seguridad y gestión del tráfico. Por este motivo, las ciudades destinan cada vez más recursos a la aplicación de nuevas tecnologías de iluminación, que ofrecen una mayor eficiencia desde el punto de vista energético y reducen la contaminación.

Fuente: Freepik.

Reducción de la huella de carbono de las ciudades

La progresiva disminución de las horas de luz natural durante los meses de invierno aumenta la dependencia de los sistemas de iluminación urbanos, una de las principales causas de la contaminación lumínica. Este fenómeno consiste en la dispersión del exceso de luz que proviene de las fuentes artificiales de iluminación hacia la atmósfera. Algunos factores como el direccionamiento del alumbrado o el prolongado horario de iluminación ornamental tienen como consecuencia este fenómeno, como también implica un consumo energético innecesario y un gasto económico desmedido.

Los sistemas de iluminación inteligente apuestan por la innovación tecnológica para reducir el consumo energético de las ciudades. Las luces LED son el emblema del alumbrado sostenible. Este sistema posibilita un ahorro inmediato de energía, reduciendo las emisiones de carbono. Se calcula que las luces LED utilizan hasta un 90% menos de energía que las bombillas incandescentes, mientras que su duración es el doble. Además, los costes de instalación y mantenimiento que lleva asociados también son menores que los de otros sistemas lumínicos.

La innovación aplicada a los sistemas de iluminación permite la integración de las luces LED con sensores y su conexión a un software que posibilita la automatización y optimización de la configuración de iluminación para las diferentes áreas de una ciudad. Además, el uso de la geolocalización permite agrupar las luces en función de su posición para mejorar la gestión del conjunto del alumbrado.

Ventajas del alumbrado inteligente en las ciudades

La integración del alumbrado con otras tecnologías permite recopilar, distribuir y almacenar datos sobre el rendimiento de la energía y sus costes, lo que facilita el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad de las ciudades. Además, la iluminación inteligente presenta otras muchas ventajas para las ciudades:

  • Control de la iluminación en tiempo real: El sistema de gestión de la iluminación inteligente integra las capacidades de monitorización de las luces LED, lo que permite adquirir datos útiles para administrar de forma eficiente la iluminación urbana. Además, gracias a la aplicación de la tecnología, el alumbrado puede generar perfiles programables en tiempo real según la localización de la luz. De esta forma, la luz puede adaptarse al entorno para optimizar el consumo de energía.
  • Aprovechamiento de la luz natural: La iluminación inteligente ofrece la posibilidad de optimizar la luz solar gracias a la colocación de sensores, que detectan la cantidad de claridad existente y adaptan la iluminación artificial a las condiciones del entorno.
  • Ahorro económico: Este sistema únicamente hace uso de la cantidad de energía necesaria para garantizar el funcionamiento del alumbrado. La adaptación de su actividad a las condiciones del entorno evita el consumo energético excesivo y, en consecuencia, los costes asociados.
  • Reducción de residuos: La reducción del uso de las luces incrementa su vida útil. Al prolongarse su duración, aumenta el ahorro energético y se reduce la generación de residuos.
  • Protección del medio ambiente: El aprovechamiento de la luz natural y la disminución de la dependencia de la iluminación artificial contribuye a la protección del medio ambiente y el cuidado del planeta. El ahorro energético tiene como resultado la disminución de la huella de carbono de las ciudades.
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La sostenibilidad y la innovación son conceptos que suelen ir de la mano. En este sentido, cada vez son más las ciudades que apuestan por la tecnología para gestionar sus procesos, con el objetivo de reducir su huella de carbono y colaborar en la construcción de un futuro más sostenible. La instalación de sistemas de iluminación inteligente, que reduce el consumo energético, es una buena aplicación de la tecnología para el desarrollo de los entornos urbanos.

Este sistema de gestión del alumbrado transforma la concepción de la luz, pasando de presentar un uso funcional a convertirse en un medio que fomenta el desarrollo económico, promueve la salud y el bienestar de los ciudadanos, revitaliza barrios y convierte a las ciudades en espacios más atractivos y sostenibles.

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