Muchas ciudades de España gozan del privilegio de ser catalogadas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, en buena parte gracias a sus riquezas arquitectónicas, que no solo se caracterizan por una gran diversidad de estilos y culturas, sino también porque en algunos casos, podemos ver piezas que se remontan a la antigüedad.

Tarragona es una de esas localidades. Esta hermosa ciudad española cuenta con unos grandes orígenes romanos, por lo que su patrimonio está integrado por numerosos monumentos que testimonian los orígenes itálicos de esta población.

Las calles de Tarragona fusionan los vestigios romanos, el paso del medioevo y la judería. Múltiples construcciones realizadas por los antiguos, se integran a edificios actuales, como el templo de culto romano que se encuentra dentro de la catedral medieval de la ciudad, y las bóvedas del circo romano, que hoy por hoy forman parte de viviendas y locales comerciales.

Uno de los grandes monumentos de la antigüedad que pueden visitarse en Tarragona es el anfiteatro romano. A pesar del paso de los siglos, se conserva en muy buen estado y es muestra viva de una historia que va del entretenimiento a la crueldad, en la época de persecución de los cristianos.

La judería de Tarragona también es un paseo obligado. Se caracteriza por ser un barrio cerrado y apartado del resto de la ciudad, con solo cuatro puertas de entrada. En el interior de esta comunidad se encontraban las casas de los judíos (de ahí su nombre), la sinagoga y otras construcciones civiles.

La catedral, otra de las joyas arquitectónicas de la ciudad, data del siglo XII y es una muestra de estilo románico, aunque presenta ciertos rasgos góticos. La obra está inacabada debido a los estragos de la Peste Negra en el siglo XIV.

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