Gustavo Echevarría es uno de los pocos bailarines mexicanos que puede enorgullecerse de tener una destacada trayectoria en los teatros internacionales. Nacido en Ciudad de México, este talentoso joven de 23 años inició su carrera en el mundo de la danza ejecutando bailes folclóricos, por influencia de su madre.

Luego de pasar por la Academia de la Danza Mexicana, Echevarría fue admitido en la John Cranko Schule, una de las más importantes academias de ballet del mundo, semillero que por décadas ha formado a las más grandes figuras del Ballet de Stuttgart, entre ellos a Elisa Carrillo, Rocío Alemán y Pablo Von Sternenfels.

Finalizados sus estudios en Alemania, Echevarría recibió la invitación de Marcia Haydée para incorporarse al Ballet de Santiago, compañía que funciona en Chile y que es considerada una de las más importantes del cono sur.

En los escenarios chilenos, el bailarín azteca ha tenido la oportunidad de conquistar grandes roles, interpretando los papeles principales en montajes como Onegin, Romeo y Julieta, La bella durmiente y El Cascanueces.

Gustavo Echevarría goza de una gran reputación, y ha recibido de la crítica especializada los más grandes elogios, por su impecable trabajo.

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