El coleccionista y galerista Roberto Sáenz de Gorbea ha donado al Museo de Bellas Artes de Bilbao un conjunto de dos centenares de obras de arte compuesto por pinturas, esculturas, fotografías y obras sobre papel. Estas piezas corresponden a la colección reunida por la galería bilbaína Windsor Kulturgintza, que fundó su padre en 1971 y que ha permanecido abierta medio siglo; Roberto fue su director desde 1981 hasta su cierre en 2017, etapa en la que esta sala se vinculó sólidamente a la modernidad y a la escena vasca.

Las obras corresponden a ciento cincuenta artistas y se completan con un valioso fondo documental que se integrará en la Biblioteca y el Archivo del Museo, constituyendo una fuente primaria para el estudio del arte vasco contemporáneo.

Situada en principio en el número 10 de la calle Marqués del Puerto bilbaína, Windsor inició su andadura en el piso inferior de una cafetería de aire británico. La afición al arte de su dueño, Miguel Sáenz, derivaría en la creación de un espacio para la exhibición y compraventa de pinturas y esculturas de artistas vascos, como Aurelio Arteta, Francisco Iturrino, Ramiro Arrue o Benito Barrueta, entre los primeros en ser expuestos. Esta sala pronto empezó a ser visitada por coleccionistas y aficionados al arte y, a fines de los setenta y principios de los ochenta, acogió además recitales de poesía, conferencias, tertulias o presentaciones de libros.

La primera muestra profesional aquí tuvo lugar en 1972; se trató de una colectiva de artistas vascos -de Ignacio Zuloaga a Juan de Aranoa- ya desaparecidos; después llegó otra dedicada a creadores locales en activo, como Acebal Idígoras, José Barceló, Ciriaco Párraga o Carmelo García Barrena.

En 1977 Roberto Sáenz de Gorbea se incorporó a la gestión de la galería, de cuya dirección, como dijimos, se hizo cargo en 1981. Reformó el espacio del local para adaptarlo a los requerimientos expositivos y a las prácticas artísticas contemporáneas -video, instalaciones…- y también actualizó el nombre de la sala, que tomó su denominación última, Windsor Kulturgintza. Se sumaron a su roster de artistas Txomin Badiola, Darío Urzay, Jesús Mari Lazkano o el más reciente, Kepa Garraza. Junto a ellos, se expusieron obras de Joan Miró, Antoni Tàpies, Carmen Calvo, Luis Gordillo, José Manuel Broto o Guillermo Pérez Villalta.

En esta nueva etapa colaboró su hermano, el crítico, docente e investigador Xabier Sáenz de Gorbea, cuya compañera, Sonia Rueda, ya donó al Museo de Bellas Artes su archivo personal sobre historiografía artística del arte español y vasco contemporáneo, hace cuatro años. En 1989, Windsor Kulturgintza se mudó a un nuevo local en la calle Juan de Ajuriaguerra número 14, su último enclave hasta el año del cierre.

La nueva donación ofrece un panorama representativo del arte producido en el País Vasco, sobre todo durante las décadas de 1980 y 1990. Destaca el conjunto de esculturas de Ramón Carrera, que fue miembro del grupo Emen; piezas de Pedro Manterola, José Ramón Sáinz Morquillas o Iñaki de la Fuente.

La selección incluye, asimismo, trabajos de Txomin Badiola, Pello Irazu, Ricardo Catania, Xabier Elorriaga, Juan Luis Goenaga, Alfonso Gortázar, Daniel Tamayo, Darío Urzay o Alberto Rementería, Francisco Ruiz de Infante, Alberto Oyarzabal, Alberto Peral, Paco Polán, Luis Candaudap, Edu López, José Ramón Amondarain, Manu Muniategi, Jon Mikel Euba, Pablo Milicua o Juan Ugalde. Testimonio del tejido de relaciones y apoyos que Sáenz de Gorbea y Windsor establecieron con otras galerías españolas son las obras donadas de Alfonso Albacete, Nacho Criado, Antón Lamazares, Curro González, Javier Baldeón o Concha Jerez. Se encuentran igualmente representadas Juana Cima, Clara Gangutia, Begoña Goienetxea, Carmen Isasi, María José Lacadena, Menchu Lamas, Iratxe Larrea, Carmen Olabarri, Merche Olabe, Leyre Ormaetxe, Mertxe Périz, Sonia Rueda, Dora Salazar o Rita Sixto.

Agustín Reche

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