

A Sheila Cañestro, nuestra última fichada antes de una pausa vacacional, la conocimos en el mes de marzo del pasado 2025 en el Colegio de España en París. Presentó allí «Tierra y materia», una exhibición derivada de su relación honda con la naturaleza, que, además de su refugio personal, es también su frecuente fuente de inspiración artística.
Mostró allí pinturas recientes, paisajes o representaciones de motivos vegetales, normalmente envueltas en la oscuridad y en atmósferas en parte inquietantes: a la vez que contenían memorias propias sobre instantes de vendimia que vivió en la infancia, proponían al espectador reflexionar sobre la pérdida de armonía en nuestra relación con el medio ambiente y nuestra escasa disponibilidad hoy para prestar atención a sus misterios.
Doctorada en Bellas Artes por la Universidad de Málaga, Cañestro ha cursado también el Máster en Investigación en Arte y Creación de la Complutense de Madrid y, con anterioridad, protagonizó otras individuales en la Finca El Portón malagueña, la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Lisboa y el Espaço Cultural Mercês de la capital portuguesa, mientras que su participación en colectivas ha llevado su obra, desde hace algo más de una década, a espacios como el Centro De Arte Complutense, Matadero Madrid, el Museo El Carpio de Córdoba, la Nandalal Bose Gallery de Calcuta, la Fundación Antonio Gala y el Ateneo de Málaga, la Galería Monumental lisboeta, la Mozuku Gallery de Kaohsiung (Taiwán), La Caja Blanca malagueña y La Gran Gallery, en Madrid. Este año la vimos en la feria MARTE de Castellón.
Asimismo, Sheila ha obtenido los premios de adquisición del octavo certamen de pintura de la Universidad de Málaga y el de Minicuadros de Elda, y este mismo año ha resultado ganadora del Premio UNIA de Pintura; también ha desarrollado residencias o estancias de investigación en BilbaoArte, la Fundación Antonio Gala, CIEBA/FBAUL y Duplex Air, en Lisboa, o Macao -con el apoyo del Ayuntamiento De Malaga, la Casa Natal Picasso y Sjm Group- y ha recibido becas y ayudas de la Universidad de Málaga, la Fundación Betsche o el Ministerio de Cultura (FormARTE, de su mano expuso en el Colegio de España).
La artista se suma a esta sección porque queremos saber más de sus modos de introducir lo misterioso o inhóspito en sus paisajes -esta noción, la de lo inaudito o perturbador en contextos cotidianos, ha ganado peso en su trabajo- y por las cualidades formales que posibilitan que sus composiciones resulten más evocadoras, abiertas a lo incierto, que descriptivas.

Sheila Cañestro en su estudio de Lisboa, 2026

Sheila Cañestro en el stand de La Gran en la Feria Marte. Castellón, 2026
Nos explica Cañestro que dibuja desde pequeña, pero en su decisión de hacer del arte su profesión tuvieron que ver profesores que también eran creadores y convocatorias: No hubo un momento exacto en el que decidiera ser artista. Desde pequeña me ha gustado dibujar y recuerdo que mi madre, en sus ratos libres, hacía manualidades, mientras que mi hermano mayor, graffitero, siempre estaba dibujando. De alguna manera empecé siguiendo sus pasos, primero pintando graffiti.
Cuando estaba en cuarto de la E.S.O., mi profesora de plástica me recomendó estudiar Bachillerato de Arte. Aunque no tenía claro si quería seguir estudiando, le hice caso y al final acabé enlazando el Bachillerato con la carrera de Bellas Artes.
Fue en tercero de carrera, gracias a profesores como Javier Garcerá o Carlos Miranda, cuando empecé a entender que ser artista podía ser una profesión y no sólo una afición. Además, por esa época empecé a ser seleccionada en concursos, algo que me ayudó a confiar en que podía dedicarme a ello.

Sheila Cañestro. S/T (Lo cercano y lo desconocido), 2018

Sheila Cañestro en su estudio de Madrid, 2026
Como habéis podido intuir, lo siniestro según Freud -el concepto de unheimlich– es esencial en sus creaciones, en paisajes y no sólo en ellos, y compatible con un modo de abordar sus procesos creativos en el que cabe la sorpresa y el divertimento: Mi obra siempre ha girado en torno a las ideas de lo oculto, lo sombrío y lo inhóspito. Ya sea a través del paisaje o, más recientemente, mediante acumulaciones de objetos, mi trabajo se articula alrededor de la inquietante extrañeza: esa experiencia que, según Sigmund Freud, surge cuando lo familiar se torna desconocido, extraño o incluso perturbador.
Mi interés por este concepto nace de una sensación de desajuste ante un mundo que percibo cada vez más complejo e incierto. Esta idea vertebra mi producción tanto desde una perspectiva conceptual como formal, ya que intento que esa sensación de extrañamiento también se manifieste en la propia experiencia contemplativa de la obra.
Afronto el proceso de creación con una actitud lúdica y experimental, dejando espacio al azar y al accidente para descubrir nuevas posibilidades pictóricas. Me interesa que las estrategias plásticas que utilizo dificulten una lectura inmediata de la imagen y prolonguen el tiempo de observación. De este modo, trato de invitar al espectador a detenerse en la materialidad de la pintura antes de buscar una interpretación cerrada.

Sheila Cañestro. Cobijo, 2023. Serie Sobre la tierra y bajo el cielo

Sheila Cañestro. La huida, 2023. Serie Sobre la tierra y bajo el cielo

Sheila Cañestro. Y mis heridas notarán tu bondad, 2023. Serie Sobre la tierra y bajo el cielo
Su medio expresivo fundamental siempre ha sido la pintura; en su caso, unas y otras elecciones técnicas no tienen que ver con las facilidades materiales o la comodidad, sino con la voluntad de transmitir esa inquietud a la que se refería y de atrapar nuestra mirada: Siempre he sentido una atracción especial por la pintura, quizá porque es uno de los medios con los que he estado más vinculada desde pequeña.
Trabajo con acrílico artesanal, que elaboro a partir de pigmentos en polvo y acetato de polivinilo. Mi proceso pictórico se basa en la superposición de capas muy diluidas de pintura, por lo que prefiero el acrílico al óleo debido a su rápido tiempo de secado. Además, decidí fabricar mi propia pintura, porque el acrílico industrial ofrece un acabado demasiado plasticoso para mi gusto, mientras que la que hago ofrece una superficie mate que encaja mejor con mi trabajo. Estas decisiones técnicas no responden únicamente a cuestiones prácticas, sino que forman parte del propio lenguaje de mi obra, donde la materialidad y el proceso pictórico desempeñan un papel fundamental.
Otro aspecto clave es la textura de la tela. Utilizo tela de loneta de grano grueso y, en lugar de ocultar el grano, lo incorporo como un elemento estético más de la obra.
En cuanto al formato, me siento más cómoda trabajando a gran escala porque me permite emplear gestos más enérgicos y expresivos, así como combinar distintos recursos pictóricos en una misma obra. Sin embargo, también me atrae mucho el pequeño formato por su carácter íntimo y delicado. En él debo ser más precisa y directa, algo que me resulta desafiante pero muy estimulante.

Vista de sala de la exposición “En las afueras del paraíso. El camino”. Lisboa, 2024

Vista de sala de la exposición “En las afueras del paraíso. El camino”. Lisboa, 2024
Sus referentes son diversos y no sólo artísticos. Menciona pintores, el movimiento más ligado a la natura crudel y oscura y ensayistas: Mis influencias son muy variadas. En el ámbito artístico, bebo principalmente de la pintura figurativa. Lo que más influye en mi trabajo es, sencillamente, mirar mucha pintura. Aunque mis referencias van cambiando con el tiempo, hay una artista que permanece siempre en el punto de mira: Karin Mamma Andersson.
También es esencial el diálogo con mis amigos y compañeros artistas. Compartir procesos, dudas y reflexiones sobre el arte hace que esas conversaciones formen parte de mi manera de pensar la pintura. Y, por supuesto, mi hermano A. Caramalo, cuya relación con el dibujo y el graffiti marcó mis primeros acercamientos a la creación artística.
Más allá del arte, la naturaleza es una influencia constante. Me interesa tanto por su complejidad como por su capacidad de generar una experiencia de belleza, misterio y extrañeza. Siento, además, una especial afinidad por el Romanticismo. En mi tesis doctoral dediqué un capítulo a la exposición «Dark Romanticism: From Goya to Max Ernst», cuyo catálogo fue fundamental para profundizar en ese imaginario ligado a lo extraño, lo inquietante y lo misterioso, tan presente en mi trabajo.
Entre los autores que más han influido en mi pensamiento en los últimos años destacaría a Josep Maria Esquirol, Joan-Carles Mèlich, Alicia H. Puleo, Eugenio Trías, Luis Puelles Romero, Victor Stoichiță y Yayo Herrero.

Vista de sala de la exposición “En las afueras del paraíso. El camino”. Lisboa, 2024

Vista de sala de la exposición “Sobre la tierra y bajo el cielo”. El Portón. Alhaurín de la Torre, 2024

Vista de sala de la exposición “Sobre la tierra y bajo el cielo”. El Portón. Alhaurín de la Torre, 2024
Alguno de ellos vuelve a aparecer cuando nos habla de sus principales proyectos hasta el momento; Sheila selecciona tres datados desde 2022, ligados a lo ambiguo, el taller del artista como escenario de sucesos múltiples y el afán humano de coleccionar. En el último continúa inmersa: Uno de los proyectos que me gustaría destacar es Sobre la tierra y bajo el cielo (2022-2024), ya que fue el primero que desarrollé tras defender mi tesis doctoral. Durante el último año de investigación dejé de pintar para centrarme en escribir la tesis, así que retomé la pintura con muchas ganas, porque quería trasladar al lenguaje plástico muchos de los conceptos estudiados.
En esta serie representé entornos naturales que aludían a nuestra fragilidad y vulnerabilidad como seres humanos. Tomé como punto de partida el concepto de intemperie desarrollado por Josep Maria Esquirol en La penúltima bondad (2018): un estar en el mundo sin refugio, expuesto a su ambigüedad e incertidumbre. En el encuentro con la obra plástica, estas ideas se tradujeron en escenas envueltas en atmósferas tenebrosas y misteriosas, con motivos como caminos, ríos, bosques, horizontes o barcas.
El proyecto comenzó en Málaga y se desarrolló en gran parte durante mi estancia posdoctoral en Lisboa. En 2024 lo presenté allí en dos exposiciones individuales simultáneas: «En las afueras del paraíso. El camino», comisariada por Mafalda d’Oliveira Martins, y «En las afueras del paraíso. El deseo», comisariada por Isabel Sabino. Posteriormente, la exposición itineró a la Finca El Portón, en Alhaurín de la Torre (Málaga), con el título «Sobre la tierra y bajo el cielo», reuniendo las obras de ambas muestras junto con piezas nuevas.

Sheila Cañestro. Atardecer en el río, 2024

Sheila Cañestro. El pasaje, 2024

Sheila Cañestro. El puente I, 2023

Sheila Cañestro. El puente II, 2023
Otro proyecto importante es Open Studio (2025-2026), desarrollado durante la residencia artística en Macao que realicé gracias al Ayuntamiento de Málaga. La residencia se vinculaba a una exposición de Picasso organizada por la Casa Natal de Picasso en colaboración con SJM. Ese contexto me llevó a tomar su estudio como punto de partida para el proyecto. Más que centrarme en la figura de Picasso, mi interés se situó en el estudio de artista como espacio de creación, memoria e imaginación. Trabajé a partir de fotografías de La Californie, donde incorporé digitalmente pinturas orientales y objetos encontrados durante mi estancia en Macao, para posteriormente trasladar esos bocetos a la pintura. Así, el proyecto ofrecía una visión del estudio de artista como un espacio híbrido, donde realidad y ficción se entrelazan.
Este proyecto supuso un cambio en mi producción, ya que mi interés pasó del paisaje a los interiores y los objetos. No obstante, permanecía la idea de la inquietante extrañeza, presente también en la serie que estoy trabajando actualmente.

Sheila Cañestro. La Californie, 2026. Serie Open Studio

Sheila Cañestro. El estudio (después de China), 2026. Serie Open Studio
Reliquias es la serie que estoy desarrollando ahora y representa estanterías donde se acumulan objetos diversos —vasijas, minerales, corales o utensilios— dispuestos como si fueran gabinetes de curiosidades contemporáneos. Estas acumulaciones remiten al impulso humano de coleccionar y conservar fragmentos del mundo material y a la capacidad de los objetos para convertirse en portadores de memoria. Un objeto puede contener la huella de una historia, de una ausencia, de un lugar o de un vínculo afectivo; puede remitirnos a una persona, un viaje o un momento concreto de nuestra vida.
A nivel formal, esta serie supone una investigación pictórica continua, ya que intento representar cada objeto mediante recursos plásticos diferentes. Es como si pintase pequeños cuadros dentro de un mismo cuadro. Asimismo, estos objetos están trabajados prestando atención a las cualidades lumínicas y matéricas, buscando subrayar la presencia del tiempo y activar la memoria del espectador.

Sheila Cañestro. S/T (Reliquias), 2026

Sheila Castro. Coral II, 2026. Serie Reliquias

Sheila Cañestro. Schlumbergera, 2026. Serie Reliquias

Sheila Cañestro. Vasija, 2026. Serie Reliquias
Sheila trabaja actualmente en París y este verano encontramos su obra en Málaga: Hace un mes y medio me mudé a París, donde estaré un año realizando una residencia artística. Actualmente estoy en una fase de investigación y transición, viendo cómo este nuevo contexto puede abrir nuevas vías dentro de mi práctica. Aunque sigo interesada en los interiores y los objetos, la experiencia de habitar una nueva ciudad está generando nuevas posibilidades de trabajo.
También estoy participando en la exposición colectiva «MálagaCrea» en La Caja Blanca (Málaga), con una obra del proyecto Open Studio. La pieza, titulada El estudio (después de China), ha recibido el segundo premio del certamen y la muestra podrá visitarse hasta el 17 de septiembre.
Seguid sus pasos aquí: www.sheilacanestro.com

Sheila Cañestro. Still life (after China) y Coral I, 2026 Vista de la exposición colectiva “Allí donde está el peligro”. La Gran. Madrid, 2026
