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La Fundación Manuel Benedito ha presentado en la Real Academia de San Fernando el catálogo razonado de Manuel Benedito, una publicación en dos volúmenes que por primera vez sistematiza la producción amplia y dispersa de este pintor valenciano y que será una herramienta de consulta valiosa para los estudiosos de la historiografía del arte español contemporáneo.

Ha dirigido este trabajo Pascual Masiá, vicepresidente del patronato de la Fundación Manuel Benedito, partiendo del análisis del archivo personal del artista, un fondo que se ha conservado intacto gracias a su sobrina Vicenta Benedito. Ella ha proporcionado, además, la correspondencia, los registros de clientes y las fotografías de época necesarios para conocer la trazabilidad completa de cientos de obras.

Según explicó Masiá, el catálogo seguirá vivo, susceptible de futuras ampliaciones, pero ya hay un importante punto de partida para estudiar su legado. Una de esas novedades se produjo sólo una semana antes de que esta edición viese la luz: apareció en Gijón el lienzo Del Albaicín (1914), que se expuso en 1915 en la Exposición Nacional de Bellas Artes, fue reproducido en revistas y llegó a ser portada de La Esfera, pero hasta este año no se había podido contemplar más que en reproducciones.

La estructura del catálogo responde a criterios metodológicos. El primer volumen, con casi un millar de referencias, inventaría la producción al óleo, prestando sobre todo atención a la evolución de su paleta —desde el luminismo primero de herencia sorollista hasta la sobriedad cromática de su madurez— y documentando las obras en paradero desconocido de las que existe registro fotográfico histórico. El segundo tomo, con casi otras mil referencias, se reserva para la obra sobre papel (acuarela, gouache, pastel y dibujo), una vertiente esencial para entender los procesos compositivos y su destreza técnica.

La presentación de esta publicación pone el punto final a las actividades conmemorativas del 150 aniversario del nacimiento de Benedito, objeto hasta el pasado marzo de una retrospectiva en el Museo de la Ciudad de Valencia. Nacido en 1875, se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y, después, con Joaquín Sorolla en su estudio madrileño. Entre 1900 y 1904 estuvo pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, periodo en el que viajó por Italia, Francia, Bélgica y Holanda, donde compaginó su trabajo con el estudio de las grandes obras de la pintura europea.

Establecido en Madrid, retomó su periplo europeo en Bretaña, entonces frecuentada por pintores. Allí llevó a cabo una serie importante de cuadros, entre los que Madre bretona y Pescadoras bretonas (éste en el Museo del Prado) estuvieron presentes en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Después profundizó en el paisaje y los temas castellanos en Salvatierra de Tormes, con El sermón, 1908 (The Hispanic Society of America). Acudió a Holanda en 1909 y allí pintó un conjunto de obras esenciales, como Viejos holandeses (Fundación Manuel Benedito) y Sábado en Volendam (Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile).

Tras una estancia en París, donde realizó el retrato de Cleo de Merode en 1910 (Fundación Banco Santander), se estableció definitivamente en Madrid, donde conjugará las campañas de trabajo al aire libre con la actividad en el estudio, siendo muy demandado como retratista de personajes célebres o acaudalados (miembros de la aristocracia y burguesía, intelectuales, artistas).

Asimismo, en línea con otros maestros precedentes, colaboró estrechamente con la Real Fábrica de Tapices, para la que llevó a cabo dos piezas con la intención de que sirvieran como modelo: Vuelta de la montería (Fundación Banco Santander) y Corzo (Museo de Bellas Artes de Valencia San Pío V).

A partir de 1927 se estableció en su casa estudio del Barrio de Salamanca, hoy sede de la Fundación Manuel Benedito. Hasta su muerte en los sesenta desarrolló retratos, de encargo y de modelos o amistades, bodegones y composiciones con figuras y naturaleza. Fue también un notable grabador.

Manuel Benedito. Autorretrato con fondo de Vuelta del trabajo, 1905. Museo Nacional del Prado

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