Este verano son dos las exposiciones que, en Casa de México, atraen al espectador hacia aquello que vive en cada imagen sin hacerse necesariamente evidente en ellas: “Espectros. Enigmas de la mirada”, en el marco de PHotoESPAÑA, cuenta con fotografías de siete autores mexicanos que demuestran que la cámara también puede sugerir aquello que fue y ya no está, mientras que “Latencia”, que se centra en el terreno pictórico, reúne obras que remiten a la memoria, en un sentido matérico, conceptual o enlazando ambos.
Esta última muestra convoca de nuevo a artistas de aquel país y de diferentes generaciones -Knut Pani, Perla Krauze, Cristóbal Ascencio, Andrea Bores y Flor Pandal- que nos invitan a situarnos con sus piezas en los vacíos existentes entre el deseo de recordar y el recuerdo en sí, entre la vivencia y el rastro ambiguo y nunca completo que preservamos de ella en el tiempo.
El recorrido se abre con Knut Pani, que fue colaborador de Mathias Goeritz y en los años noventa fundó el taller El pez voluble, dedicado a la enseñanza del dibujo y la gráfica y aún activo. Ha desarrollado su obra, siempre abstracta, en técnicas muy diversas, del libro de artista a la escultura monumental pasando por el grabado, y en esta exhibición participa con telas que no se adaptan con rigidez a sus marcos y que se construyen a partir del color y el gesto en forma de trazo, mancha o escurrimiento: del pigmento con vida y en acción dinámica.
Sus paisajes son mentales porque sus composiciones surgen siempre de la intuición y de los azares acaecidos en el trabajo con los materiales, que ha explicado en alguna ocasión este autor que le guían a él más que al revés.

Latencia. Fundación Casa de México. Madrid, 2026

Latencia. Fundación Casa de México. Madrid, 2026
A su lado conoceremos la obra de la joven Andrea Bores, que trabaja a capas y con veladuras en referencia a los modos en que operan tanto la propia memoria como la naturaleza al sedimentar materiales, esos granos de arena que pueden contener mayor información geológica que una montaña, como reconoce la artista en su statement: Intuyo que el secreto de gestación de las montañas se encuentra en las rocas y las incito a revelar su código.
Sus texturas remiten a las orgánicas y sus manchas en distintas densidades, a la gramática del paisaje y sus cadencias. El borde del mar, su primera composición en Casa de México, es parte de una serie eminentemente experimental y dedicada a la turbulencia: detiene la artista sus procesos de trabajo, también abiertos al azar, cuando considera, de modo que los pigmentos ofrezcan tonalidades distintas en función de su grado de contacto con el agua y de su secado. En este caso, el recuerdo de un pasado ancestral y geológico parece brotar desde la materia.
Ha utilizado en esa pieza, además, anilina, compuesto químico empleado para teñir telas de azul; es, a título de anécdota, el único tinte no natural que veremos en esta exposición. En su segunda obra en Madrid, también basada en coloraciones, añadidos y eliminaciones, recurrió a incrustaciones de algodón salvaje.

Latencia. Fundación Casa de México. Madrid, 2026

Latencia. Fundación Casa de México. Madrid, 2026
Comparte Bores generación con Cristóbal Ascencio, que se ha sumado recientemente a nuestros fichados. Su tratamiento de la memoria nace de premisas muy personales y aquí nos enseña una fotografía intervenida y una pieza textil.
Nos explicó este artista hasta qué punto su producción parte de su búsqueda de raíces e, involuntariamente, por qué no podía faltar en esta exhibición: El punto de inflexión en mi trabajo llegó cuando descubrí que mi padre no había fallecido de muerte natural, como siempre me habían dicho, sino que se había suicidado. Eso de alguna manera cambió todo. De repente tenía que lidiar con esta información, con la memoria, y con un nuevo duelo de una forma completamente diferente. Supongo que empecé a trabajar temas tan personales porque simplemente es lo que tenía en la cabeza en ese momento, y la fotografía se convirtió en la herramienta para procesar todo eso (…). Me interesa mucho cómo formamos nuestra identidad a partir de lo que recordamos, o mejor dicho, a partir de lo que creemos recordar. La memoria no es algo estático ni confiable; cada vez que recuperamos un recuerdo lo estamos reescribiendo y contaminando con el presente. Trabajo con la idea de que las fotografías son contenedores frágiles, no de verdades absolutas, sino de versiones mutables de lo que fue.
Muestra ahora la escena más significativa de su serie Las flores mueren dos veces, que parte de una imagen de la boda de sus padres y en la que se vale de las plantas como símbolos de ciclos vitales y de transformación personal, y uno de sus tapices de la serie Palimpsesto, que evoca tanto a la mitología griega como al oficio de jardinero de su progenitor: “Palimpsesto” parte del mito de Penélope, quien tejía de día y destejía de noche esperando a Ulises. Fotografío la isla de Ítaca, borro deliberadamente las imágenes e intento recuperarlas con software de recuperación de datos. Estas imágenes corrompidas se incrustan con fragmentos de la Odisea en su código fuente y finalmente se tejen en tapices usando telares Jacquard, las primeras máquinas programables. Es una reflexión sobre la memoria como proceso activo de distorsión y reinterpretación.

Latencia. Fundación Casa de México. Madrid, 2026
De Perla Krauze, una de las artistas de trayectoria más larga en la exposición, contemplaremos trabajos en los que la memoria urbana se hace “impronta”: frottages al carbón de las marcas del pavimento dispuestos sobre láminas de cortar piedra y luego tratados con óleo.
A Krauze le interesa estudiar sus opciones de convertir en permanente lo efímero y de conceder protagonismo a lo normalmente invisible; se vale de una paleta austera y suele aprovechar las posibilidades de la frondosidad del paisaje mexicano.
Y la última artista en “Latencia”, proyecto comisariado por Karmele Rodríguez Larragain, es Flor Pandal, cuyas creaciones son el fruto de procesos introspectivos: en su caso, el poso íntimo de sus meditaciones se transforma en color con hojas como soporte, dispuestas en libros de artista.

Latencia. Fundación Casa de México. Madrid, 2026
«Latencia»
C/ Alberto Aguilera, 20
Madrid
Del 18 de junio al 30 de agosto de 2026
