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 Hace unas semanas se dio
término a la duodécima versión de la expedición paleontológica en Cerro Guido,
localidad de la comuna de Torres del Paine.

 En esta campaña, considerada la más numerosa
hasta la fecha con cerca de 30 investigadores e investigadoras, el equipo
realizó hallazgos significativos que contribuyen a comprender la historia
biológica y climática de la Patagonia y la Antártica.

El proyecto se centra
específicamente en estudiar el fin del Cretácico, comprendido entre 80 y 64
millones de años atrás, buscando entender los vínculos que existieron entre la
Antártica y otros bloques continentales como América del Sur, Australia y Nueva
Zelandia, que conformaban el supercontinente Gondwana. Mediante el análisis de
fósiles de flora y fauna, el equipo busca reconstruir los patrones de migración
de diversas especies entre estos continentes.

La campaña fue organizada en
colaboración entre dos proyectos: el Proyecto Núcleo Milenio de Transiciones
Evolutivas Tempranas de Mamíferos (EVOTEM), de la Universidad de Chile a cargo
del Dr. Alexander Vargas, y el proyecto Fondecyt Postdoctoral N° 3230319 a
cargo de la Dra. Leslie Manríquez, del Instituto Antártico Chileno (INACH).

Esta expedición reunió a
especialistas de la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de
Chile, la Universidad Mayor, la Universidad Católica de Temuco, la Universidad
de Concepción y el INACH. 

La campaña tuvo una duración de 18 días y permitió
abordar hallazgos desde múltiples disciplinas, consolidando a Cerro Guido como
un laboratorio natural clave para entender la historia climática y biológica de
la región al final de la Era de los Dinosaurios.

Descubrimientos de la campaña

Uno de los hitos de esta
expedición fue la identificación de sectores con el famoso límite K/Pg, cuyo
hallazgo y reciente publicación sitúan al valle del río de Las Chinas como el
único sitio de Chile con la anomalía de iridio y mercurio, huella geoquímica de
la quinta mayor extinción que puso fin al Cretácico y al 75 % de la vida en el
planeta Tierra.

Durante la expedición, en el
área comprendida entre Cerro Guido y el valle del río de Las Chinas, se
hallaron restos de pequeños mamíferos (escasos en Sudamérica para este
período), fósiles de tortugas y diversos vertebrados no registrados previamente
en la zona. Entre los dinosaurios encontrados destacan los ya conocidos
hadrosaurios (Gonkoken nanoi), estegosaurios (Stegouros elengassen), así como
restos de terópodos, aves y titanosaurios.

En la flora fósil, se continuó
el estudio de los ensambles de flora que definieron los ambientes que poblaron
los animales que dejaron un rico registro de fósiles.

El foco en la flora estuvo en
tres importantes familias de plantas que provienen del antiguo megacontinente
Gondwana, pero aún son constituyentes de floras en Chile, pero también de los
elencos de distantes lugares como Queensland y Nueva Zelandia en Oceanía, y del
creciente registro paleobotánico de Antártica.

Estos descubrimientos no solo
amplían el registro fósil de la región, sino que también ofrecen datos clave
para entender el cambio climático actual. Así lo explica la Dra. Cristine
Trevisan, paleobotánica del INACH, destacando que “la perspectiva del cambio
climático es muy interesante para la paleontología. Conocer procesos del pasado
nos entrega mecanismos para comprender cómo estamos viviendo hoy, crear modelos
de conservación y proyectar el futuro”.

Un objetivo importante fue la
investigación liderada por el Dr. Alexander Vargas, que se centró
específicamente en el estudio de vertebrados fósiles de menor tamaño,
particularmente mamíferos, con el objetivo de hallar diversos ejemplares y así
completar el vacío evolutivo entre los mamíferos que ponen huevos (como el
ornitorrinco o el equidna) y aquellos que llevan a sus crías en una bolsa
(marsupiales) y el rol ecológico y evolutivo de muchas ramas extintas de los
mamíferos virtualmente desconocidos para Chile, pero que muestran una inusitada
concentración en algunas localidades del valle del río de Las Chinas.

Trabajo multidisciplinario

El equipo de investigación se
distribuyó estratégicamente en cuatro puntos para una cobertura integral: el
campamento El Puesto, situado a 5 km de la frontera Chile-Argentina, en el
sector norte del valle del río de Las Chinas; el campamento Saurópodo,
localizado en la zona central de este valle; el campamento Edwin, a un
kilómetro del anterior, y el campamento Cerro Guido, ubicado en la ladera oeste
del cerro.

Entre los investigadores del
Departamento Científico del INACH participaron la Dra. Cristine Trevisan,
paleobotánica; la Dra. Leslie Manríquez, geóloga; y Héctor Mansilla, licenciado
en Ciencias Biológicas y curador de la colección paleontológica.

Trevisan destacó el valor de
este trabajo colectivo: “Esta campaña es muy interesante y enriquecedora; somos
un grupo de investigación de diversas áreas y cada uno tiene su propia
especialización. Participan diversos especialistas en paleobotánica, geólogos,
especialistas en aves, en dinosaurios, entre otros”. 

También participó el Dr.
Marcelo Leppe (Universidad Mayor), figura fundamental de la paleobiología
reciente en Magallanes. “Este año nos pusimos metas ambiciosas en el marco de
los proyectos que albergó la campaña 2026.

 Mi grupo de trabajo estaba compuesto por
investigadores del Centro GEMA de la Universidad Mayor, de la Facultad de
Ingeniería de la Universidad Católica de Temuco, del Departamento Científico
del INACH, junto a estudiantes de pre y posgrado de las Universidades de Chile,
Mayor y de Concepción.

El foco de nuestro trabajo fue
mejorar la resolución de las unidades más antiguas de la Formación Dorotea,
aflorantes en Cerro Guido, y que se encontrarían cercanas a los 80 millones de
años de antigüedad, así como proveer un marco paleoambiental y paleoecológico a
los hallazgos notables en paleontología de vertebrados, que incluyen mamíferos,
reptiles, anfibios, así como dinosaurios avianos y no avianos.

Finalmente, nuevos hallazgos
permitirán profundizar los modelos biogeográficos y evolutivos que explican la
diversidad de organismos de un período (final del Cretácico), clave para la
génesis de las modernas biotas de Sudamérica, Antártica y Australia”, comenta
Leppe.

Metodología y ciencia del
futuro

El enfoque de esta campaña
apuntó al estudio integral del sitio, analizando los afloramientos para
extrapolar las condiciones en las que estas especies vivieron hace millones de
años.

 Manríquez fue la encargada de liderar dos
líneas de análisis: los estudios geoquímicos, que permiten determinar
características ambientales precisas como la salinidad, la productividad
biológica, la temperatura, entre otros; y los análisis estratigráficos, que
describen la composición y estructura de las rocas para interpretar el ambiente
sedimentario original.

Según Manríquez, Cerro Guido
ofrece una ventaja única en ámbitos de estudio: “A diferencia de otras zonas,
como el centro de Chile donde los bosques cubren el terreno, en Cerro Guido las
formaciones rocosas y los fósiles están expuestos, facilitando la observación
directa y el aprendizaje en terreno”.

Gracias a la incorporación del
Dr. Claudio Tapia, geólogo especialista en paleomagnetismo de la Universidad
Católica de Temuco, se colectaron muestras para identificar los cambios en la
polaridad terrestre, herramienta que, gracias al moderno laboratorio con que
cuenta, podría solucionar importantes preguntas que persisten cuando otras
técnicas convencionales fallan. 

Logística y desafíos

En cuanto a la extracción de
fósiles, este trabajo requiere una logística compleja que implica el traslado
de bloques completos de roca, evitando separar el material óseo en el sitio
para garantizar su integridad. Este proceso se realiza con alta precisión en
los laboratorios de las distintas instituciones participantes.

La logística para transportar
estos bloques requiere una preparación exhaustiva que conlleva envolverlos en
yeso, lo que demanda un considerable esfuerzo físico al momento de cargar estas
piezas en vehículos como cuatrimotos o camionetas de apoyo.

Esta campaña se vio marcada
por un incremento excepcional en las precipitaciones. Alexander Vargas menciona
que “siempre hay desafíos logísticos, además de estar trabajando en la montaña
y estar caminando, todo es bastante exigente desde el punto de vista físico”.
Es por ello que cada año resulta fundamental la planificación estratégica de la
fecha, siendo febrero el mes óptimo para estas labores en terreno.

La expedición anual a Cerro
Guido se consolida como una instancia fundamental para la paleontología global.
Cada año, los nuevos descubrimientos de los equipos de investigación
contribuyen a completar y comprender la historia de la Antártica y la Patagonia.

 Más allá de la generación de conocimiento
sobre la flora y fauna antártica, estas campañas buscan acercar la ciencia a la
sociedad, fomentando el respeto por la historia natural de nuestro planeta.


El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con
plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter
científico, tecnológico y de difusión. 

El INACH cumple con la Política
Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de
excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y
foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al
Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento
antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia
Antártica (PROCIEN).

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