0 4 mins 1 hora
Tomás Brantmayer. Foto: Jorge Brantmayer.

 En plena pandemia, con la
actividad musical paralizada y sumida en la incertidumbre, el compositor
chileno Tomás Brantmayer (1992) escribió una obra para coro, orquesta
y cantante solista. 

Para eso, dio forma a un texto inspirado en La máscara
de la muerte roja, un conocido relato de Edgar Allan Poe que entonces tenía una
renovada vigencia. 

Ahí, un grupo de aristócratas intenta escapar de una peste
mediante el encierro y el lujo, solo para descubrir que la muerte es inevitable
y universal. 

Titulada directamente
como La Muerte Roja, la partitura se estrenó en el año 2024 y ahora
se puede escuchar en un disco grabado por la Orquesta
Usach, el Coro Sinfónico Usach y la mezzosoprano María José
Uribarri, bajo la dirección de David del Pino Klinge. Aula
Records, el sello discográfico de la Usach, acaba de publicarlo
en formato digital y en una edición limitada en vinilo de diez pulgadas, disponible a través de aularecords.cl.

“Mi relación con La
Muerte Roja ha cambiado desde que se estrenó. Fue concebida como una obra
de naturaleza conceptual, en cuanto al texto, por cierto, pero también en la
medida en que la música buscaba traducir ciertas ideas y conducir a un relato
que era hasta político. 

Hoy la veo como una obra que pertenece más bien al
mundo de los afectos y lo sensible. Tiene que ver con los estados emocionales
que evoca, incluso más allá del contenido del texto”, explica Brantmayer, uno
de los compositores chilenos más reconocidos de la actualidad.

Desde mediados de la década
pasada, sus obras han sido estrenadas en las principales salas de ciudades como
Santiago, Concepción y Valdivia, así como en el Reino Unido, Alemania, Austria
y Francia, entre otros países. 

Además, han sido registradas en diversos discos,
entre los que se cuentan dos títulos ya editados por Aula Records: El país de sed (2019), también grabado por la Orquesta
Usach, y Paisajes extintos, del colectivo Campaneros de
Santiago. 

María José Uribarri, solista en La Muerte Roja. Foto: Gary Go

“He publicado varios discos,
pero este es uno de los más significativos, sin duda. A pesar de no ser muy
extenso, sí es el más ambicioso respecto a la dimensión de las fuerzas
instrumentales. Tiene coro, orquesta y una solista y escribir para ese formato
es un trabajo de largo aliento, desde la composición a la grabación. Es poco
frecuente estrenar y grabar una obra de gran formato, así que es muy
satisfactorio”, señala.

La Muerte Roja tiene
también la particularidad de
ser fruto de una alianza
entre Tomás Brantmayer y la artista Javiera
Depassier, quien se ha formado en filosofía y escultura y ha trabajado en
ámbitos como la instalación y los medios digitales. En este caso, colaboró con
el compositor en el texto de la obra y se hizo cargo del arte del disco, a
través de un proceso de modelado 3D.

Ver fuente