Más de cuatrocientas piezas de arte fueron repatriadas al Gobierno de Perú desde los Estados Unidos como parte de una operación que tiene como objetivo combatir el comercio ilegal de antigüedades.

Casi trescientas cerámicas y medio centenar de textiles con fechas que se remontan hasta el siglo VIII, integraron el lote de piezas que llegaron a la nación sudamericana, incluyendo obras pertenecientes a la civilización Chancay, cultura que ocupó lo que es hoy en día el territorio peruano hace más de mil años atrás.

Entre las piezas más notables se encuentra un vaso peruano de estilo Nazca y algunas joyas y piezas de cuidado personal que tienen el sello inconfundible de la cultura Moche, una antigua civilización del Perú.

Una de las obras representativas fue un códice, robado de la orden religiosa Franciscana en Lima, que contiene El sol y año feliz del Perú San Francisco Solano, texto atribuido a Fray Pedro Rodríguez Guillén.

El tomo fue impreso en Madrid en el año 1935, justo en la fecha en que Rodríguez Guillén viajó a Valladolid para asistir a la Reunión Conciliar General de la Orden Franciscana.

Carlos Pareja, embajador peruano en Washington, agradeció el apoyo del Servicio de Inmigración y Control de Aduana de Estados Unidos (ICE), asegurando que el apoyo de este organismo puede liberar a las naciones latinoamericanas de los daños que causa el tráfico cultural.

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