En los últimos tiempos la industria del turismo ha virado hacia una actividad cada vez más amigable con el medio ambiente aplicando nuevas formas de ver el sector que contribuyen a un mayor y mejor desarrollo

DAT.- El turismo, como actor esencial para la economía mundial, tiene varios años enfocando sus esfuerzos en minimizar lo más posible el impacto que tienen sus actividades en la naturaleza, la sociedad y otras tantas áreas, y dejando de manifiesto su intención de respetar al planeta al desarrollar propuestas efectivas para un futuro sostenible.

Explica Oswaldo Nania que de ese nuevo enfoque nace el turismo sostenible, que es una forma de ver y entender al sector que pasa por la protección de las áreas en las que opera y, también, por el respeto a las personas, tanto al viajero como a la población local, pasando por el respeto al patrimonio cultural y natural de los espacios donde se produce.

Este tipo de turismo se sostiene en pilares fundamentales como la economía, la sociedad y el ambiente, y su compromiso radica en invertir constantemente en infraestructura y desarrollo mientas se cuidan los entornos y se enaltece el potencial de los destinos. ¿La meta? Que el turista sea consciente y no deje una huella negativa durante su paso por los lugares que visita.

Oswaldo Nania: Objetivos y beneficios

El turismo sostenible tiene objetivos claros en diversos aspectos de desarrollo. La mayor parte de estos persiguen la preservación de la vida local, la gestión de la rentabilidad, apoyando los factores económicos propios de cada lugar, y el incremento en la oferta para satisfacer al consumidor.

Específicamente hablando, el gran objetivo es dar un uso óptimo a los recursos medioambientales, que son un elemento fundamental del desarrollo turístico, manteniendo los procesos ecológicos esenciales y ayudando a conservar los recursos naturales y la diversidad biológica. Eso, y respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas, conservar sus activos culturales y arquitectónicos y sus valores tradicionales, y contribuir al entendimiento y la tolerancia intercultural.

Luego está la meta de asegurar unas actividades económicas viables a largo plazo, que reporten a todos los agentes unos beneficios socioeconómicos bien distribuidos, entre los que se cuenten oportunidades de empleo estable y de obtención de ingresos y servicios sociales para las comunidades anfitrionas, y que contribuyan a la reducción de la pobreza.

Y si hablamos de beneficios, pues hay bastantes: promueve la planificación de proyectos conservacionistas a través del uso consciente de los recursos naturales; genera fuentes de empleo directo e indirecto; beneficia económicamente a las localidades donde se aplica y genera ingresos para el sector en un territorio determinado.

También potencia el desarrollo de pequeñas comunidades para reducir la desigualdad y la pobreza; promueve el mantenimiento y la conservación de infraestructuras, así como también de obras físicas de gran valor y entornos naturales; permite dar a conocer la riqueza de las costumbres y tradiciones locales para preservar la identidad nacional; estimula el turismo rural y da vida a zonas con gran potencial y atractivo turístico.

(Con información de Oswaldo Nania)



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