En 2002, Gwyneth Paltrow estaba en la cima de su fama. De hecho, cuando en ‘Austin Powers en Miembro de Oro’ se plantearon juntar un reparto de cameos con las mayores estrellas de Hollywood ella, con un Óscar recién ganado por ‘Shakespeare enamorado’ estuvo al lado de Tom Cruise, Kevin Spacey y Danny DeVito. Sin embargo, el tiempo ha pasado y ahora ya empieza a plantearse la retirada… por la puerta de atrás.

Hago chas y desaparezco de tu lado

La actriz, que hasta 2019 fue Pepper Potts en el Universo Marvel, ha dejado la actuación de lado porque está más centrada en su negocio acusado de pseudociencia, Goop, que se hizo famoso por vender velas con olor a su vagina (por 75 dólares, por si tenéis curiosidad). Paltrow está más que apartada del mundo del cine -obligaciones contractuales aparte- desde 2015, cuando apareció en ‘Mortdecai’. Y parece que seguirá siendo así, como le ha dicho a Bustle.

En la entrevista le preguntan si seguirá con sus proyectos a los 75 años y ella contesta de una manera, digamos, enigmática: «Probablemente lo intentaré, conociéndome. O quizá diga ‘Que le jodan’. Puede que desaparezca y nadie vuelva a verme nunca más«. Y no es la última vez que fantasea con la idea de no volver a ser vista nunca. De hecho, cuando el entrevistador le pregunta si haría una salida dramática en su 55 cumpleaños, ella responde «Estaría contenta con eso… Literalmente desapareceré de la vida pública. Nadie me volverá a ver nunca».

Y es que, como ha dejado muy claro, para ella lo de ser la modelo de su propia marca y lo de actuar no le da placer profesional. En su lugar lo que disfruta es «creando, colaborando, siendo impactada con nuevas ideas, innovando, pensando, con estrategia, visión, ese tipo de cosas». Vamos, que no tiene pinta de que la época donde hacía tres películas al año vuelva jamás.

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