Recientemente Sotheby’s de Nueva York  realizó su sesión dedicada al arte impresionista y moderno, subasta en la que Las chicas en el puente de Edvard Munch logró ser la obra protagonista de la noche, registrando el precio máximo alcanzado por el autor noruego en una venta de este estilo.

La pintura que Munch realizó en el año 1902 fue vendida por 54,5 millones de dólares, superando por mucho los precios que había alcanzado anteriormente en venta a golpe de martillo. En 1996 la misma obra fue adquirida por 7,7 millones de dólares, mientras que en el 2008 su precio subió a 30,8 millones.

Este cuadro, uno de los más célebres del autor de El Grito, es una manera ideal de medir la temperatura en el mundo de las subastas, donde uno de los cambios más radicales es el público que asiste a este tipo de eventos con la finalidad de llevarse una obra a casa. Atrás quedaron los eruditos, ahora hay una nueva raza de coleccionistas de arte, que se caracterizan por sus recién estrenadas fortunas.

También hay expertos que aseguran que el mercado se ha ido desinflando. En el año 2015, Christie’s logró el máximo histórico para una pintura al vender Las mujeres de Argel por casi 180 millones de dólares, recaudando en aquella sesión más de 700 millones de dólares, pero ahora, una subasta similar apenas consiguió recaudar 157,7 millones.

No hay comentarios

Dejar una respuesta

4 − dos =