Pozuelo de Alarcón,

Los últimos años han constituido, seguramente como fruto de muchos impulsos sostenidos en el tiempo, un buen momento para el arte botánico: el Real Jardín Botánico viene acogiendo exhibiciones interesantes dedicadas a artistas (Pilar Pequeño, Paula Anta, Soledad Sevilla) y colecciones (Bombas Gens) que han atendido de forma especial a las plantas y en las próximas semanas podemos aún visitar, en el Museo Universidad de Navarra, un proyecto de Vik Muniz que se inspira en grabados y dibujos de álbumes de flora latinoamericana del siglo XIX y una gran muestra en torno a los orígenes de la fotografía en su vinculación con la ciencia, “Una tierra prometida“, que tiene también en la flora uno de sus capítulos más destacados.

Marta Chirino, artista botánica de amplia trayectoria que viene colaborando justamente, de manera habitual, con las actividades y proyectos de investigación del Botánico madrileño, repasa, hasta diciembre en el Espacio MIRA de Pozuelo, su andadura dedicada a la ilustración de las plantas, derivada de su afán por observar la belleza de la naturaleza y del cariz poético que encuentra en ella. Esa denominación de artista botánica, que la propia autora emplea, no es meramente descriptiva: desde 1985, la británica Society of Botanical Artists define así a los creadores que llevan a cabo este tipo de piezas, con el fin de profesionalizarlos, aunque esa terminología no debe contribuir a simplificar la diversidad de intereses de los artistas que trabajan a partir de la vegetación, porque los hay que cultivan el arte floral, quienes se centran en el dibujo botánico o en la ilustración científica, y en ocasiones los límites entre unas y otras ramas de esta disciplina no son claros; pueden llegar a depender del grado de precisión o detalle de las piezas o de su potencial uso en el ámbito de la ciencia.

Marta Chirino. Viento Nordés
Marta Chirino. Viento Nordés

Chirino se formó en Biología y, tras finalizar sus estudios, decidió que su terreno sería el de la ilustración botánica, aunque siempre la ha abordado, como avanzábamos, desde una perspectiva lírica, por su propio talante y por esa belleza que advierte en la naturaleza con mayor fuerza que cualquier otro rasgo más prosaico. Tras participar en diversas propuestas del mencionado Real Jardín Botánico, se convirtió en dibujante habitual de este espacio, donde continúa impartiendo anualmente un curso en esa materia; su asunto más querido ha sido el de la flora acuática, y esa inquietud le permitió conocer a Santos Cirujano, uno de los mayores expertos españoles en plantas subacuáticas e impulsor de la propia labor de esta autora como ilustradora científica, que le ha llevado a obtener reconocimientos como la medalla de oro de la The Royal Horticultural Society, institución nuevamente británica, o a que su producción forme parte del archivo del Botánico, dependiente -recordamos- del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Ambos, Chirino y Santos Cirujano, alumbraron además la publicación Flora acuática española. Hidrófitos vasculares, junto a Ana Meco Molina y Pablo García Murillo.

En sus más de treinta años de carrera, el lenguaje de la madrileña ha estado vinculado al estudio botánico, aunque también ha llegado a trascenderlo, y dado que el grafito ha sido su principal instrumento de trabajo, predomina en sus composiciones el blanco y negro; más recientemente ha incorporado algo de color. Aunque las formas vegetales y las estructuras distintivas de cada especie son el centro de su atención, paulatinamente ha venido dando primacía en su producción a aquellos individuos que le han permitido plasmar emociones basadas en sus propias vivencias.

Marta Chirino. Pasiflora
Marta Chirino. Pasiflora

En la exhibición de Pozuelo contemplaremos algunas plantas repetidas (lirios, rosas, calas, orquídeas, claveles…), pero en cada caso ha tratado de expresar algo nuevo a partir de ellas: otras historias al margen de la ciencia; las concibe como retratos que cuentan relatos y por eso le han llevado a preguntarse el motivo de su falta de interés en la figura humana. Progresivamente, asimismo, ha utilizado diversos papeles en una misma pieza, buscando la obtención de una tercera dimensión o la adopción de juegos espaciales; en este último tipo de obras se ha centrado en los conceptos, ha dado cabida al azar y la gestualidad y ha adoptado trazos más libres, rasgos todos ellos que refuerzan la poesía presente, en todo caso, en el conjunto de sus imágenes.

El deseo de Chirino es que esta muestra ayude a sus espectadores, en último término, a comprender qué es el arte botánico y cuán hondos han sido y son los vínculos entre creación y ciencia. Pero otros logros son posibles, como apunta el comisario, Jesús Cámara: Si un día las láminas botánicas sirvieron para dar a conocer al mundo nuevas especies de lejanas procedencias, tal vez ahora las de Marta Chirino nos sirvan para recordarnos, siempre desde el lenguaje dulce de la belleza contenida, el peligroso camino hacia la destrucción de la naturaleza y la extinción de muchas especies, que desgraciadamente, hoy, parece no tener tregua.

Marta Chirino. Phalaenopsis
Marta Chirino. Phalaenopsis

 

 

Marta Chirino. “La naturaleza al detalle”

ESPACIO MIRA

Camino de las Huertas, 42

Pozuelo de Alarcón

Del 25 de octubre al 10 de diciembre de 2023

 

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