El recuerdo colectivo y la memoria con que
Nona Fernández aborda la llegada de la luz eléctrica a Chile a finales del
siglo XIX, se narran en “Chilean Electric” adaptación teatral de la novela
homónima ganadora del premio del Consejo del Libro como mejor obra publicada en
2015 y con varias reediciones en el extranjero.

La novelista chilena, actriz y dramaturga,
entrega por primera vez un texto suyo para ser llevado a escena por un grupo
diferente a su compañía La pieza oscura. El director Francisco Albornoz
(“Pana”, “Parecido a la felicidad”, entre otras) adapta el texto y dirige a un
elenco joven conformado por María Jesús Marcone, Constanza Rojas, Aníbal
Gutiérrez y Felipe Valenzuela.

La obra toma como punto de partida el
momento en que llega por primera vez la electricidad a la Plaza de Armas de
Santiago. La autora teje con habilidad una trenza de micro relatos en la que
aparece la historia de Chile, sus recuerdos familiares y las experiencias
recientes de horror en nuestra sociedad.

Se trata de una versión que rescata la
metáfora de la luz como clave para volver la mirada sobre la memoria y recorrer
diferentes escenas de la vida. “Porque la memoria es un escenario y también un
lugar de trabajo, una morada para los cuerpos cansados.

Nos mueve el ejercicio de reconstruir una
voz colectiva -hecha del esfuerzo por salir de la oscuridad- que haga visible
la sutil cadena de cuerpos, relatos y recuerdos que nos unen como comunidad”,
comentan los artistas.

“Es un ejercicio de memoria que la autora
hace sobre su vida personal, sobre su relación con su abuela. En el fondo ella
nos presta su propia memoria, cómo se fue formando en su vida, en su niñez, en
su adolescencia. 

Pero también sobre sus recuerdos con respecto a la luz y cómo
se forma el centro de Santiago”, explica la actriz María Jesús Marcone.

“¿De qué está hecha la memoria? ¿Para qué
sirve contar historias? Las preguntas que, nos hacemos como grupo atraviesan
gran parte de la obra de Fernández y al escuchar sus palabras, habitando los
cuerpos de un elenco joven aparecen nuevos sentidos, nuevas lecturas, nuevas
prácticas que actualizan la memoria en toda su potencia”, señala el
director Francisco Albornoz.

El elenco destaca la conexión de la obra
con la experiencia de la desaparición forzada de personas: “Esta no es una
historia del pasado. La memoria de las y los familiares está ocurriendo ahora,
la violencia de nuestra historia nacional sigue ocurriendo ahora.

La autora nos ofrece una obra que nos hace
sentir parte de su propia familia, o sentir que ella es parte de nuestra
familia, como si compartiéramos el recuerdo de haber visto las manos de una
persona mayor a la que todos conocimos”, dice el actor Felipe Valenzuela.

Por otro lado, Aníbal Gutiérrez comenta
sobre el lenguaje actoral que han indagado: “El trabajo nos lleva a explorar
nuevas formas de diálogo con esas memorias recientes, lo que molesta, lo que
conmueve, lo que avergüenza. Nos obliga a ponernos en la crisis de tener que
contar esta historia”.

Sobre el escenario, los personajes van
conectando cables y armando circuitos, combinando distintas voces con diversos
instrumentos que a través de la música narran esta historia que también tiene
tintes de humor.

“Chilean Electric” es parte del ciclo de
autor dedicado Nona Fernández -que continúa en paralelo con “Voyager”-. La obra
llega por primera vez a GAM luego de su estreno en Matucana 100, tras
desarrollarse como coproducción con Espacio Checoeslovaquia.

Las funciones serán entre el 19 julio al 24
agosto, viernes a sábado a las 20 horas; los domingos a las 17.30 horas. Paga
lo que puedas desde $4.900 en gam.cl

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