Tratar de contar la rica historia de un hombre como el Dr. Eloy Lares Martínez (17 Abril 1913 – 4 Febrero 2002), abogado sucrense de un gran currículo cargado de experiencias impresionantes que lo llevaron a ser tanto un erudito de su profesión como un personaje frecuente de la administración pública venezolana al principio de la era democrática, podría resultar tarea dificilísima, sí, pero no imposible. Muestra de ello es el libro ‘El Andar De Una Vida’ escrito por su nieto Rodrigo Eloy Lares Bassa.

Estamos hablando de una obra que es la combinación perfecta entre biografía y anecdotario venezolano pues, lo dicho, el Dr. Lares Martínez se encargó de vivir una vida plena y, de paso, formar parte activa de la historia académica y político-contemporánea del país, dejando un legado que difícilmente será superado.

Un legado que, por cierto, comienza a ser explorado en el primer capítulo de ‘El Andar De Una Vida’ ya no por Rodrigo Eloy Lares Bassa sino por los cinco hijos del protagonista (y por un sobrino), todos concordando en un recuerdo que, obvio, hace más énfasis en lo humano y lo personal.

El capítulo en cuestión se llama ‘Un Hombre De Familia’ y allí toman la palabra Eloy Lares Monserratte, Leopoldo Lares Sultan, Hilda Cecilia, Carlos Alfredo y Enrique Julio, además de Harry, quienes hablan de todo y más. El primogénito (Eloy), al escribir de su padre, solo tiene palabras de amor, admiración, viajes, enseñanzas, regocijos y alegrías, describiéndolo con palabras como honestidad, honradez y generosidad.

La amistad, el afecto sincero y la lealtad son sentimientos que papá practica fervientemente”, dice el primer retoño del Dr. Lares Martínez, reflejando mucho del aspecto humano de un hombre que también supo ser constante en la vida, algo que bien recuerda su segundo hijo, Leopoldo Lares Sultan.

Leopoldo es enfático al afirmar que el Dr. Lares Martínez es “el abogado más completo que existe” gracias a su lógica, a su envidiable memoria, a su conocimiento de los principios del derecho y, sobre todo, a su tozudez y gran olfato jurídico, algo que le permitió, según recuerda Lares Sultan, ganar un caso que duró 15 años en la Corte Suprema de Justicia (con todo lo que ello implica).

Hilda Cecilia, la única hija del matrimonio Lares-Monserratte, habla de bondad y equilibrio espiritual, mientras que Carlos Alfredo lo hace de un carácter desenfadado, sí, pero estoico, algo en lo que concuerda Enrique Julio, el último de los retoños, al rememorar una anécdota muy simpática pero transformadora que solo puede resumirse con una frase que bien podría definir la vida misma del gran abogado sucrense: “El que persevera, vence”.

Y esa historia de victoria del Dr. Eloy Lares Martínez es la que sigue en el resto del ameno texto de Rodrigo Eloy Lares Bassa, un nieto que no puede ocultar en cada capítulo de ‘El Andar De Una Vida’ el orgullo que siente por sus antecesores, sus logros y, sobre todo, su vida como hombre de bien.

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