El aislamiento eficiente de los edificios es uno de los pilares básicos de la arquitectura sostenible. De hecho, se trata del punto clave en los proyectos que cuentan con el certificado Passivhaus, ya que a mejor aislamiento menor necesidad de gasto energético para calentar o refrigerar el interior de la construcción y, a su vez, menores emisiones de CO2.  

Gracias a los avances en arquitectura, hoy en día sabemos que en la naturaleza podemos encontrar un sinfín de materiales con estupendas propiedades para proteger las viviendas de las temperaturas extremas o el ruido. Además, los aislantes naturales se caracterizan por ser duraderos y biodegradables y no contienen componentes tóxicos que puedan ser perjudiciales para nuestra salud, por lo que son la mejor apuesta para un proyecto sostenible.  

Hace unas semanas hablábamos en este blog sobre la inercia térmica de la piedra, y en anteriores entradas hemos compartido otras opciones de lo más variadas, desde el corcho, el caucho y el cuero hasta la celulosa, las algas marinas o el algodón. También hemos visto alimentos como el coco y las palomitas de maíz han demostrado resultados sorprendentes como alternativas ecológicas para el aislamiento de edificios. En el artículo de hoy exploraremos el uso de las fibras de lino para este fin.  

Propiedades aislantes del lino

El lino es una planta de fácil cultivo, que puede brotar en todo tipo de climas. Es popularmente conocida por el uso milenario de sus semillas en la cocina y sus fibras en la industria textil, pero además se ha descubierto que estas fibras son una de las materias de origen vegetal que mejor resultado da como aislante acústico y térmico. Su rendimiento es bastante parecido al que ofrece el cáñamo, aunque con unas características algo diferentes.   

En cuanto a la aislación térmica, el coeficiente de conductividad térmico del lino es muy bajo, es decir, apenas deja pasar el calor. Sus fibras son de fácil manejo y tienen la ventaja de adaptarse perfectamente a las irregularidades de la estructura del armazón, garantizando así un aislamiento de calidad que también se caracteriza por su alta durabilidad. 

Además, los aislantes que se fabrican con este material son muy resistentes a las fluctuaciones de temperatura, de manera que no se deforman ni se deterioren ante los cambios drásticos de calor o frío. 

Aparte de ser un gran aliado para mantener calientes los espacios interiores, también destaca por su gran capacidad de absorción del ruido, lo que le hace especialmente útil en la ingeniería acústica. Funciona muy bien tanto en hogares como en entornos que necesitan condiciones especiales de aislamiento, como estudios de grabación, auditorios o museos.  

Más allá de estas ventajas, las fibras de lino poseen otras propiedades que le suman interés a su aplicación:  

  • Son ignífugas, es decir, son resistentes al fuego.  
  • Son antisépticas: resisten a las bacterias, hongos y otros patógenos. 
  • Tienen una alta capacidad para de absorción y la regulación de humedad
  • Posee una resistencia natural al ataque de insectos y roedores

La comercialización de este aislante natural se hace en forma de rollos, placas o paneles y cada vez es más común encontrarlo en tiendas de bricolaje para el aislamiento de zonas como fachadas, tejados, paredes o techos acústicos. La forma más común de encontrarlo a la venta es en paneles compuestos de una mezcla de un alto porcentaje de lino termofijado con un ligero porcentaje de poliéster, como los que comercializa Logotrex. Estos se instalan fácilmente a armazones de madera mediante grapas. 

Es importante tener en cuenta que el lino no es el aislante más adecuado para colocar en ambientes con niveles muy altos de humedad, a pesar de su capacidad para regularla. En cambio, su uso es idóneo en zonas con climas más cálidos y secos, haciendo posible disponer de estancias frescas cuando suben mucho las temperaturas.  

Como hemos visto, son muchas las opciones que se presentan a la hora de buscar un aislamiento sostenible. Las características de cada uno de los materiales favorecerán su aplicación en unos entornos u otros, es cuestión de conocerlas y decantarse por la que se adapte mejor a nuestras necesidades. Lo que es seguro es que cualquier alternativa que elijamos cumplirá el objetivo de ser respetuosa con el medio ambiente.  

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