Los edificios se encuentran detrás del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero y del 40% del consumo energético de la Unión Europea (UE). Por tanto, como hemos apuntado en publicaciones anteriores, la construcción es responsable en gran parte de la huella ambiental europea.

Con el objetivo de frenar el impacto ambiental de este sector, desde hace tiempo las instituciones europeas suman esfuerzos para impulsar la arquitectura sostenible. El pasado mes de diciembre, el Parlamento Europeo y los Estados miembros de la UE pactaron la reforma de las reglas sobre la eficiencia energética en la construcción.

La principal medida de este acuerdo implica que, desde 2030, todos los edificios de nueva construcción deberán ser neutrales en emisiones contaminantes. Sin embargo, esta no es la única obligación que los Estados de la UE deberán cumplir de cara a alcanzar la neutralidad climática en 2050.

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En qué consiste la neutralidad climática

La neutralidad climática, también llamada neutralidad de carbono, se alcanza cuando los niveles de CO2 emitidos a la atmósfera son iguales a los niveles de CO2 que se retiran por 0tras vías, dejando el balance a cero. Para obtener esta huella cero de carbono, la mejor alternativa es reducir lo máximo posible las cantidades de gases que se emiten a la atmósfera. Lo ideal sería no emitir más CO2 del que pueden absorber los sumideros naturales, como los bosques, océanos o el mismo suelo.

Actualmente, estos sumideros naturales eliminan menos de la mitad del total de emisiones globales anuales de CO2. Este exceso procede, en su mayoría, de la actividad humana. Es por ello que, en el año 2019, la Comisión Europea presentó el Pacto Verde Europeo, un proyecto para conseguir la neutralidad climática en 2050. Este acuerdo establece que las emisiones del conjunto de la UE deben reducirse en al menos un 55% en 2030 respecto a los niveles de 1990.

España también ha manifestado su compromiso para disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Por este motivo, en 2020 el Gobierno aprobó la Estrategia de Descarbonización a largo plazo, que permitirá reducir hasta un 90% estas emisiones en 2050 con respecto a 1990. El 10% restante de las emisiones serán absorbidas por los sumideros naturales de carbono.

Neutralidad de carbono en el sector de la construcción

Con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050, son varias las obligaciones que se han acordado para los Estados miembros en el ámbito de la construcción. En primer lugar, deberán reducir el uso de energía primaria de los edificios residenciales en un 16% a más tardar en 2030 y en un 20% o 22% para 2035.

Los gobiernos tendrán cierta flexibilidad para adoptar las medidas que crean oportunas siempre y cuando cumplan los objetivos fijados por la comunidad europea. En todo caso, las normas nacionales deberán garantizar que al menos el 55% de la reducción del uso de energía se lleve a cabo mediante la rehabilitación de los edificios más viejos y menos eficientes.

En el caso de los edificios no residenciales, las nuevas reglas también introducen estándares mínimos de eficiencia energética. Deberán renovarse el 16% de las construcciones menos eficientes a más tardar en 2030 y el 26% para 2033.

Existen algunas excepciones a la normativa, como es el caso de los edificios históricos protegidos o residenciales vacacionales. Además, las medidas de financiación deberán incentivar la renovación de los edificios, centrándose en los clientes más vulnerables y los edificios con peor rendimiento energético, que son aquellos donde se encuentran los hogares con mayor pobreza energética.

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Otras medidas para alcanzar la huella cero de carbono

Más allá del ámbito de la construcción, entre los compromisos sociales que deberán adoptar los Estados miembros de la UE para lograr reducir las emisiones de gases de efecto invernadero se encuentran:

  • Eficiencia energética: Impulsar hábitos de consumo responsable, impulsando el ahorro de energía y la eficiencia energética.
  • Movilidad limpia y sostenible: Minimizar los desplazamientos innecesarios, reducir el uso del coche, apostar por el transporte público y fomentar los desplazamientos a pie, en bicicleta o en vehículos eléctricos. 
  • Energías renovables: Eliminar la dependencia de los combustibles fósiles y apostar por un nuevo modelo basado en las fuentes de energía renovables para lograr la descarbonización de la economía.
  • Industria y economía circular: Transformar la economía hacia modelos basados en el reciclaje, el reaprovechamiento y la reutilización para reducir el impacto de las actividades empresariales sobre el medio ambiente.

El impulso de medidas por parte de las instituciones europeas para reducir la huella de carbono de las actividades humanas, y en especial del sector de la construcción, es una muestra del aumento de la concienciación sobre el cambio climático. En este sentido, el papel de la arquitectura sostenible es fundamental para liderar la transformación del sector de la construcción, promoviendo prácticas más respetuosas con el medio ambiente.

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