Cuando Maria Augusta Von Trapp escribió sus memorias en 1949 en ‘The story of the Trapp family singers’ (después conocido en España como ‘La verdadera historia de la familia Von Trapp’), no imaginaba que la historia semi-ficcionada de su familia acabaría convirtiéndose en un éxito de ventas de la literatura post-bélica que se adaptaría varias veces al cine. Las dos primeras películas fueron dramas y no pasaron a la historia, pero, en cuanto se hizo musical, nadie volvió a pensar jamás en otra versión.

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Mi, denota posesión

‘Sonrisas y lágrimas’ se estrenó en Broadway en 1959, y la idea vino, precisamente, de aquellas dos primeras películas. Originalmente se pensó que debía adaptarse como una obra de teatro sin canciones, pero pronto sus responsables se dieron cuenta de que pedía, por todos los lados, convertirse en un musical. Y si tenían que alterar la historia real para ello, que así fuera.

Así nacieron temas ya míticos de la historia del género como ‘The sound of music’, ‘Do-Re-Mi’ o ‘My favourite things’. Curiosamente, al mismo tiempo que se preparaba el musical, Paramount pretendía hacer otra adaptación dramática más de la biografía con Audrey Hepburn como protagonista, pero al saber de la versión de Broadway en ciernes dejaron pasar la oportunidad. Fue Fox quien compró los derechos del musical por 1,25 millones de dólares en 1960, solo medio año después de estrenarse.

Estaba claro que la versión cinematográfica iba a ser un exitazo: al fin y al cabo, la obra de teatro ganó seis premios Tony, se mantuvo en cartel durante 1443 representaciones y se convirtió rápidamente en un icono. Pero aún no habían visto nada: en manos de Robert Wise (que venía de hacer ‘West side story’), ‘Sonrisas y lágrimas’ se amplió en tamaño, cambió ligeramente su tono e introdujo a la María perfecta: Julie Andrews. Y a pesar de que Christopher Plummer odiaba trabajar allí tanto que hizo varias secuencias totalmente borracho, el público no lo notó y fue un éxito inmediato.

Fa es lejos en inglés

Durante sus primeras 43 semanas en taquilla, ‘Sonrisas y lágrimas’ fue el número uno en 30 de ellas. Ahora parece imposible que una película dure tanto en taquilla, pero sin streaming ni formato doméstico la única manera de repetir un visionado era volver a pasar por la sala de cine. Recaudó un total de 286 millones (contando sus tres relanzamientos posteriores), que ajustado a la inflación superaría a ‘Avatar: el sentido del agua’ en la lista de las películas más taquilleras de la historia.

SonrisasSonrisas

Es normal: estuvo cuatro años y medio en taquilla (repito: cuatro años y medio), desde el 2 de marzo de 1965 hasta septiembre de 1969 donde, de manera ininterrumpida, se estuvo proyectando siempre en varios cines del país, en una época donde la distribución era totalmente diferente a la actual y no todas las películas se estrenaban a lo grande al mismo tiempo.

El fenómeno cultural de ‘Sonrisas y lágrimas’ fue tan grande que, de hecho, en algunos lugares pequeños la cantidad de entradas vendidas era más grande que la gente que vivía ahí. Aún ahora, un récord que nadie ha conseguido batir. Bueno. Más o menos. El Guinness cuenta con un récord aún más grande en la película que se lleva proyectando durante más tiempo diariamente en un mismo cine: es ‘Impressions de France’, en Epcot, el parque de Disney. Dura solo diez minutos, sí, pero lleva 42 años sin parar todos los días. Ni Julie Andrews podría hacer algo así.

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